Sínodo de los Obispos
Intervenciones en el Sínodo en la mañana del 10 de octubre
CIUDAD DEL VATICANO, sábado 11 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la síntesis de las intervenciones que se pronunciaron en el Sínodo de los Obispos durante la octava congregación general que se celebró en la mañana del viernes, 10 de octubre.
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- S. Em. R. Card. Vinko PULJIĆ, Arzobispo de Vrhbosna, Sarajevo, Presidente de la Conferencia Episcopal (BOSNIA-HERZEGOVINA)
- S. Em. R. Mons. Emmanuel FÉLÉMOU, Obispo de Kankan (GUINEA)
- S. Em. R. Mons. Joseph Mitsuaki TAKAMI, P.S.S., Arzobispo de Nagasaki (JAPÓN)
- S. Em. R. Mons. Andrzej Wojciech SUSKI, Obispo de Toruń (POLONIA)
- S. Em. R. Mons. Ján BABJAK, S.I., Arzobispo Metropolitano de Prešov, Prjašev para los católicos de rito bizantino, Presidente del Consejo de la Iglesia Eslovaca (ESLOVAQUIA)
- S. Em. R. Mons. Santiago Jaime SILVA RETAMALES, Obispo titular de Bela, Obispo auxiliar de Valparaíso (CHILE)
- S. B. R. Grégoire III LAHAM, B.S., Patriarca de Antioquía de los Greco-Melkitas, Jefe del Sínodo de la Iglesia Greco-Melkita Católica (SIRIA)
- S. B. R. Fouad TWAL, Patriarca de Jerusalén de los Latinos (JERUSALÉN)
- S. Em. R. Mons. Anthony MUHERIA, Obispo de Embu (KENIA)
- S. Em. R. Mons. Víctor Hugo PALMA PAÚL, Obispo de Escuintla (GUATEMALA)
- S. Em. R. Mons. Charles SORENG, S.I., Obispo de Hazaribag (INDIA)
- S. Em. R. Mons. Julio César TERÁN DUTARI, S.I., Obispo de Ibarra (ECUADOR)
- S. Em. R. Mons. Pablo Virgilio S. DAVID, Obispo titular de Guardialfiera, Obispo auxiliar de San Fernando (FILIPINAS)
- S. Em. R. Mons. György UDVARDY, Obispo titular de Marazane, Obispo auxiliar de Esztergom-Budapest (HUNGRIA)
- S. Em. R. Mons. Charles Maung BO, S.D.B., Arzobispo de Yangon (MYANMAR)
- S. Em. R. Mons. Vincenzo PAGLIA, Obispo de Terni-Narni-Amelia, Presidente de la Federación Bíblica Católica (ITALIA)
- S. Em. R. Mons. Jabulani NXUMALO, O.M.I., Arzobispo de Bloemfontein (SUDÁFRICA)
- S. Em. R. Mons. Jesús PÉREZ RODRÍGUEZ, O.F.M., Arzobispo de Sucre (BOLIVIA)
- S. Em. R. Mons. Musie GHEBREGHIORGHIS, O.F.M. Cap., Obispo de Emdeber (ETIOPIA)
- S. Em. R. Mons. Miguel Angel SEBASTIÁN MARTÍNEZ, M.C.C.I., Obispo de Lai (CHAD)
- S. Em. R. Mons. Joseph Mukasa ZUZA, Obispo de Mzuzu (MALAWI)
- S. Em. R. Mons. Antons JUSTS, Obispo de Jelgava (LETONIA)
- S. Em. R. Mons. Néstor Rafael HERRERA HEREDIA, Obispo de Machala (ECUADOR)
- S. Em. R. Mons. Eugène Lambert Adrian RIXEN, Obispo de Goiás (BRASIL)
- S. Em. R. Mons. Patrick Altham KELLY, Arzobispo de Liverpool (GRAN BRETAÑA)
- S. Em. R. Mons. Paolo PEZZI, F.S.C.B., Arzobispo de la Madre de Dios en Moscú (FEDERACIÓN RUSA)
- Revmo. P. Antonio PERNIA, S.V.D., Superior General de la Sociedad del Verbo Divino
Damos seguidamente los resúmenes de las intervenciones:
- S. Em. R. Card. Vinko PULJIĆ, Arzobispo de Vrhbosna, Sarajevo, Presidente de la Conferencia Episcopal (BOSNIA-HERZEGOVINA)
Quisiera detenerme a reflexionar sobre el capítulo séptimo: "La Palabra de Dios en los servicios y en la formación del pueblo de Dios ". En el espíritu de la Constitución Lumen Gentium, aquí se subraya con razón que "los fieles laicos comparten la misión salvífica que el Padre ha confiado a su Hijo para la salvación de todos los pueblos" (n. 51). Sostengo con todo mi corazón la idea de que "el servicio de los laicos exige capacidades diversificadas, que suponen una formación bíblica específica". Más adelante se enumeran diversos grupos en el ámbito de las parroquias y las diócesis (los enfermos, los soldados, los encarcelados, los nuevos movimientos y las asociaciones). En este contexto el Documento de Trabajo recuerda que "un medio privilegiado para el encuentro con Dios que nos habla es la catequesis dentro de las familias, con la profundización de alguna página bíblica y la preparación de la liturgia dominical". Será "tarea de la familia de iniciar a los hijos en la Sagrada Escritura con la narración de las grandes historias bíblicas, especialmente de la vida de Jesús, y con la oración inspirada en los Salmos u otros libros revelados".
La mayoría de nuestras familias tiene en casa al menos el Nuevo Testamento, y muchos tienen también toda la Biblia.
En los países que salieron recientemente del régimen socialista, la Iglesia tiene necesidad de fieles laicos que vivan intensamente el Evangelio de Cristo en la familia y la sociedad, y que vuelvan a participar en la misión de la comunidad eclesiástica.
La preparación familiar al Día del Señor podría ser un verdadero kairos para ellos. Si hay algún movimiento específico aprobado por los Pastores eclesiásticos, o bien Pastores aquí presentes que tengan una experiencia positiva en este sentido, quisiera poder enriquecerme con su experiencia.
Propongo, pues, que las sugerencias del n. 51 del Documento de Trabajo que he mencionado aquí, al final de nuestra Asamblea se formulen en Propositiones que pondremos a disposición del Santo Padre para la Exhortación post-sinodal que se redactará después de este Sínodo.
[00060-04.03] [IN051] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Emmanuel FÉLÉMOU, Obispo de Kankan (GUINEA)
El Sínodo de Obispos, dedicado a la reflexión sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia, constituye para cada uno una gran ocasión de profundizar su unión con Jesucristo, Verbo de Dios encarnado.De hecho, para revelar su proyecto de amor y dar a conocer su voluntad última, Dios nos ha hablado a través de su Hijo. La eficacia de esta Palabra revelada en Jesucristo reside en la potencia divina que libera a los pueblos de sus imperfecciones en el conocimiento de Dios, de sus miedos y de sus errores, de sus incertidumbres y de sus titubeos. El amor de Dios es percibido por las diferentes clases africanas como cumplimiento de su espera. Así, en esta Revelación, que es plenitud, Eschaton de toda Revelación divina, la cercanía de Jesucristo y la transformación positiva de toda cultura mediante su Palabra, resta un punto de atracción y de convicción para nuestros pueblos para dejar purificar sus propias culturas, en particular su propia visión de la voluntad de Dios, de la verdad en todo su esplendor: si el único Dios era ya conocido en nuestras culturas, faltaba sin embargo esa claridad y esa perfección en la cuales el amor no se debe vivir solamente con los hermanos de sangre, sino con todos; esa claridad y esa perfección por la cual se perdona al enemigo en vez de envenenarlo, cuando es necesario mostrar el propio poder. No quiero decir que no existiese el perdón, sino que esta realidad tenía la necesidad de la Palabra de Cristo, de su conocimiento y de su ejemplo, para poder dar este rostro único.
La Iglesia católica en Guinea había manifestado un interés particular por este Sínodo, haciendo participar a todos los grupos eclesiales en la reflexión sobre las Líneas de orientación, fase preparatoria de estos trabajos. Hemos querido así que cada agente pastoral - catequista, religioso, sacerdote, obispo - entrando en una familia, pudiera preguntar: ¿han leído hoy un pasaje de la Biblia y cuál es el mensaje que quieren vivir ahora?
De esta manera queremos insistir sobre la veneración por las Sagradas Escrituras, realizando ceremonias de recibimiento y de valorización de la Biblia en las familias reservándole un lugar específico en el cual cada día sea leído y meditado un pasaje. Los jóvenes tienen necesidad de escuchar a Jesucristo que les habla y nosotros pastores debemos acompañarlos en los Campos Bíblicos, no dirigiendo la formación sólo a grupo. Debemos mostrarles a través de nuestras acciones cómo esta Palabra es el centro de nuestro actuar. Y digamos que la iniciación a la Biblia corresponde a nuestras iniciaciones africanas en las cuales nos ponemos a la escucha del Maestro. Pero aquí solamente no se escucha, se vive del ejemplo de aquél que nos habla, Jesucristo: visitar un enfermo que no es necesariamente un pariente natural, perdonar al enemigo, hacer el bien a quien me odia, amar gratuitamente en un mundo donde todo se hace por interés. Pueda el Resucitado acompañarnos en nuestros diversos caminos, nuevos Emaús, para ayudarnos a permanecer sus testigos, a pesar de las pruebas de la vida.
[00100-04.04] [IN081] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Mons. Joseph Mitsuaki TAKAMI, P.S.S., Arzobispo de Nagasaki (JAPÓN)
El Sínodo se ocupa de muchos aspectos de la Biblia y debería conducir y guiar al pueblo a una visión global, iluminándolo para que comprenda lo siguiente: el lugar y la importancia de la Biblia en la vida y la evangelización de la Iglesia; el vínculo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, comprendiendo el significato de pasajes difíciles del Antiguo Testamento; una clara explicación de todas las Sagradas Escrituras con atención al desarrollo de la revelación. La revelación, el magisterium, la fe, la relación orgánica entre liturgia y Escritura son todos campos que es preciso examinar. Es preciso promover el estudio de la hermenéutica de manera adecuada (Introducción, n. 5).
En general, se puede afirmar que quienes intentan vivir una vida cristiana no tienen suficientemente vivificada en sus corazones la fuerza dinámica de la Sagrada Escritura: La Lectio Divina por sí sola no basta. Es importante que comprendamos la Palabra de Dios, la apliquemos a nuestra vida, la compartamos con los demás y la pongamos en práctica a lo largo de nuestra existencia. Cuando leemos la Palabra de Dios y comenzamos a comprender que actúa verdaderamente en la vida de todos los días, nos damos cuenta de que tenemos que comunicarlo a los demás. ¿En términos prácticos, qué podemos hacer para que la Escritura impregne y anime la vida cristiana de los fieles? Es preciso afrontar este tema constantemente.
Por este motivo:
1. Esta Asamblea debería pedir al Santo Padre que "recomendara con fuerza a todos los cristianos del mundo que leyeran, meditaran y compartieran la Sagrada Escritura", especialmente en la Exhortación Apostólica post-sinodal.
2. Habría que publicar un libro en el que se explicaran con detalle los actuales métodos para compartir la Biblia, acompañados por una evaluación, de manera que la gente pudiese escoger entre ellos, según sus condiciones de vida.
3. Un libro titulado "Sunday Gospel Readings with Lectio Divina Year B: MARK, Advent 2008 - Christ the King 2009", escrito por Mons. Anthony Abela como contribución a este Sínodo se publicará también en japonés antes del Adviento de este año.
[00107-04.03] [IN086] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Andrzej Wojciech SUSKI, Obispo de Toruń (POLONIA)
Me refiero al capítulo V del nro. 34 del Documento de trabajo (IL), donde se dice que "A todos los niveles de la vida eclesial es necesario madurar la comprensión de la liturgia como lugar privilegiado de la Palabra de Dios, que edifica la Iglesia"
Esta afirmación es fundamental por lo siguiente.
Parece ser pues que se debería precisar acerca de qué niveles de la vida eclesial se trata. La palabra "comunidad" se repite con frecuencia en el documento pero, en sí misma, es una palabra ambigua. Se la puede considerar en el sentido de la comunidad eclesial universal, de la comunidad diocesana y de la comunidad parroquial como también de la comunidad religiosa o de las diversas comunidades en el interior de la parroquia y de la diócesis.
Desde el punto de vista pastoral, la comunidad parroquial desempeña un papel particular y pienso que se debería evidenciar de manera más clara como el lugar privilegiado, donde la Palabra de Dios proclamada a los fieles, meditada y confrontada con miles de situaciones de vida cotidiana, da comienzo a la comunidad eclesial.
En la exhortación apostólica Catechesi tradendae, el Papa Juan Pablo II afirma que "la comunidad parroquial debe seguir siendo la animadora de la catequesis y su lugar privilegiado"... "Quiérase o no, la parroquia sigue siendo una referencia importante para el pueblo cristiano, incluso para los no practicantes" (n. 67) La parroquia tiene motivaciones también teológicas. Según la enseñanza pontificia, la parroquia "es una comunidad eucarística. Esto significa que es una comunidad idónea para celebrar la Eucaristía, en la que se encuentran la raíz viva de su edificación y el vínculo sacramental de su existir en plena comunión con toda la Iglesia. Tal idoneidad radica en el hecho de ser la parroquia una comunidad de fe y una comunidad orgánica, es decir, constituida por los ministros ordenados y por los demás cristianos, en la que el párroco -que representa al Obispo diocesano[95]- es el vínculo jerárquico con toda la Iglesia particular (ChL, 26)
[00111-04.03] [IN090] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Ján BABJAK, S.I., Arzobispo Metropolitano de Prešov, Prjašev para los católicos de rito bizantino, Presidente del Consejo de la Iglesia Eslovaca (ESLOVAQUIA)
La Palabra de Dios es verdadera y Dios obra en la vida del hombre y de todas las Iglesias. En la Iglesia greco-católica en Eslovaquia es testigo de esto la experiencia con la persecución en la segunda mitad del siglo pasado y con el actual desarrollo de nuestra Iglesia.
El poder totalitario trataba de destruir a nuestra Iglesia. Los acontecimientos históricos lejanos en el tiempo y también recientes confirman plenamente, en cambio, la validez de las palabras de Jesucristo: "Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres , yo también me declararé por el ante mi Padre que está en los cielos" (Mt 10,32) Dios cumple estas palabras ya desde ahora, cuando somos testigos del desarrollo de nuestra Iglesia. Agradecemos al Santo Padre Benedicto XVI por el hecho que el 30 de enero de este año, ha elevado a la Iglesia greco-católica que está en Eslovaquia, a Iglesia metropolitana sui iuris con sede en Prešov. Por la gracia de Dios tenemos un número suficiente de vocaciones sacerdotales (la edad promedio de los sacerdotes en el servicio pastoral es de 41 años). Hemos abierto centros de formación para la familia y para la juventud. Estos dones son los frutos del sufrimiento de nuestra iglesia.
La proclamación de la Palabra de Dios en la Iglesia greco-católica en Eslovaquia es ayudada por un rico aprovechamiento de la Palabra de Dios en la liturgia Bizantina (además de las lecturas) no solamente bajo la forma del uso difundido por los salmos sino también en forma de paráfrasis del texto bíblico en la himnografía litúrgica. La Palabra de Dios es comunicada a los fieles también en forma de íconos, los cuales no son solamente una pura ilustración del texto bíblico, sino más bien una "ventana al cielo" a través de la cual se desarrolla el diálogo entre Dios y el hombre, entre el hombre y Dios.
No obstante todas las actividades mencionadas, la escucha que hacen los fieles de la Palabra de Dios se ve a menudo impedida por el hecho ser influenciados por un fuerte relativismo secular. Otro problema es que la catequesis pre bautismal es insuficiente para hacer que los padres sean capaces de educar a sus hijos en la fe. Un problema particular para la acogida de la Palabra de Dios en las familias es la inmigración de muchos fieles, por motivos laborales, sobre todo de los padres, hacia regiones alejadas o también hacia al exterior.
[00116-04.03] [IN095] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Santiago Jaime SILVA RETAMALES, Obispo titular de Bela, Obispo auxiliar de Valparaíso (CHILE)
Presentación de tres criterios para la lectura cristiana de la Biblia que hay que tener en cuenta en virtud de la cultura de hoy.
Estos criterios son:
- La sed de Dios, por lo que necesitamos una "pastoral bíblica" entendida como animación bíblica de la pastoral.
- La identidad de hijos de Dios, discípulos de Jesús y templos del Espíritu, para lo que necesitamos una creciente espiritualidad bíblica que haga experiencia del amor de Dios.
- La condición de "familia de Dios" que se reúne a reconocer su identidad y a celebrar su condición de hijos de Dios y discípulos de Jesús, disponiéndose a la misión. Su misma unidad es ya testimonio misionero.
Estos criterios hay que plantearlos y, a la vez, resultan del diálogo con la cultura y la condición del hombre de hoy. Todo lo presentado brota de la Biblia, del encuentro de Jesús con sus dos primeros discípulos según san Juan.
[00117-04.03] [IN096] [Texto original: español]
- S. B. R. Grégoire III LAHAM, B.S., Patriarca de Antioquía de los Greco-Melkitas, Jefe del Sínodo de la Iglesia Greco-Melkita Católica (SIRIA)
La Palabra de Dios es el lugar privilegiado del encuentro y el diálogo entre los hombres, en cuanto se convierte verdaderamente en una Palabra para mí y para el otro; me invita al encuentro con Dios y al encuentro con el hermano, necesita una epíclesis de manera que pueda convertirse en la Palabra para el otro, para la sociedad y para el mundo, adaptada a cualquier condición y cualquier circunstancia de la vida.
El cristiano oriental vive su fe en primer lugar mediante la liturgia, basada en la Eucaristía u orientada hacia ella, con un contenido esencialmente escriturario. La mesa de la Palabra de Dios y la mesa eucarística son inseparables. Así pues, la Palabra de Dios es leída, meditada, predicada, celebrada y también escrita como icono.
Durante la proclamación solemne del Evangelio, los niños y las personas que sufren o están enfermas, apoyan su cabeza en el Evangeliario para pedir la gracia que necesitan.
El día de Pascua, los fieles veneran el Libro del Evangelio y el icono de la Resurrección, después se abrazan los unos a los otros, porque la Palabra de Dios es Palabra de reconciliación.
En la ordenación episcopal, "el primer jerarca pone sobre la cabeza del elegido su OMOPHORION, luego toma el venerable Evangelio, lo abre y lo apoya al contrario sobre la cabeza y el cuello del elegido" pidiéndole a Dios que fortalezca "a este elegido, juzgado digno de llevar el yugo del Evangelio" para trabajar en su difusión.
Me gustaría poder compartir con vosotros la Palabra de Dios que nos une. No debemos tener miedo de los versículos del Corán y que nuestros hermanos musulmanes tampoco tengan miedo del Evangelio o la Torá.
[00120-04.03] [IN099] [Texto original: francés]
- S. B. R. Fouad TWAL, Patriarca de Jerusalén de los Latinos (JERUSALÉN)
"Verbum caro hic factum est" (Jn 1, 14). Esta frase nos conduce hasta el umbral del gran misterio de la Encarnación de la Palabra de Dios en Tierra Santa, donde decidió poner "su Morada entre nosotros" (Jn 1, 14).
En esta Tierra Santa "muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas. En estos últimos tiempos, nos ha hablado por medio del Hijo" (Hb 1, 1-2). Por último, en esta Tierra Santa el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y se cumplió lo que dice la Escritura "os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Jn 14, 26).
Por todas estas razones, el gesto de leer, estudiar y meditar la Palabra de Dios recibe un valor y una fecundidad únicos cuando se realiza en Tierra Santa, que conserva no sólo la historia, sino también la geografía y la topografía de la salvación.
El conflicto entre Israel y Palestina comporta dificultades de lectura y de comprensión de determinados pasajes de la Biblia. En efecto, en general, los cristianos árabes con frecuencia tienen dificultades al leer el Antiguo Testamento, no a causa de la Palabra de Dios en sí misma, sino a causa de las interpretaciones políticas e ideológicas.
Dos principios nos protegen de las interpretaciones políticas e ideológicas: 1. Leer e interpretar la Palabra a la luz de Cristo. Jesús dijo: "No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento" (Mt 5, 17). Cristo retomó y recapituló en su persona todas las categorías del Antiguo Testamento para darles un impulso nuevo y un significado nuevo (les ha "dado cumplimiento"). Es en Él y a través de Él que se puede leer y comprender el Antiguo Testamento.
2. El segundo principio de interpretación es la Iglesia. Cualquier interpretación fuera de la Iglesia es una interpretación peligrosa.
Para concluir, quisiera aprovechar la ocasión de la presencia del Santo Padre y de todos los Padres Sinodales para lanzar un llamamiento en favor de Tierra Santa y pedir más oraciones, más solidaridad y más peregrinaciones para ayudarnos a ser los testigos de Cristo, Mesías, Salvador "en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra" (Hch 1, 8).
[00128-04.03] [IN101] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Mons. Anthony MUHERIA, Obispo de Embu (KENIA)
A pesar de existir una mayor facilidad de acceso a la Biblia, igualmente a veces la vida cristiana continúa de alguna forma permaneciendo"fuera"del ámbito de la Escritura. La sólida presencia en África de los evangélicos, que se jactan citando pasajes de memoria, ha llevado a confundir el "conocimiento de la Escritura" con la simple "memorización " de un cierto número de pasajes,
que citan de memoria y los acompañan con una interpretación "original" autónoma (cf. I.L. n. 29)
Pareciera que aún no logramos escuchar la voz de la "Palabra" que resuena incisivamente y con fuerza. Considero que ha llegado el momento de contar con más espacios y tiempo para "escuchar" la Escritura con mayor atención. Para "escuchar más", si prefieren, mientras "leemos"! Para que "la Palabra" resuene, tenemos necesidad de espacios para escuchar en silencio y para meditar (cfr. Documento de trabajo n. 23)
En el contexto católico, la Escritura es característica de la liturgia: a través de su proclamación en la liturgia de la Palabra y a través de la explicación de la homilía en la liturgia! En el contexto patrístico, la "divulgación de la Palabra" no era simplemente la explicación de la perícope en términos académicos, ni una nota marginal como ayuda para extraer una lección moral. Es verdadero penetrar en el "hoy" de la "Palabra", viviendo como contemporáneos de la imagen o de la perícope, escuchándola como invitación personal y comunitaria. Cuando la Palabra de Dios es proclamada de manera incisiva, los fieles gustan la liturgia. El compartir la Biblia deviene entonces, una continuación del compartir la Palabra en la "mesa de la Palabra" (cfr. Is 55, 10-11; Sacramentum caritatis n. 45c).
En la homilía, el ministro ayuda a los fieles a "escuchar" la Palabra, guiándolos hacia una respuesta en su situación específica. Y esto lo puede hacer si él mismo dedicó tiempo a la meditación de la Escritura. En este contexto, debemos fortalecer entre nuestros sacerdotes y nuestros seminaristas la necesidad de incluir en su programa personal de espiritualidad el tiempo tradicional cotidiano empleado en la lectura de las Escrituras o Lectio Divina!
[00144-04.02] [IN103] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Víctor Hugo PALMA PAÚL, Obispo de Escuintla (GUATEMALA)
La animación bíblica de la vida y misión de la Iglesia encuentra hoy el panorama sombrío de la deformación de la Palabra de Dios, no sólo por los consecuencias de la anulación de los criterios de la regula fidei y de la analogia fidei en el principio de la sola Scritpura de la Reforma Protestante, sino en el surgimiento de ''una nueva gnosis" que introduce en la interpretación bíblica elementos extraños a la esencia del cristianismo. Más allá del grave fundamentalismo en las sectas se trata de servicios religiosos pseudocristianos que como expresión del antropocentrismo cultural e incluso existencial de la actualidad, utilizan la Biblia para proponer ideas de progreso material, de reinvención de sí mismo, de conocimiento de caminos de anulación del dolor, etc. Especialmente en regiones pobres o emergentes de América Latina, la necesidad de una cosmovisión económica y para algunos, necesariamente religiosa, que ayude a superar los conflictos de pobreza, corrupción administrativa, frustración económica, inseguridad ciudadana, etc., crea un campo fértil para la mercadotecnia de la llamada "teología de la prosperidad": un falso Dios aparentemente bíblico, pero no cristiano que reduce el horizonte de su acción en la vida humana a pobreza como "maldición" y a riqueza como "bendición o prosperidad". Urgen una formación y pastoral bíblicas que unan Biblia y Tradición, para vivir el encuentro con Jesucristo como camino para la conversión, la comunión y la solidaridad (cfr JUAN PABLO II Ecclesia in America 12ss) en el privilegio por sobre todo del Misterio del Dios Amor (cfr BENEDICTO XVI, Deus est caritas 4ss).
[00145-04.04] [IN104] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Charles SORENG, S.I., Obispo de Hazaribag (INDIA)
Procedo de una región tribal de la India. Hay cerca de un millón ochocientos mil católicos tribales de esta misión esparcidos en distintas partes de la India.
En la Carta a los Hebreos leemos: "Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas. En estos últimos tiempos, nos ha hablado por medio del Hijo" (Hb 1, 1-2). En la religión tribal Dios se ha manifestado mediante la naturaleza. Es muy fácil para ellos aceptar a Jesucristo como el Hijo del Ser Supremo.
Dios, que es amor, habló mediante Jesucristo para el bien de cada ser humano.
Jesús manifestó el amor del Padre mediante sus actos de curación y de amor, sus enseñanzas y parábolas.
La misión de Jesús fue la proclamación del Reino, que es justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo (cfr. Rm 14, 17). Incluía una actitud de servicio. Jesús que lava los pies a sus discípulos representó una gran lección (cfr. También Mc 10, 42-45).
Dios nos dio a su Hijo único como Salvador. Jesucristo, su Hijo, amó tanto a la humanidad que se dio a sí mismo en la Eucaristía, por nosotros (cfr. Cor 11, 23-25). Quienes comen su cuerpo y beben su sangre se convierten en Hermanos y Hermanas de sangre en Jesucristo. La Eucaristía nos recuerda el supremo sacrificio de Jesús en la cruz, que rezaba por el perdón de los enemigos: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23, 34).
La Palabra de Dios tiene el poder de construir la comunidad. Leemos en los Hechos de los Apóstoles que los cristianos "se mantenían constantes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones" (Hch 2, 42). Puesto que los cristianos proceden de distintas culturas y usan distintos lenguajes, la Palabra de Dios como palabra de fe da forma a su comunión. La Palabra de Dios lleva a las personas a vivir como una comunión eucarística de testimonio y servicio.
[00146-04.03] [IN10S] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Julio César TERÁN DUTARI, S.I., Obispo de Ibarra (ECUADOR)
En América Latina ha surgido la llamada 'teología de la liberación' que pretendía basarse en una exégesis bíblica desde la propia situación de pobreza, orientada a los anhelos múltiples de liberación en nuestros pueblos. Bien acertadamente el Magisterio ha llamado la atención repetidas veces sobre errores y peligros de estos ensayos. Pero no ha dejado tampoco de alentar a los teólogos, para que la Escritura Sagrada ilumine los nuevos itinerarios que la Palabra de Dios quiere cumplir, respondiendo a las esperanzas y desafíos de hoy; hay que recoger de allí los puntos siguientes:
1. La reflexión teológica debe ubicarse en el contexto de la propia comunidad cristiana, sujeto privilegiado para comprender el sentido profundo de la Escritura, superando interpretaciones subjetivas, reduccionistas o ideológicas; se trata no de una 'iglesia paralela' ni de una iglesia exclusiva de los pobres, sino de la Iglesia particular que, dentro del misterio de Cristo, está constituida jerárquicamente
2. Esta lectura comunitaria de la Escritura debe confrontarse con los signos de pecado y de gracia que configuran el mundo globalizado y, en América Latina, ha de prestar una especial atención a los pobres con sus muchos rostros y voces, en las nuevas y lacerantes formas de pobreza, y en las nuevas y esperanzadoras vías de liberación integral, atendiendo también al testimonio de quienes dan su vida día a día, a veces hasta derramar la sangre, en el seguimiento de Jesús pobre y humilde de corazón (Cf. Documento de Aparecida, 399-405).
3. Así, la elaboración de la reflexión teológica, sobre todo en las Universidades Católicas, no tendrá dificultad en articularse también con la exégesis científica, en conformidad con las oportunas indicaciones del Magisterio para impulsar ese nuevo espíritu misionero que requiere hoy la cambiante situación cultural de nuestro continente (Cf. Aparecida 124, 341,344).
4. Como culminación del trabajo de los teólogos ha de ofrecerse siempre la persona misma del Señor de la Iglesia: ese Jesús histórico que aparece en los Evangelios y que es el mismo Cristo resucitado, realmente presente en la Iglesia por el misterio de su Pascua.
[00148-04.06] [IN107] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Pablo Virgilio S. DAVID, Obispo titular de Guardialfiera, Obispo auxiliar de San Fernando (FILIPINAS)
El Documento de Trabajo justamente reclama la atención sobre la sana tensión entre la exegesis y la teología en la Iglesia. Mientras que la teología con frecuencia insiste en el poder de la Palabra de Dios, siempre tendremos necesidad de la exegesis para recordar, al mismo tiempo, la humildad de la Palabra de Dios. ¿Acaso no nos encontramos a menudo sin palabras ante lectores serios de la Biblia entre nuestros fieles, que se sienten escandalizados por pasajes de la Escritura llenos de violencia, intolerancia, crueldad, duplicidad y todas las demás contradicciones que son características de la humanidad que compartimos con todos los demás hijos e hijas de Adán? Y, a pesar de ello, no los hemos eliminado del canon de las Escrituras. En este canon, existen textos que niegan la resurrección y la vida después de la muerte y textos que la confirman. Hay textos que consideran a Satanás un miembro de la corte celeste con una tarea específica y otros que lo presentan como un ángel caído. Tenemos textos que declaran que el mal es una consecuencia del pecado del hombre e insisten en la culpa humana, y otros que presentan el mal como una enfermedad y los seres humanos como simples víctimas, que únicamente pueden confiar en la misericordia de Dios. Tenemos textos que ponen énfasis en la gracia divina y otros que colocan el esfuerzo humano en primer plano.
Ascenso y descenso, lo divino y lo humano, lo sublime y lo despreciable son aspectos del misterio de la revelación divina, de la Palabra de Dios en palabras humanas, del Dios encarnado, que siempre requerirán la contribución tanto de los exegetas como de los teólogos y, sobre todo, de los pastores, que tienen la tarea de mantenernos unidos en humildad y con la debida disposición a la escucha y la abnegación, con la atención concentrada en Jesús - el Dios con un rostro humano - en su potencia en la debilidad, en su sabiduría en la necedad, en su exaltación mediante la humillación.
[00147-04.03] [IN109] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. György UDVARDY, Obispo titular de Marazane, Obispo auxiliar de Esztergom-Budapest (HUNGRIA)
Hago referencia al capítulo quinto del Documento de trabajo.
La catequesis de la Iglesia - tanto la catequesis inicial como la sistemática -, junto con la liturgia, la diaconía y la vida de testimonio de la comunidad, tiene grandes posibilidades y responsabilidades en la tarea de dar a conocer la Palabra de Dios y conceder nuestra vida a la persona, a las enseñanzas y a la Iglesia de Jesucristo. En la catequesis, adaptándonos y siguiendo la naturaleza de la Palabra de Dios, podemos mostrar la característica de la Palabra de Dios: su fuerza personal, que invoca e invita o interroga.
La Palabra de Dios - aunque la leamos "del libro", nos transmite una historia de milenios atrás, aunque lleve signos de una cultura que nos es poco conocida -, sin embargo, se pronuncia "ahora", se dirige a "mí". La Palabra resuena desde el eterno presente de Dios. Dios actúa "ahora" mediante su Espíritu Santo. Me llama ahora a examinar mi vida, me invita a renacer - a la conversión - Él nos da consuelo y esperanza, Él nos libera y Él pronunciará un juicio sobre nosotros (cfr. Is 55, 10-11).
Nuestra catequesis es eficaz si percibe y sirve a este momento creador. Con este momento podemos esperar que el conocimiento adquirido pueda transformar verdaderamente la vida.
A veces los libros, los medios auxiliares y los métodos utilizados en la enseñanza religiosa y en la catequesis de las diversas edades usan la Santa Escritura - Palabra de Dios - como una historia para ilustrar un tema, como una parábola moral, o la presentan únicamente como un testimonio de una experiencia existencial fundamental y general.
Está claro que se podrían mejorar muchos libros, medios, métodos para la catequesis, pero el éxito, de vez en cuando, depende de la persona que hace la catequesis - del pastor, del catequista. Éste se convierte - siguiendo la dinámica de la Encarnación - en el método de la Palabra de Dios, ofreciendo su vida a la obra del Espíritu de Cristo.
Es bellísimo contemplar la historia de los discípulos de Emaús (cfr. Lc 24, 13-35), donde Cristo Resucitado aparece como maestro, hermeneuta - quizás se pueda decir - como catequista.
Por lo tanto, a mi juicio, el uso correcto de la Biblia no es fundamentalmente una cuestión metódica, sino que es la cuestión más personal: mi relación personal con la Palabra de Dios.
[00131-04.03] [IN115] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Charles Maung BO, S.D.B., Arzobispo de Yangon (MYANMAR)
La Iglesia en nuestra zona del mundo proclama el Evangelio en medio de duras restricciones, privaciones y de un auténtico sufrimiento. Con Pablo podemos decir: "completo lo que falta a las tribulaciones de Cristo en mi carne" (Col 1, 24). Muchos de nuestros grupos étnicos tienen su propia Biblia, a menudo realizada con la ayuda de misioneros pioneros.
La Palabra se encarna de muy diversas maneras en los distintos países. En el mundo libre, mediante la proclamación, el anuncio público; pero en otras partes del mundo, la misión de la Iglesia, la Buena Noticia, tiene que enfrentarse a retos asfixiantes. Su deber de predicar la Buena Noticia es desafiado por las fuerzas de las tinieblas. Durante este Año Paulino, tenemos que afrontar los mismos desafíos que encontró el gran apóstol de la Palabra.
Somos una Iglesia pobre y nuestra única gloria es "conocer a Cristo" y el "apoyo de la Palabra". La Palabra tiene un papel importante en la vida de nuestra gente. "La diakonia o servicio de la caridad es una vocación de la Iglesia de Jesucristo [...]. Es necesario que la Palabra de Dios lleve al amor del prójimo" (IL 39). Nos guían las palabras del Santo Padre en la Deus Caritas est: "La Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra" (22).
El mandato evangélico, "dad de comer a los hambrientos, vestid a los desnudos", ha recobrado fuerza después del reciente paso del terrible ciclón Nargis. Casi 150.000 personas murieron y dos millones se convirtieron en refugiados en su país. La nación vivió un luto.
Con la ayuda del Señor hemos devuelto la vida a muchas comunidades. Las iglesias se han convertido en campos de refugiados. En estos campos hemos celebrado una liturgia única: la de anunciar la Palabra, acompañando y compartiendo el pan a través de la ayuda. El mundo se ha convertido en nuestro altar y hemos partido el pan de la hermandad con las multitudes destrozadas. El Evangelio predicado ha sido el alimento dado a los hambrientos, que ha producido la vida y la luz que hemos dado en los últimos cinco meses.
[00133-04.03] [IN117] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Vincenzo PAGLIA, Obispo de Terni-Narni-Amelia, Presidente de la Federación Bíblica Católica (ITALIA)
Urge un nuevo Pentecostés. Debemos salir del cenáculo y predicar a "los setenta pueblos"- a todos los pueblos de la tierra- el único Evangelio en las diversas lenguas. Y nos encontramos ya ante un desafío: hay más de seis mil lenguas, pero la Biblia se ha traducido por completo sólo en 480 lenguas y el Nuevo Testamento en 1.168. Quedan más de 4.000 lenguas. Estamos frente a una tarea que es también de carácter económico. Para algunas lenguas se puede repetir la aventura de ser codificadas con la traducción de la Biblia. Obviamente, el desafío es de orden pastoral. El acuerdo entre la Federación Bíblica Católica y las Sociedades Bíblicas es un pequeño ejemplo de comunión también en el campo ecuménico. Es necesario que del Sínodo surja un nuevo entusiasmo por las Escrituras. Ya lo decía el beato Juan XXIII. Existen las condiciones para que este entusiasmo atraiga la atención de la gente. La encuesta promovida por la Federación Bíblica demuestra la aceptación con la que cuenta la Biblia entre todas las personas. La mayoría de los entrevistados en los dieciséis países del mundo donde se llevó a cabo dicha encuesta considera oportuno que la Biblia sea enseñada en las escuelas. Al mismo tiempo, sin embargo, todos consideran que la Biblia es de difícil comprensión y que necesita ayuda para ser entendida. Se podría decir que los datos confirman que la Sola Scriptura no alcanza. Es necesario también un acompañamiento. Es el verdadero desafío que tenemos por delante.
No debemos temer que la Biblia abunde en manos de todos, no sólo de los fieles. Lamentablemente, si por un lado es verdad que en las casas suele haber una Biblia, es rarísimo que cada cristiano tenga su propia Biblia personal. A mi juicio, debería ser uno de los objetivos del Sínodo. Si la Biblia, además, como dicen los Padres, contiene "La carta de amor de Dios a los hombres", ¿por qué retrasar o, peor aún, evitar la entrega? En todo caso, lo que se nos pide es que redoblemos el compromiso para acompañar su lectura. La gente debe aprender a rezar con la Biblia. Por desgracia, la encuesta pone en evidencia que sólo un pequeña minoría lo hace. Es precisamente esto lo que debemos proponernos: ayudar a nuestros fieles y a todos aquellos que se acercan al texto bíblico a entrar en el misterioso y salvífico diálogo que entreteje la Escritura entera. La lectura de la Biblia dilata la mente y calienta el corazón.
[00134-04.03] [IN118] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Jabulani NXUMALO, O.M.I., Arzobispo de Bloemfontein (SUDÁFRICA)
La experiencia actual es ésta: pequeñas comunidades cristianas y grupos de vecinos se encuentran regularmente para realizar algunas actividades, y han establecido como regla que, antes de cualquier tarea, se dedique un poco de tiempo a la lectura orante del texto sagrado y a la fracción del pan de la Palabra bajo la guía del Espíritu Santo, que se reflexione sobre la Palabra y se comparta la oración. Los grupos o pequeñas comunidades cristianas reciben una nueva fuerza y crecen impregnados de alegría y vitalidad, ya que Jesucristo está presente en medio de ellos (DV 2). Esto mejora también la calidad de las celebraciones litúrgicas en las parroquias. Por lo tanto, este Sínodo no discute a vuoto de la importancia de la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Mientras intenta hacer más intensa la promoción de la Escritura en la vida de la Iglesia, esta asamblea también está inspirada por lo que ya está sucediendo y creciendo en el seno de la Iglesia. En este evento existe una dialéctica que une, ya que los Padres sinodales se sienten estimulados por lo que ya está sucediendo en sus vidas y, a su vez, confirman y animan a los ministros de la Palabra y promueven la formación, para hacer que madure lo que ya está suciediendo en el contexto de la misión de la Iglesia. En otras palabras, se trata de consolidar lo que ya se ha iniciado, si bien todavía se encuentra en una fase inicial en muchas partes del mundo, y de favorecer un nuevo aumento y desarrollo de este compromiso pastoral, espiritual y bíblico.
Por lo tanto, como parte del desarrollo de este compromiso, la Lectio Divina, el método de los siete pasos y otros métodos semejantes para la lectura de las Escrituras y para la reflexión orante, deberían ser accesibles a todos los miembros de la Iglesia (DV 22). Ello exige una inversión espiritual enorme y de personal para este ministerio: sacerdotes, religiosos, laicos y jóvenes, según el desafío del Concilio Vaticano II (DV 24) porque existe un deseo ardiente de hacer de la Escritura el alma de la vida y de la misión de la Iglesia. Por consiguiente, esto es una invitación a desarrollar con fuerza y a instituir nuevos centros para el apostolado bíblico y para la formación en los métodos y en el arte de leer la Escritura, para la reflexión sobre la Palabra y la oración bíblica, y para ahondar en el conocimiento de las Escrituras. Los que ya existen han demostrado su validez y deberían ser dotados de personal que trabaje con dedicación. Por último, un elemento fundamental: hay que hacer traducciones de la Biblia en las lenguas locales para alcanzar todos los rincones de la tierra.
[00135-04.04] [IN119] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Jesús PÉREZ RODRÍGUEZ, O.F.M., Arzobispo de Sucre (BOLIVIA)
Hay que marcar las relaciones intrínsecas, vitales y permanentes que hay entre la Biblia y la catequesis. En la práctica, bien sabemos que el uso que se ha hecho de la Biblia en el trabajo catequístico ha sido fragmentario, limitado y, a veces instrumentalizado. Nos hemos ido quedando mas bien en el cauce desgastado del río y no hemos ido a beber de la fuente, donde brota la vida. La Sagrada Escritura se ha constituido mayormente apenas en apoyo o mero soporte de los contenidos, y no en FUENTE NORMATIVA Y VITAL de los mismos.
Como profesional de la Palabra de Dios el catequista debe conocer la Sagrada Escritura, saber traducir el misterio de la salvación consignado en ella a un lenguaje accesible y compresible que ayude a educar la fe de su comunidad en el contexto que ésta vive y para que ella sepa dar respuestas creativas a las interpelaciones de Dios que le llegan a través de los desafíos que la realidad global le plantea. Por ello, la Conferencia Boliviana ve como un reto adecuar el lenguaje bíblico a las necesidades y lenguajes de hoy, al mundo moderno.
La catequesis de la comunidad ha de cuidar, en su práctica, algunas claves de lectura que le ayuden, por un lado, a respetar el texto sagrado y, por otro a interpretarlo correctamente para la vida de las personas y de los pueblos.
La relación primaria entre Biblia y catequesis ha de entenderse y asumirse como FUENTE y no como un recurso didáctico o un simple apoyo a los contenidos.
Es importantísimo distinguir la catequesis en general de la catequesis bíblica, en particular.
Es necesario que el texto bíblico llegue a todos, desde los niños. Para ello, la Iglesia Boliviana se ve imposibilitada.
Por eso, pide a las iglesias con mayores recursos económicos ayudar a la adquisición de la Sagrada Escritura a los que tienen menos posibilidades.
Así mismo, pensamos que se pudiera señalar una Jornada Mundial de la Biblia, ya son varios los países que tienen, no sólo el día de la Biblia, sino también el mes de la Biblia.
[00137-04.03] [IN121] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Musie GHEBREGHIORGHIS, O.F.M. Cap., Obispo de Emdeber (ETIOPIA)
Como para todas las iglesias cristianas, para la tradición eritreo-etíope la Biblia es "Palabra inspirada", "Palabra de Dios". Uno de los testimonios bíblicos invocado en apoyo de esta afirmación es el pasaje de la segunda epístola a Timoteo 3,16-17 que dice: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena". Los autores sacros están iluminados, es más, están "habitados" por el Espíritu Santo. Todos los libros bíblicos considerados canónicos por las demás iglesias cristianas lo son también para la iglesia eritreo-etíope, la cual además posee el mayor número de libros inspirados: son 81 libros, 46 del Antiguo y 35 del Nuevo Testamento. En la tradición eritreo-etíope el concepto de canon es flexible y tiende a incluir más que a excluir. La inspiración que ha dado vida a los libros sagrados se concibe como un proceso dinámico que se mantiene dentro de la comunidad de los creyentes. El vasto patrimonio de la tradición cristiana se considera justamente como irradiación, muchos textos como brotes de la Palabra de Dios. Es este el motivo por el que algunos de los textos bíblicos, presentes en el canon de la Iglesia eritreo-etíope, son descritos como awald (hijos, progenie [de la Biblia]).
La tradición eritreo-etíope ve la traducción de los textos bíblicos de las lenguas originales al geez y su interpretación como a dos hermanas, como dos caras de la misma moneda. El mismo Espíritu que ha iluminado al autor sacro guía el corazón y la mente del intérprete que con la fe busca el misterio que encierra la palabra. Los comentarios conocidos como andemta tienen ante todo un imperecedero valor pedagógico. El primer paso, el fundamental, es el aprendizaje de la Palabra. Se lee el texto geez y se traduce en la lengua corriente procurando captar los distintos matices del original. A la lectio le siguen el análisis gramatical y una discusión sobre algunas posibles cuestiones de crítica textual. La primera clave de interpretación se busca dentro de la Biblia. Explicar la Biblia con la misma Biblia es uno de los elementos fundamentales de la hermenéutica eritreo-etíope. Además, los Padres de la Iglesia son una fuente inagotable para los intérpretes.
[00138-04.03] [IN122] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Miguel Angel SEBASTIÁN MARTÍNEZ, M.C.C.I., Obispo de Lai (CHAD)
Les hablo en nombre de la Conferencia Episcopal de Chad. Este país, ubicado en el centro de África, ha sido evangelizado sólo desde hace pocos años.
Nuestra Iglesia Familia de Dios que está en Chad ha optado, según el deseo del Sínodo para África, por las Comunidades Eclesiales de Base. Estas comunidades se nutren de la Palabra de Dios y de la Eucaristía. Durante su reunión semanal, se lee la Palabra, se reza y se busca lo que los cristianos deben hacer para cambiar todo aquello que, en sus vidas, no está en conformidad con el Evangelio. Los cristianos se reúnen los domingos, pero muchos de ellos sólo para la celebración de la Palabra, porque no contamos con muchos sacerdotes.
En nuestro país vivimos unas situaciones sociales y políticas muy conflictivas, debido, sobre todo, a una interminable guerra que lleva ya más de cuarenta años. Nosotros estamos convencidos de que la Palabra de Dios es una palabra de Paz, una palabra que anuncia la Paz y que invoca la Paz, el perdón, la reconciliación y la justicia. La escucha y la oración de la Palabra de Dios son esenciales en la vida y en la misión de nuestra Iglesia. ¡Ello es un desafío para nosotros!
La Palabra de Dios nos ilumina y nos anima a comprometernos por la promoción del hombre y la mujer de Chad. El nuestro es un país empobrecido a pesar de nuestras riquezas naturales, por eso trabajamos para un desarrollo humano integral. Desarrollamos este trabajo junto con nuestros hermanos protestantes.
Tenemos otro desafío: el de la difusión de la Palabra de Dios. A causa del porcentaje de analfabetismo, de la falta de Biblias en lengua local y del coste de las Biblias. Queremos trabajar por el apostolado bíblico.
[00139-04.03] [IN123] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Mons. Joseph Mukasa ZUZA, Obispo de Mzuzu (MALAWI)
En nombre de la Conferencia Episcopal de Malawi (ECM), deseo decir que la mayor parte de nuestras pequeñas comunidades cristianas (SCC) depende de la Palabra de Dios y vive de ella pues celebra la Eucaristía sólo una vez al mes y en ocasiones, hasta una vez cada tres o más meses. Ellas viven de la Palabra de Dios.
Es, por lo tanto, importante para nosotros formar a los distintos agentes de evangelización y a nuestros cristianos en la Lectio Divina y en la Palabra compartida. Apreciamos el ejemplo de María, nuestra Madre, que escuchaba, meditaba y vivía la Palabra de Dios (Lc 2, 19)
[00140-04.03] [IN124] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Antons JUSTS, Obispo de Jelgava (LETONIA)
En mi discurso hago referencia al número 28 del Documento de trabajo: la Palabra fluye (cf 2 Ts 3, 1) y desciende como una fecunda lluvia del cielo (cf Is 55, 10-11). También deseo hablar de los mártires del siglo XX, especialmente los de mi país, Letonia. Sacerdotes, hombres y mujeres han muerto por haber proclamado la Palabra de Dios.
Recuerdo a nuestro sacerdote letón Viktors, que durante el régimen soviético de Letonia fue arrestado porque tenía la Santa Biblia. A los ojos de los agentes soviéticos las Sagradas Escrituras aparecían como un libro antirrevolucionario. Los agentes tiraron al suelo las Sagradas Escrituras y ordenaron al sacerdote que las pisara. El sacerdote se negó y se arrodilló a besar el libro. Por este gesto fue condenado a diez años de trabajos forzados en Siberia. Diez años más tarde, cuando el sacerdote regresó a su parroquia y celebró la Santa Misa, leyó el Evangelio. Alzó el leccionario y dijo:"¡La Palabra de Dios!". La gente lloró y dio gracias a Dios. No se atrevió a aplaudirlo, porque habría sido interpretado como una nueva provocación.
En Letonia, durante la era soviética, no estaba permitido imprimir libros religiosos, Sagradas Escrituras o catecismos.
El razonamiento era el siguiente: si la Palabra de Dios no está impresa, no habrá ninguna religión. Nuestro pueblo letón ha hecho lo que ya habían hecho los cristianos de los primeros siglos: se ha aprendido de memoria fragmentos de las Sagradas Escrituras. Todavía hoy en Letonia se conserva viva una tradición oral. Estamos sobre los hombros de nuestros mártires para proclamar la Palabra de Dios. Nuestros nietos recuerdan a sus abuelos y a sus abuelas, que murieron por su fe y desean, a su vez, ser "héroes" de la fe.
¡En Letonia proclamamos la Palabra viva de Dios! Hacemos procesiones y peregrinaciones, cantamos y rezamos y decimos: "Ésta es la Palabra de Dios" por la que han muerto nuestros abuelos. En Letonia, cuando la Santa Misa dura sólo una hora, la gente dice que se trata sólo de un calentamiento para el verdadero encuentro con Dios en el Sacramento y en su Palabra.
[00141-04.03] [IN125] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Néstor Rafael HERRERA HEREDIA, Obispo de Machala (ECUADOR)
Si la Palabra de Dios es fuente de vida para la Iglesia y alma de su acción evangelizadora, surge la importancia y necesidad de una Pastoral Bíblica, la cual implica:
1. Poner la Palabra de Dios, la Biblia, al alcance de todos
La Constitución dogmática sobre la Divina Revelación dice que los fieles deben tener fácil acceso a la Sagrada Escritura y que la Palabra de Dios tiene que estar disponible en todo tiempo y para todos (DV 22). Gracias a Dios en la actualidad, como en los comienzos de la Iglesia, se hacen traducciones de la Biblia en diversos idiomas que la sitúan al alcance de todos. La Nueva Evangelización se realiza precisamente con y desde la Biblia. En América Latina hay una gran difusión de la Biblia en las comunidades, en los grupos y movimientos apostólicos y sobre todo a través de la catequesis.
2. Leer la Biblia en la vida
El objetivo principal de una pastoral bíblica no es tanto difundirla para leerla sino para interpretar la vida con la ayuda de la Biblia. Las comunidades cristianas, los grupos y movimientos instruidos en el conocimiento de la Biblia creen firmemente que Dios les habla directamente y la consideran escrita para cada uno.
3. Leer la Biblia a la luz de la fe
Para el pueblo creyente la lectura de la Biblia es el ejercicio de su propia fe. Y es que la Biblia hay que leerla en un ambiente de oración, así el Espíritu puede esclarecer su sentido y manifestar a través de qué realidad nos está hablando el Señor. Una forma privilegiada es la Lectio Divina que con sus cuatro momentos: lectura, meditación, oración y contemplación favorece el encuentro personal con Cristo (A 249).
4. Como fuerza de transformación
La comunidad cristiana toma en serio la Palabra de Dios. No lee solamente para entenderla sino para tratar de ponerla en práctica El pueblo busca en la Biblia un sentido para vivir y lo encuentra porque tiene la certeza de que es Dios mismo el que habla. La lectura de la Biblia lleva a la conversión porque es un libro de autoridad, inspirado por Dios y que exige obediencia.
[00035-04.03] [IN010] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Eugène Lambert Adrian RIXEN, Obispo de Goiás (BRASIL)
Una de las grandes conquistas del camino bíblico en nuestro país, ha sido el descubrimiento de que la Biblia es el libro predilecto de la catequesis que no cumple su misión si el fiel no llega a descubrir la importancia de tener la Palabra de Dios entre sus manos y vivirla. Sin duda alguna en Brasil, debido a la transformación y a la movilización que la Biblia estimula, ha llegado a ser, con seguridad, el libro más leído, amado, admirado y vivido por los fieles. Para nosotros, no es aceptable un proyecto catequético que no parta de la Biblia y que no conduzca a ésta.
En nuestro país, la catequesis tiene como primera fuente la Sagrada Escritura que, leída, explicada y rezada en el ámbito de la Tradición y del Magisterio, ofrece el punto de partida, el fundamento y la norma de lo que se transmite a los fieles con el fin de que todos sean discípulos y misioneros de Jesucristo, celantes, dinámicos y profetas. Una de las características de nuestra catequesis es que ésta, opera para que los fieles descubran la manera en la que Dios actúa hoy, aquí y ahora, en el lugar en el que Él nos ha puesto para testimoniar su amor y de su acción liberadora.
Es importante retomar aquí lo que fue afirmado por los Obispos presentes en la Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Medellín en 1968: "En la catequesis se debe tomar la Sagrada Escritura como fuente principal, leída en el contexto de la vida, a la luz de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia, transmitiendo además el símbolo de la fe, dando así importancia al apostolado bíblico que difunde la Palabra de Dios y forma grupos bíblicos" (cf. Medellín).
Así mismo en Santo Domingo en 1992, fue recordada la importancia de la Biblia en la catequesis: "la Nueva Evangelización debe enfatizar una catequesis kérygmatica y misionera. Para la vitalidad de la comunidad eclesial son necesarios más catequistas y agentes pastorales con un sólido conocimiento de la Biblia que eduquen a leerla a la luz de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia, para iluminar, a partir de la Palabra de Dios, la propia realidad personal, comunitaria y social" (cf. SD, 49).
La V Conferencia del año 2007, confirma con fuerza una catequesis bíblica, kérygmatica, misionera y mistagógica. Recuerda la importancia de comenzar por el Kerygma, guiado por la Palabra de Dios que acerca la persona a Jesucristo para conducir a la conversión y al compromiso en una comunidad eclesial en la que maduren la práctica sacramental y el servicio (cf. DA 288). La catequesis debe ser mistagógica porque debe tener carácter experimental, litúrgico, de celebración y oración (cf. DA 289). Destaca que "la iniciación cristiana ofrece la posibilidad de un aprehensión gradual en el conocimiento, en el amor y en el camino de la señal de Cristo" (cf. DA 291).
Se necesita retomar, como se afirma en las Líneas de Orientación, el ministerio de la Palabra en la predicación pastoral, en la catequesis y en todo tipo de educación cristiana. La homilía litúrgica debe ocupar un lugar privilegiado en la celebración, nutrirse con provecho y vigorizarse santamente con la Palabra de la Escritura (cf. Líneas de Orientación n° 23).
Es menester valorizar, sobre todo, la importancia de la lectura orante de la Biblia en el ámbito personal y comunitario, además de promover una catequesis que sea la iniciación en la Sagrada Escritura, vivificando con ésta los programas catequísticos y los mismos catecismos, la predicación y la piedad popular (cf. Documento de trabajo -IL- n° 32).
En cada catequesis integral, siempre deben estar inseparablemente unidos el conocimiento de la Palabra de Dios, la celebración de la fe en los sacramentos y la profesión de la fe en la vida diaria (cf. Sínodo del 1977, Mensaje al Pueblo de Dios, n° 11).
[00049-04.03] [IN021] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Mons. Patrick Altham KELLY, Arzobispo de Liverpool (GRAN BRETAÑA)
Diálogo con judíos y musulmanes.
La naturaleza del diálogo en otras disciplinas.
Las implicaciones de las convicciones arraigadas en eventos específicos en la fidelidad de judíos, cristianos y musulmanes.
El Nuevo Testamento como testimonio tanto de una Persona como de los eventos específicos que aún siguen dando testimonio para hacer que el diálogo sea fundamental para la fidelidad a este texto básico; así que, quizás, aunque sea testimonio de Alguien y de unos eventos específicos, no representa un obstáculo a priori para el diálogo con judíos y musulmanes.
[00053-04.03] [IN034] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Paolo PEZZI, F.S.C.B., Arzobispo de la Madre de Dios en Moscú (FEDERACIÓN RUSA)
En el momento histórico actual, no hay que separar la Palabra de Dios del acontecimiento de Cristo mismo. Él es el Logos, la comunicación del Padre, Su rostro (cfr. Col 1,15). Al mismo tiempo, no podemos olvidar que, por obra y sugerencia del mismo Espíritu, las palabras de Jesús y los hechos que realizó se han transmitido. Su vida se ha transmitido y esa transmisión dura hasta nuestros días. En este sentido, son decisivas las palabras con las que Benedicto XVI inicia su encíclica sobre la caridad: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva".
En el relativismo actual, que tiende a nivelar cualquier diferencia, de manera que todas las palabras son válidas y ninguna lo es más que las otras, en el que todo queda reducido a un juego de opiniones, la palabra bíblica tiene que encarnarse en la belleza de sus testigos, si quiere atraer al mundo hacia la verdad. En el Documento de Trabajo (IL 48), se observa agudamente que "haciendo de la Palabra de Dios y de la Sagrada Escritura el alma de la pastoral [el Obispo] será capaz de llevar a los fieles al encuentro con Cristo" [ ... ] "para que, por propia experiencia, vean que las palabras de Jesús son espíritu y vida (cfr. Jn 6, 63) [ ... ]".
El anuncio de la Palabra de Dios, por lo tanto, tiene que tener como objetivo poner a las personas -por así decirlo- en presencia de una Persona viva: ser testigos de la Persona de Jesucristo, Logos hecho carne. O según las espléndidas palabras de San Pablo: tiene que "dibujar a Cristo crucificado ante los ojos" de los hombres. La Palabra de Dios es fuente de auténtico y cada vez más profundo conocimiento de Cristo, de "la gloria de Dios que está en la faz de Cristo" (2Co 4, 6). El resplandor de Cristo enciende un fuego en nosotros, se convierte en deseo de dar testimonio de Él.
Se dice en el Documento de Trabajo (IL 54) que "la escucha de la Palabra de Dios es lo primero en nuestro compromiso ecuménico". Es preciso que se renueve entre los cristianos la tensión hacia la persona de Cristo, el deseo de conocer más en profundidad su misterio. Mediante el encuentro con el Verbo hecho carne, que el Espíritu hace posible, redescubrimos la comunión con Él: es la fuerza del Espíritu de Cristo Resucitado que atrae al pueblo disperso hacia su único cuerpo.
[00057-04.03] [IN036] [Texto original: italiano]
- Revmo. P. Antonio PERNIA, S.V.D., Superior General de la Sociedad del Verbo Divino
Por lo que respecta a la tercera parte del Documento de Trabajo, quisiera hacer una referencia al argumento tratado en esta sección, es decir a, la centralidad de "la Palabra de Dios en la misión de la Iglesia".
Y deseo hacerlo formulando de nuevo el título de esta sección y decir: " la Palabra de Dios ES la misión de la Iglesia".
Esta idea se basa en una afirmación del Concilio Vaticano II relativa al origen trinitario de la misión ( AG 1-2, 9). Aquí se ve a Dios Trinidad como comunión y diálogo entre el Padre , el Hijo y el Espíritu Santo. Esta comunión íntima o diálogo, impregna - o más bien abraza - la creación y la historia. La misión, por tanto, es el diálogo incesante de Dios Uno y Trino con el mundo y la humanidad, un diálogo que invita y atrae a la humanidad a la plena comunión con la comunidad divina.
El primer agente del diálogo incesante de Dios con el mundo es la misma Palabra de Dios. Jesús, el Verbo encarnado, es la Palabra de Dios a la humanidad. Es el incesante diálogo de Dios con el mundo. El logos divino es el dia-logus de Dios con el mundo. La Iglesia existe para colaborar en el diálogo constante de Dios con el mundo. La Palabra de Dios es su razón de ser, el sustento de su vida, el corazón de su actividad.
Por esto, a través del lente de la Palabra de Dios, es necesario que la misión de la Iglesia sea entendida en términos de diálogo. De hecho, el Evangelio que proclamamos es la invitación de Dios al diálogo.
Es necesario mirar a los diferentes grupos de personas con los cuales tratamos de compartir el Evangelio (I.L. 42) como "interlocutores en el diálogo". El diálogo, sin embargo, significa que la evangelización no es un camino que va en un solo sentido, sino que es un intercambio recíproco de dones entre el misionero y el pueblo. En consecuencia el misionero debe estar dispuesto a evangelizar y a ser evangelizado, a hablar y a escuchar, a dar y a recibir. El documento del Concilio Vaticano II, Dei Verbum, dice muy oportunamente "Dei Verbum audiens et proclamans"; escuchar la Palabra de Dios y proclamarla (DV I). La Iglesia misionera proclama la Palabra de Dios, y la escucha también así como le es revelada en las Sagradas Escrituras, pero también en las "alegrías y las esperanzas, en las tristezas y angustias de los hombres de hoy, sobretodo de los pobres y de todos aquellos que sufren". (GS 1).
Los hombres y mujeres consagrados, especialmente los misioneros comprometidos en las fronteras de nuestra fe y en los márgenes de la sociedad, pueden ser una "ayuda a la escucha"para la Iglesia, mientras intentan escuchar la Palabra de Dios revelada especialmente en la vida de las personas, en la búsqueda de los que buscan la fe, en las tradiciones culturales y religiosas de las personas que pertenecen a otras fes, en las aspiraciones de los pobres y de los marginados.
De esta forma, la vida consagrada puede ayudar a que la Iglesia sea una comunidad que no solamente proclama, sino que también escucha. "Dei Verbum audiens et proclamans".
[00056-04.05] [IN039] [Texto original: inglés]
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Intervenciones en el Sínodo en la tarde del 10 de octubre
CIUDAD DEL VATICANO, sábado 11 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la síntesis de las intervenciones que se pronunciaron en el Sínodo de los Obispos durante la novena congregación general que se celebró en la tarde del viernes, 10 de octubre.
* * *
En esta Novena Congregación General han intervenido los siguientes Padres:
- S. Em. R. Mons. Cornelius Fontem ESUA, Arzobispo de Bamenda (CAMERÚN)
- S. Em. R. Mons. Francis DENIAU, Obispo de Nevers (FRANCIA)
- S. Em. R. Mons. Antonio MENEGAZZO, M.C.C.J., Obispo titular de Mesarfelta, El Obeid (SUDÁN)
- S. Em. R. Mons. Raymondo DAMASCENO ASSIS, Arzobispo de Aparecida, Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (C.E.L.AM.) (BRASIL)
- S. Em. R. Mons. Lucio Andrice MUANDULA, Obispo de Xai-Xai (MOZAMBIQUE)
- S. Em. R. Mons. Ramzi GARMOU, Arzobispo de Teherán de los Caldeos, Presidente de la Conferencia Episcopal Administrador Patriarcal de Ahwaz de los Caldeos (IRÁN)
- S. Em. R. Mons. Fidèle AGBATCHI, Arzobispo de Parakou (BENÍN)
- S. Em. R. Mons. Dionisio LACHOVICZ, O.S.B.M., Obispo titular de Egnazia, Obispo de curia de Kyiv-Halyč (UCRANIA)
- S. Em. R. Mons. Berhaneyesus Demerew SOURAPHIEL, C.M., Arzobispo Metropolitano de Addis Abeba, Presidente de la Conferencia Episcopal, Presidente del Consejo de la Iglesia (ETIOPIA)
A continuación damos los resúmenes de las intervenciones:
- S. Em. R. Mons. Cornelius Fontem ESUA, Arzobispo de Bamenda (CAMERÚN)
La Iglesia en Camerún, como tantas otras jóvenes Iglesias de África, posee un alto índice de crecimiento. Se necesita urgentemente profundizar la fe de los neófitos, sobre todo de los jóvenes que están siendo víctimas del materialismo, de la secularización y del relativismo. Un cierto número de ellos ha vuelto a la prática de la Religión tradicional africana ya que el cristianismo parece no dar una respuesta a todas sus preguntas, especialmente en los tiempos de crisis. Más aún, se están derrumbando la Religión tradicional africana y la organización familiar tradicional en la que esta religión se funda. Algunos cristianos se refugian en las sociedades secretas, en las sectas y en los nuevos movimientos religiosos con la esperanza de encontrar seguridad y respuestas a los interrogantes más profundos de la vida.
Afortunadamente existen sed y hambre crecientes de la Palabra de Dios. Se necesita urgentemente poner las Sagradas Escrituras en manos de los fieles a fin de que se vuelvan vivas en sus profesiones, en sus familias y en las diferentes situaciones de la vida, así como fuente de inspiración para la vitalidad y las actividades de las Pequeñas comunidades cristianas. Urge además la inculturación de la fe cristiana y el diálogo con la Religión tradicional africana. Para una inculturación eficaz, la Palabra de Dios debe echar raíces profundas en los corazones de las personas y hacerse carne.
Sugerimos entonces que:
1. Las Conferencias Episcopales y las Diócesis den prioridad al Ministerio Bíblico Pastoral y nombren personas que lo promuevan y coordinen en los diferentes ámbitos, de manera que la Palabra de Dios sea el fundamento de todas nuestras actividades pastorales.
2. Sacerdotes, religiosos y laicos deben recibir una adecuada formación para convertirse en operadores del apostolado bíblico. Un curso sobre el ministerio de la Pastoral bíblica debería introducirse en la curricula de los seminarios y de los centros de formación que preparan los futuros sacerdotes y religiosos a este ministerio.
3. Se imparta una formación bíblica general de todos los fieles, sobre todo de los jóvenes, no sólo en los institutos especializados, sino además con conferencias y congresos bíblicos regulares con la finalidad de hacerles más conscientes de la importancia de la Palabra de Dios en sus vidas.
4. Ya que la familia cristiana es una Iglesia doméstica y el lugar en el que se inicia toda la instrucción y la formación en la fe, la Biblia debería reinar en todas las casas cristianas para su lectura, oración, estudio y veneración. Las mujeres deberían recibir una formación bíblica adecuada para promover la escucha de Palabra de Dios en la familia.
5. La Biblia debería traducirse en la lengua local como primer paso hacia una inculturación, con la finalidad de hacer que la Palabra de Dios sea más accesible a los fieles. Cada cristiano debería tener una Biblia, leerla y hacer que se convierta en un documento de referencia o "vademecum".
6. Como dice el apóstol Pablo: "la fe viene de la predicación" (Rm 10, 17). Los pueblos de África creen vigorosamente en el poder de la palabra, especialmente de la palabra hablada. Muchos de ellos no tienen acceso a los textos porque son demasiado costosos o porque la mayor parte de ellos no sabe ni leer ni escribir. Es necesario presentarle las Escrituras en forma audiovisual.
7. Debería darse gran importancia a la Palabra de Dios en la celebración de los Sacramentos, de manera especial, en la Eucaristía y en los Sacramentales.
8. Siguiendo el ejemplo de los Padres de la Iglesia de los orígenes, la formación cristiana debería centrarse en la Palabra de Dios y las homilías deberían tener un contexto mayormente bíblico para nutrir a los fieles con la Palabra de Dios.
9. En África debería existir un Instituto Bíblico con la finalidad de promover la investigación bíblica en el contexto de la Iglesia en África.
10. Para terminar, se debería instituir un Consejo Pontificio para la promoción de la Dei Verbum, sobre todo, de su capítulo 6.
[00074-04.03] [INO40] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Francis DENIAU, Obispo de Nevers (FRANCIA)
Escrutando el propio misterio, la Iglesia hace referencia al pueblo judío (Nostra aetate 4). No se trata de una realidad externa, el diálogo entre judíos y cristianos no es una categoría del diálogo interreligioso. Concierne al corazón de la Iglesia y del misterio de la fe.La Nostra aetate nos invita a un diálogo bíblico. Los cristianos tienen siempre la tentación de hablar de los judíos en pasado. Juan Pablo II, definiendo el pueblo judío como nuestro hermano mayor, nos considera hermanos, pertenecientes a la misma generación. Somos "co-herederos" (Jean-Marie Lustiger) de una misma herencia, el Antiguo Testamento. Lo leemos de manera diferente: los judíos, a través de la Torah oral (puesta por escrito en el Talmud, pero que sigue prestándose a múltiples interpretaciones); nosotros a través del Nuevo Testamento y de la Tradición cristiana (sin olvidar que también para nosotros, la tradición oral precede a la escrita), insistiendo en la unidad de los dos Testamentos, que gira alrededor de la figura de Jesús Cristo. La lectura del Judaísmo farisaico y la lectura cristiana se han desarrollado contemporáneamente. La lectura judía, para nosotros cristianos es profundamente diferente a la nuestra, pero igualmente posible y legítima y podemos aprender mucho de ella (PCB, El pueblo judío y sus Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana). Puntos centrales: que nuestra lectura del A.T. deje espacio a la lectura judía; que nuestra lectura del N. T. no genere antisemitismo; hablar de los judíos no en pasado sino en presente; rever la noción de cumplimiento (PCB 21); subrayar la dimensión de espera escatológica común, aunque diferente, a judíos y cristianos; prestar atención a la misión universal presente en la tradición judía; aunque el "no" de los judíos a Jesús nos lastima, tratar de comprender su fidelidad a Dios y a la propia vocación; intensificar el estudio de Romanos 9, 11; favorecer el diálogo, más allá de los expertos, en las parroquias y en los movimientos.
[00065-04.02] [IN061] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Mons. Antonio MENEGAZZO, M.C.C.J., Obispo titular de Mesarfelta, El Obeid (SUDÁN)
En Sudán hay un gran deseo y hambre de la Palabra de Dios y esto lo demuestra el gran número de cristianos que piden la Biblia.Nuestros cristianos esperan de esta Asamblea una ayuda para alcanzar lo más fácilmente posible la Palabra de Dios: hacer que la Biblia sea más accesible a todas las clases de la población, sobre todo con la traducción en las lenguas de las diferentes tribus.Sacerdotes, religiosos y religiosas se han comprometido a difundir, a rezar la Biblia con los grupos de fieles y a guiar a estos grupos para que comprendan, de modo correcto, la Palabra de Dios. Pero se les pide un mayor compromiso y esfuerzo.
La Palabra de Dios no ha penetrado profundamente en el corazón y en la mente de muchos de nuestros cristianos: aún no han logrado cambiar su mentalidad: su cultura no fue completamente purificada por la Palabra de Dios. Muchas veces son incapaces de encontrar una solución a sus problemas y recurren, aún con cierta facilidad, a sus antiguas usanzas.
La ignorancia es más bien elevada, y muchas veces Dios les habla en una lengua no comprensible. La Biblia, además, fue traducida sólo a pocas lenguas de las numerosas tribus existentes. Nosotros esperamos un mayor esfuerzo por parte de la Iglesia y de las Organizaciones católicas para ayudar en las traducciones y preparar expertos para estas traducciones.
La Palabra de Dios es el centro de la vida cristiana y, por lo tanto, debería ser también el centro en la preparación de los catecúmenos del Bautismo. En Sudán la mayoría de los catecúmenos no sabe leer ni escribir: por ello, para prepararlos bien al Bautismo, los catequistas deberían ser capaces de explicar la Palabra con carteles, dibujos y con su propia palabra.
Y aquí existe un gran dilema: catequistas poco capacitados porque tienen poca instrucción y catecúmenos que desean convertirse en discípulos de Cristo: aprenden el catecismo y las verdades de la santa fe de memoria, con un pobre conocimiento de las Sagradas Escrituras. ¿Qué hacer? ¿Pueden ser bautizados? No debemos olvidar que la Gracia de Dios obra en estos nuevos humildes cristianos.
Tenemos otro gran reto: la Justicia y la Paz, el perdón y la reconciliación, después de 21 años de guerra civil entre el Norte y el Sur del país, después de tanto odio, injusticias y sufrimientos. Aún después del acuerdo de paz entre Norte y Sur, la situación no es en absoluto clara ni alentadora. No olvidemos además la guerra en el Darfur que continúa sin ningún signo de mejoría de la situación. Estamos convencidos de que la solución para un futuro de paz se puede encontrar solamente en la fidelidad a Dios y a su Palabra.
Eucaristía y Palabra de Dios, el binomio que puede traer paz y serenidad en todos los corazones: pero ¿qué podemos hacer cuando las distancias son enormes y la inseguridad por las guerras y el bandidaje hace que sea muy difícil y peligroso el contacto de los sacerdotes con los fieles? La escasez de sacerdotes es otro factor negativo. Muchos cristianos pueden recibir la Palabra de Dios y la Eucaristía esporádicamente o incluso sólo alguna que otra vez al año. Haría falta más espíritu misionero entre el clero y más generosidad en los países ricos en clero para ayudar a quienes se encuentran en grave necesidad.
[00081-04.03] [IN047] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Raymondo DAMASCENO ASSIS, Arzobispo de Aparecida, Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (C.E.L.AM.) (BRASIL)
El Concilio Vaticano II hizo una afirmación que parecía obvia pero que en la prática no lo era tanto, y así abrió un gran horizonte. Afirmó que la Sagrada Escritura, Palabra de Dios escrita "bajo la inspiración del Espíritu Santo" (DV Il), es "como el alma de la Teología" (DV 24), así como el "apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual" (DV 21).
Esta última afirmación ha tomado cuerpo en la V Conferencia General de los Obispos de América Latina y el Caribe en Aparecida realizada el año pasado, al proponer explícitamente un cambio de enfoque, que consiste en pasar de una pastoral bíblica a una "animación bíblica de toda la pastoral" (DA 248). Pues bien, estas indicaciones tienen repercusión directa en la formación de los futuros presbíteros. La formación presbiteral en los tiempos actuales· debe poner la Palabra de Dios en el lugar central, como bien nos recordó S.S. Benedicto XVI en su discurso inauguraI en Aparecida: "Al iniciar la nueva etapa que la Iglesia misionera de América Latina y El Caribe se dispone a emprender [...], es condición indispensable el conocimiento profundo y vivencial de la Palabra de Dios". Y señaló también la urgente necesidad de "fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la Palabra de Dios".(DA 247
En el contexto actual de la Iglesia en América Latina y el Caribe es necesario y urgente que el proyecto formativo y el currículo de los seminarios, además de destacar la formación académica en la Sagrada Escritura, ponga un mayor cuidado en la capacitación de los formandos en una espiritualidad bíblica sólida, haciendo uso creativo de todos los medios al alcance, dando una especial reievancia a la Lectio Divina. El reto es lograr que los futuros presbíteros, ya desde su formación inicial, aprendan a confrontar sus vidas en el espejo de la Palabra de Dios y alcancen el conocimiento de Dios en la fuente viva de su Palabra. Para ello es necesario que aprendan a estar en un permanente y profundo contacto con la Palabra de Dios. Pero no sólo por razones funcionales, es decir por motivos académicos o pastorales, sino como un elemento constitutivo vertebral que moldee su proyecto de vida durante la formación inicial y pueda continuarlo ya siendo presbítero.
Por otra parte, sin perder nunca el alto nivel del estudio bíblico que se requiere para un futuro pastor, no podemos olvidar que su desempeño será ante todo en medio de la comunidad eclesial. Esto hace necesaria y urgente también una esmerada preparación para realizar una adecuada "animación bíblica de la pastoral", sin perder de vista que el munus de la Palabra profética, por naturaleza, requiere· ministros pedagogos en la fe, que sepan colocar "en el principio" de toda actividad de la Iglesia la semilla viviente y vivificante de la Santa Palabra.
En fin, es necesario que los futuros presbíteros aprendan a nutrirse cada día con el Pan de la Palabra ya encontrar a Cristo en la Sagrada Escritura. Sólo así podran forjar una recia y sólida espiritualidad, nutrida del Evangelio; y serán capaces de hacer que la Palabra de Dios sea realmente el "alma de la evangelización y del anuncio de Jesús a todos" (DA 248).
[00068-04.03] [IN066] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Lucio Andrice MUANDULA, Obispo de Xai-Xai (MOZAMBIQUE)
Retomando el diligente llamamiento de JUAN PABLO II a la humanidad: "¡Pueblos todos, abrid las puertas a Cristo! Su Evangelio no resta nada a la libertad humana, al debido respeto de las culturas, a cuanto hay de bueno en cada religión" (RM 3) y considerando que "el objetivo primario del Sínodo es dedicarse al tema de la Palabra con la cual «Dios invisible (cf. Col 1, 15; 1 Tim 1, 17) movido de amor, habla a los hombres como amigos (cf. Ex 33, 11; Jn 15, 14-15), trata con ellos (cf. Ba 3, 38) para invitarlos y recibirlos en su compañía» (DV 2)", nos parece que la mayor contribución que esta Asamblea Sinodal podría ofrecer a la Iglesia es recuperar la importancia de la Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia.
No todos los fieles conocen la Palabra de Dios, y es urgente que sean iniciados y animados a la lectura y la meditación más frecuentes de la Biblia. De hecho, la escucha de la Palabra de Dios en el ámbito de las celebraciones eucarísticas no logra satisfacer lo que la Dei Verbum recomienda intensamente: "Es conveniente que los cristianos tengan amplio acceso ala Sagrada Escritura" (DV 22).
Es preciso, por lo tanto, que toda la Iglesia se comprometa en una pastoral bíblica de conjunto, llevada a cabo de tal manera que cada familia cristiana, además de tener la Palabra de Dios traducida en su propio idioma, pueda acceder a su significado más elemental, y poder así transmitir a sus hijos, de generación en generación, el verdadero contenido de la Palabra Salvífica de Dios, Jesucristo el Verbo encarnado.
[00090-04.03] [IN068] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Ramzi GARMOU, Arzobispo de Teherán de los Caldeos, Presidente de la Conferencia Episcopal Administrador Patriarcal de Ahwaz de los Caldeos (IRÁN)
Toda la Biblia, desde el libro del Génesis hasta el Apocalipsis, nos dice que la fidelidad a la Palabra de Dios conduce a la persecución. El primer perseguido, por excelencia, es el mismo Jesucristo, que vivió la persecución desde los primeros días de su nacimiento hasta su muerte en la cruz. Según el Evangelio, la persecución se considera el signo más elocuente de la fidelidad a la Palabra de Dios. El crecimiento de la Iglesia y su avance en el camino de la evangelización de los pueblos son fruto de la persecución que ha sufrido en cada lugar y en cada tiempo. Jesús, en el Evangelio, nos habla muy claramente de la persecución (Lc 21, 12-19). Recemos al Espíritu Santo a fin de que conceda a la Iglesia del tercer milenio, en este Año Paulino, la gracia y la alegría de hacer una experiencia auténtica de la persecución a causa de su fidelidad a la Palabra de Dios.
[00096-04.03] [IN075] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Mons. Fidèle AGBATCHI, Arzobispo de Parakou (BENÍN)
Es bello que el Santo Sínodo mantenga unida la estrecha identificación entre la Palabra de Dios y la Persona de Jesucristo, de manera que todo lo que se dice sobre el devenir de la Palabra se afirme también para el ciclo del Verbo Encarnado. Sobre esta base, el ciclo del Verbo, en las diferentes faces que conoce su encuentro con la cultura humana, podría ser resumido de esta forma:
-Cuando el Verbo se hace carne, entra en la cultura humana, se incultura. Haciendo esto, actúa por libre decisión, fundada en el Amor que nos valdrá la salvación de Dios. La inculturación no inicia, por lo tanto, solamente a partir de una práctica del apostolado o la liturgia, sino sobretodo de una iniciativa de amor de Dios por salvar al hombre caído en el pecado. El primero que realiza la inculturación en su forma más perfecta es, por lo tanto, Jesucristo, la inculturación hecha persona.
- Inculturándose, el Verbo se acultura; Él, que es no-cultura acepta unirse a una - que además está manchada por el pecado - y a padecer su influencia.
- Inculturándose el Verbo acultura. La cultura humana no puede dejar de experimentar la influencia del Verbo que va hacia ella. El Verbo propone e imprime su influencia divina, lo que presupone que la cultura se abra para acoger dicha influencia y adquirir algo de la divinidad.
En todo este proceso, el Verbo decultura. Como el viñador poda la viña, así el Verbo intenta erradicar de la cultura los elementos no acordes con su imagen. Es lo que hace Jahvé cuando intima a Israel a no decir más en su tierra: "Los padres comieron el agraz, y los dientes de sus hijos sufren la dentera?".Es la misma lucha que llevó a cabo Jesucristo tratando de erradicar de la cultura, el pecado y sus consecuencias. Ahora bien, Jesús lleva adelante esta lucha hasta la destrucción de ese Templo que se propone reconstruir en tres días. Y como el Templo de su Cuerpo resurge del sepulcro, así la cultura deculturizada adquiere la promesa de vida a través de la resurrección de Cristo.
A esta compleja aventura pascual está invitado el proceso de inculturación, del que hay que discernir en manera adecuada y simultánea todas las fases, para no correr el riesgo de caer en derivaciones deplorables en la práctica.
Como la Encarnación es el futuro del mundo, así también la inculturación es el futuro de toda forma de apostolado, ya sea éste bíblico, Kerigmático o sacramental. En este sentido me permito formular algunas sugerencias:
- Que el Kerigma vuelva hoy a revestirse con el mismo tono escatológico que tenía en los comienzos de la Iglesia. El futuro de la fe está en el cielo pero el cielo está ya sobre la tierra con la salvación en Jesucristo.¡ Que esto sea enseñado y vivido!
- Que el método de la inculturación se inscriba en la línea suscitada por el impulso ardiente del Verbo en la Encarnación, por Aquél que hemos definido la Inculturación hecha persona.
[00097-04.03] [IN076] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Mons. Dionisio LACHOVICZ, O.S.B.M., Obispo titular de Egnazia, Obispo de curia de Kyiv-Halyč (UCRANIA)
La primera observación se refiere a la unidad entre Palabra y Bautismo, y de éstas con la Eucaristía: En el Documento de trabajo se dice que "son dos las realidades que unen a los cristianos entre sí: la Palabra de Dios y el Bautismo" (IL 54). Habría que profundizar en este tema, porque tal como está parece una media-unidad, ya que en el número 35 está escrito que existe también una íntima unidad entre Palabra y Eucaristía, con el apoyo de las citas de la Tradición de la Iglesia: "Corpus Christi intelligitur etiam Scriptura Dei ", o bien de las palabras de San Jerónimo: "En efecto, la Palabra de Dios es verdadero alimento y verdadera bebida, que se alcanza a través del conocimiento de las Escrituras". También el Concilio Vaticano II afirma que Palabra y Eucaristía son "un solo acto de culto" (SC 56).
En síntesis, se afirma la íntima unidad entre Palabra y Bautismo, al igual que entre Palabra y Eucaristía.
En estos términos, es difícil entender, desde el punto de vista del ecumenismo, porqué no se puede concelebrar el sacramento de la Eucaristía con los Ortodoxos (por ejemplo), mientras que se puede celebrar con ellos el sacramento de la Palabra de Dios y tener el Bautismo en común. Si existe esta unidad entre Palabra, Bautismo y Eucaristía, ¿por qué negar la comunión eucarística?
Por otra parte, con la misma lógica de unidad, pero a la inversa, como dijo un Arzobispo ortodoxo (Agustín de Lviv, de la Comisión teológica del Patriarcado de Moscú), cuando no existe la comunión eucarística, no se puede celebrar siquiera la Palabra juntos, ni rezar el "Padre Nuestro" junto con los católicos. Así, con esta lógica, por parte de los ortodoxos no se admitirá como válido el Bautismo de los católicos, como se ha afirmado alguna vez en los encuentros ecuménicos. Y tampoco es posible llamarse unos a otros "hermanos".
Una segunda observación relativa al "Ecumenismo y Palabra de Dios": ¿Cómo podemos leer y comentar la Palabra de Dios con las otras confesiones, por ejemplo, el pasaje "para que todos sean uno" (Jn 17, 20), si no podemos encarnar esta Palabra? La Palabra se vuelve estéril. Si no eres capaz o no quieres encarnar esta Palabra, entonces ¿para qué leerla? El Papa Benedicto XVI dice, precisamente, que el mundo espera una "respuesta a la escucha de la Palabra" (IL 54).
Tenemos una cierta impresión de que todo lo que se dice sobre el ecumenismo, es para los otros, para un "tercero", en el momento del decir ausente. Como si esta Palabra pudiera hacer un milagro, pero nosotros nos quedamos igual.
Un ejemplo: en Ucrania, hemos realizado una traducción ecuménica de la Biblia, con la colaboración de ortodoxos y protestantes, pero no podemos rezar ni celebrar junto con ellos.
Y la tercera observación: De la misma manera, me parece que se corra también el peligro de instrumentalizar la Palabra de Dios. Se puede convertir en un "instrumento" de discusión, de estudio, de diálogo, de encuentro, incluso de oración común, pero es superficial, no tiene la fuerza para cambiar, no lleva al misterio común de la celebración de la Palabra, no se convierte en carne-sarx, es decir, no se encarna en la vida de la persona y de la Iglesia. Podemos saber de memoria toda la Biblia, discutir sobre ella con competencia, pero quedar fuera de ella, sin alimentarnos de ella, sin ser incorporados a Cristo, sin ser bautizados en Cristo.
sábado, 11 de octubre de 2008
Relación en el Sínodo sobre la aplicación de la "Sacramentum Caritatis"
Por el cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia
CIUDAD DEL VATICANO, sábado 11 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la relación sobre la acogida de la exhortación apostólica post-sinodal Sacramentum caritatis, publicada tras la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia, presentada en la tarde de este viernes ante el Sínodo de los Obispos por el cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia. Tras la intervención, de las 18.00 a las 19.00 tuvo lugar una serie de intervenciones libres sobre esta presentación.
* * *
1. La necesaria receptio
El objetivo de esta intervención es proporcionar algunos datos, preferentemente de orden cuantitativo, acerca del proceso inicial de recepción de las enseñanzas pontificias, ofrecidas a toda la Iglesia, con la Exhortación Apostólica Post-sinodal Sacramentum Caritatis, del 22 de febrero de 2007. La traditio catholica mediante la que se comunica el ser, la vida y la misión de la Iglesia, requiere una actitud permanente de receptio por parte de todo el pueblo de Dios, debido en especial modo a los pronunciamientos del Magisterio. Para usar una feliz expresión del Siervo de Dios Juan Pablo II refiriéndose al Concilio Vaticano II, la receptio constituye un principio de "enriquecimiento de la fe en sentido objetivo y en sentido subjetivo" (cfr. K. Wojtyła, Alle fonti del rinnovamento: studio sull'attuazione del Concilio Vaticano II, Rubbettino, Soveria Mannelli 2007). Coloquemos en esta óptica los datos proporcionados preferentemente por los informes de las Conferencias Episcopales sobre la base de un cuestionario que envía la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, para subrayar que son expresión de la "vida de la Iglesia" en todo el mundo.Ante todo, es un deber destacar lo que evidencian no pocas de las respuestas: el periodo que se ha tomado en consideración (febrero de 2007 - septiembre de 2008) es demasiado breve para llevar a cabo una evaluación adecuada de la recepción de la Sacramentum Caritatis (este ha sido el juicio, por ejemplo, de las Conferencias Episcopales de Nueva Zelanda, Kazakistán, Estados Unidos y Madagascar). De todos modos, esta dificultad se puede superar en parte, como subrayan otras respuestas, ya que la Exhortación Apostólica se integra en el camino de intensa recuperación eucarística que ha caracterizado los últimos años. Se hace referencia a algunos documentos pontificios - la encíclica Ecclesia de Eucharistia, la carta apostólica Mane nobiscum Domine, la Instrucción Redemptionis Sacramentum de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos - y a determinados eventos eclesiales: el Gran Jubileo del 2000, el Año de la Eucaristía y el Congreso Eucarístico Internacional de Guadalajara en octubre de 2004. En este sentido se expresan, por ejemplo, las respuestas procedentes de Nueva Zelanda, Ghana, España, Bangladesh, Francia, Estados Unidos, Irlanda, Bélgica y Liechtenstein. El reciente Congreso Eucarístico Internacional que se llevó a cabo en Quebec, en Canadá, ha podido comprobar el enorme valor de la Sacramentum Caritatis.
2. La Sacramentum Caritatis en el Magisterio de Benedicto XVI
Su Santidad Benedicto XVI ha sido el primero en contribuir al proceso de recepción de la Exhortación Apostólica, retomando algunos de sus contenidos en diversas ocasiones. Damos la lista de las principales intervenciones del Santo Padre. Señalamos más de veinte:
- Con ocasión del rezo del Ángelus, de forma explícita el 18 de marzo de 2007 y el 10 de junio de 2007, e implícita el 11 de noviembre de 2007.
- En la Audiencia General del 14 de marzo de 2007.
- En algunas homilías especialmente significativas: la Homilía de la Solemnidad del Corpus Christi del 7 de junio de 2007 y la Homilía de la Santa Misa de Inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en el Santuario de Aparecida el 13 de mayo de 2007.
- En diversos discursos y alocuciones: a los miembros de la Papal Foundation el 20 de abril de 2007; a los Obispos de la Conferencia Episcopal de la República Centro-africana en Visita Ad limina apostolorum el 1 de junio de 2007; a los participantes en la Asamblea de la Reunión de las Obras para la Ayuda a las Iglesias Orientales el 21 de junio de 2007; a los participantes en el XII Congreso Mundial de la Comisión Internacional de la Pastoral Católica en las Cárceles el 6 de septiembre de 2007; a los miembros de la Conferencia Episcopal de Portugal en Visita Ad limina apostolorum el 10 de noviembre de 2007; a los Obispos de Corea y al Prefecto Apostólico de Ulaanbaatar (Mongolia) en Visita Ad limina apostolorum el 3 de diciembre de 2007; a los Obispos de la Conferencia Episcopal de Eslovenia en Visita Ad limina apostolorum el 24 de enero de 2008; a los participantes en la Asamblea Nacional de la Federación Italiana de Ejercicios Espirituales el 9 de febrero de 2008; en la Celebración de las Vísperas y Encuentro con los Obispos de los Estados Unidos el 16 de abril de 2008; a los Obispos de la Conferencia Episcopal de Pakistán en Visita Ad limina apostolorum el 19 de junio de 2008; a los Obispos de Nicaragua en Visita Ad limina apostolorum el 6 de septiembre de 2008.
- En algunos Mensajes: Mensaje para la XXIII Jornada Mundial de la Juventud del 20 de julio de 2007; Mensaje para la XVI Jornada del Enfermo del 11 de enero de 2008; Mensaje para la XLV Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones del 13 de abril de 2008.
- Por último, podemos citar algunas Cartas: Carta al Card. Friedrich Wetter Arzobispo Emérito de Munich, 1 de mayo de 2007; Carta a los Obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia Católica en la República Popular de China del 27 de mayo de 2007; Carta con ocasión del XVI Centenario de la muerte de San Juan Crisóstomo del 10 de agosto de 2007; Carta al Prior General de la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo con ocasión del Octavo Centenario de la entrega de la formula vitae del 14 de agosto de 2007; Carta con ocasión de la XII Sesión Pública de las Academias Pontificias del 8 de noviembre de 2007; Carta al Card. Josef Tomko, Legado Pontificio en la celebración del 49° Congreso Eucarístico Internacional del 9 de abril de 2008.
En esta sede es imposible incluso sólo hacer mención de los contenidos ofrecidos por el Santo Padre en sus intervenciones. Nos limitamos a señalar los dos más recurrentes y que vuelven a proponer los fundamentos de la doctrina sobre la Eucaristía: el hecho de que «en la Eucaristía Cristo quiso darnos su amor, que lo impulsó a ofrecer en la cruz su vida por nosotros» (Ángelus del 18 de marzo de 2007) y la conciencia de que «la adoración de Cristo nuestro Señor en el Santísimo Sacramento prolonga e intensifica aquella unión con Él que se realiza mediante la Celebración eucarística» (Celebración de las Vísperas y Encuentro con los Obispos de Estados Unidos el 16 de abril de 2008).
3. La recepción de la Sacramentum Caritatis en las Iglesias Particulares
¿Qué recepción tuvo la Exhortación Apostólica entre las Iglesias locales esparcidas por todo el mundo?
En fecha 25 de enero de 2008 la Secretaría General del Sínodo envió a las Conferencias Episcopales y los Dicasterios de la Curia Romana un cuestionario relativo a la recepción de la Sacramentum Caritatis.
Las preguntas planteadas eran las siguientes:
¿Se ha traducido la Exhortación Apostólica en la lengua local, para añadirla a las traducciones ya realizadas por la Santa Sede en latín, italiano, inglés, francés, portugués, polaco y alemán?
¿Cuántos ejemplares se han publicado?
¿Existe la posibilidad de acceder a ella por Internet?
¿Qué acogida ha tenido la Sacramentum Caritatis?
¿Qué impacto ha tenido en el ámbito de la Iglesia?
¿Ha favorecido una celebración de la Santa Misa más devota y participada?
¿Ha favorecido la adoración eucarística, incluso la perpetua?¿Cuál ha sido la percepción entre los miembros de Iglesias y comunidades cristianas que no están en plena comunión con la Iglesia Católica?
¿Se ha organizado alguna iniciativa inspirada en la Exhortación con una incidencia social?
Otras observaciones o consideraciones.
La Congregación de los Obispos en su informe a la Secretaría del Sínodo comunicó que muchas Conferencias Episcopales han estudiado el documento en sus asambleas. Por su parte, la Congregación del Culto Divino comunicó que se están estudiando diversas cuestiones que surgieron durante los trabajos del Sínodo (compendio eucarístico, material para las homilías temáticas, la colocación del signo de la paz, fórmulas alternativas al Ite Missa Est).
Hasta el 30 de septiembre pasado llegaron a la Secretaría General del Sínodo 62 respuestas a los 152 cuestionarios enviados: 17 respuestas procedentes de los 25 Dicasterios romanos consultados; 31 respuestas procedentes de las 113 Conferencias Episcopales; 3 respuestas procedentes de las 13 Iglesias Orientales consultadas; y la respuesta de la Unión de Superiores Generales. El porcentaje de respuestas es del 40,7%, más de un tercio. Proceden de todos los continentes, lo que refuerza la calidad de los datos ofrecidos.
Todas las respuestas recibidas - salvo dos (Países Escandinavos y Congregación del Clero) - en general constatan una buena y significativa acogida de la Exhortación Apostólica.
Importante prueba de ello es el hecho de que se hayan realizado otras traducciones respecto a las que pone a disposición directamente la Santa Sede en el momento de la publicación del documento. La Sacramentum Caritatis se ha traducido integralmente también en ruso, esloveno, catalán, danés, croata, húngaro, holandés, checo, lituano y árabe. Existe, además, una traducción parcial en sueco y en Ghana se han preparado pequeños resúmenes en lenguas locales. No pocas de las respuestas recibidas hablan de la necesidad de hacer un mayor esfuerzo en esta dirección (a este respecto, es significativa la respuesta de la Conferencia Episcopal de Filipinas y la de la Unión de Superiores Generales).
En cuanto a las iniciativas que ha suscitado la publicación de la Exhortación Apostólica merece la pena resaltar que las jornadas de presentación y estudio del documento, tanto en el ámbito pastoral como en el mundo académico (Facultad de Teología y Seminarios), han sido numerosas. El documento, además, ha sido objeto de profundización en los cursos de formación permanente del clero, en los institutos de teología para laicos y, lógicamente, entre los operadores litúrgicos. Por último, es especialmente significativo el hecho de que la Sacramentum Caritatis haya sido el tema central en retiros espirituales. Del estudio profundo realizado en estos tres ámbitos (pastoral-formativo, espiritual y académico) nos han llegado testimonios explícitos de Bolivia, Nueva Zelanda, Brasil, Eslovenia, España, Bangladesh, Rumanía, Congo, Francia, Bélgica, Bosnia-Herzegovina, Estados Unidos, Marruecos, Pakistán, Zambia, República Checa, Egipto, Inglaterra, India, Portugal, Perú, Australia, Filipinas y Benin.
En segundo lugar, el documento ha tenido un peso importante en los programas pastorales de algunas Conferencias Episcopales, Diócesis y parroquias (Bolivia, Nueva Zelanda, Inglaterra, Eslovenia, Bangladesh, Zambia y Portugal).
Por lo que respecta a la recepción de Sacramentum Caritatis en la práctica litúrgica de las Iglesias locales, en las respuestas encontramos dos datos que nos parecen significativos. En primer lugar, se subraya la influencia positiva que la Exhortación ha tenido en la ars celebrandi, sobre todo en las Eucaristías dominicales (Bolivia, Ghana, Brasil, España, Bosnia-Herzegovina, Irlanda, Rusia, Bélgica, Zimbabwe, Madagascar, Zambia, Portugal, Australia, Benin, Lituania y Perú). El segundo dato se refiere al fuerte impulso que la Exhortación ha dado a la adoración eucarística (Nueva Zelanda, Ghana, Bangladesh, Rumanía, Congo, Bosnia- Herzegovina, India, Estados Unidos, Irlanda, Marruecos, Pakistán, Rusia, Hungría, Zimbabwe, Bélgica, Corea, Madagascar, Perú y Lituania). Merece una atención muy especial la noticia del incremento de la práctica de la adoración por parte de los jóvenes (Consejo para los Laicos). Otras respuestas subrayan la contribución que la Exhortación está ofreciendo a la renovación de las devociones populares (Bolivia, España, Estados Unidos, Portugal, Filipinas y Consejo de la Cultura).
Desde el punto de vista ecuménico, las respuestas de las Conferencias Episcopales evidencian algunas dificultades. La mayoría, en relación a la pregunta "¿Cuál ha sido la percepción entre los miembros de Iglesias y comunidades cristianas que no están en plena comunión con la Iglesia Católica ?", declara que no ha tenido ningún eco (Bolivia, Brasil, Eslovenia, España, Bangladesh, Congo, Bosnia-Herzegovina, Estados Unidos, Marruecos, Pakistán, Hungría, Zimbabwe, Madagascar, Egipto, Liechtenstein, Australia, Portugal, Zambia, Filipinas y Perú). Cuando ha habido una respuesta, normalmente se centraba en el ámbito académico o especializado. Es el caso de Rumanía, Francia y Estados Unidos. Ha tenido una acogida positiva en la Iglesia Ortodoxa Rusa. En Nueva Zelanda el documento ha sido objeto de estudio por parte de una Comisión para el diálogo anglicano-católico. En cuanto a las reacciones de los especialistas, han sido de tenor diverso: algunos han subrayado la importancia de la Eucaristía como sacramento de la caridad (Ghana y Estados Unidos), otros, aun reconociendo la importancia del documento, han criticado la disciplina católica en materia de hospitalidad eucarística (Noruega, Francia, Australia y Estados Unidos). Por último, es útil tener presente la consideración de la Conferencia Episcopal Francesa acerca de la influencia negativa de la información de los medios de comunicación sobre la recepción del documento en general y en ámbito ecuménico.
Las respuestas a la pregunta "¿Se ha organizado alguna iniciativa inspirada en la Exhortación con una incidencia social?", hacen referencia, por un lado, a la excesiva brevedad del tiempo transcurrido para poder formular una evaluación, pero, por otro lado, constatan una cierta timidez a la hora de proponer la dimensión social de la acción eucarística. Algunas respuestas simplemente no afrontan la pregunta, otras reconocen que no tienen observaciones al respecto (Rumanía, Congo, Países Escandinavos, Estados Unidos, Pakistán, Rusia, Hungría, Madagascar, Egipto, Australia, Filipinas y Liechtenstein, Pontificio Consejo "Justicia y Paz"). En cambio, los que responden afirmativamente hacen referencia de modo particular al trabajo en situaciones de marginación y de necesidad - normalmente por iniciativa de la Caritas - (Bolivia, Bangladesh, Francia, Benin, India, Portugal, Perú y República Checa), al nexo Eucaristía-amor-paz (Ghana y Zambia), a los programas de pastoral social (Australia y Brasil), al trabajo de formación sobre la doctrina social de la Iglesia (Australia) y a los aspectos de salvaguardia de la creación (Francia y Perú). Una aportación significativa procede de España: se trata de la insistencia sobre las obras de caridad con ocasión de celebraciones de años jubilares en diversas Diócesis.
Puede enriquecer esta breve reseña alguna mención a cuestiones o problemas específicos. Las respuestas de las Conferencias Episcopales de Bangladesh, Congo y Pakistán recuerdan la importancia de la inculturación litúrgica. La Conferencia Episcopal Francesa ha notado una cierta dificultad en la recepción debido al breve espacio de tiempo transcurrido desde la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum. De Egipto llega la petición de ofrecer, en el futuro, soportes prácticos junto con los documentos y de Australia la de material para las homilías. En Hungría la Exhortación ha favorecido una ligera recuperación del uso del latín y el canto gregoriano. Por último, España resalta con fuerza la importancia de la "forma eucarística" de la vida cristiana, que tiene que llegar a la coherencia eucarística (cfr. Es también la respuesta del Consejo para la Familia).
4. La recepción de la Sacramentum Caritatis en la literatura teológica
Lo primero de todo debemos comunicar la publicación del volumen de las actas de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos titulado: La Eucaristía fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia (editor Roberto Nardin, Lateran University Press, Ciudad del Vaticano 2008, pp.1032).
Dos palabras sobre cómo la comunidad teológica ha acogido la Exhortación Apostólica. Obviamente, en esta sede no podemos tener en cuenta las numerosas introducciones (volúmenes o artículos en revistas pastorales o de gran divulgación) que han acompañado la publicación de las distintas traducciones de la Sacramentum Caritatis.
Entre los estudios teológicos, a título de ejemplo, podemos citar:
- A. MATTHEEUWS - A. MASSIE, Guide de lecture pour l'Exhortation apostolique post-synodale Sacramentum Caritatis, Éditions Fidelité, Bruselas 2007;
- B. LE PIVAIN, Le sacrament de l'amour, en Kephas (2007) n. 22;
- H. KALB - S. LEDERHILGER, Römisque Erlässe, in Theologisch-praktisque Quartalschrift 135 (2008) n. 1, 81-87;
- U. RUH, Unspektakülar: das nachsynodale Schreiben "Sacramentum Caritatis" Benedikts XVI, en Herder-Korrespondenz 61 (2007) n. 4, 166;
- G. MARCHESI, L'Eucaristia: "sacramento de la carità", en La Civiltà Cattolica 158 (2007) n. 3764, 169-178;
- G. CAMPANINI - F. MONACO - V. TRAPANI, Sacramento dell'amore, Paoline, Milán 2007;
- A. SCOLA, Il segno supremo dell'amore di Dio. Invito alla lettura di "Sacramentum Caritatis", en La Nuova alleanza 112 (2007) n. 4, 30-40;
- ID., L'insegnamento di "Sacramentum Caritatis", en La Nuova alleanza 113 (2008) n. 2, 26-33.
- R. NARDIN - R. TANGORRA (edd.), Sacramentum Caritatis. Studi e commenti sull'esortazione apostolica postsinodale, Lateran University Press, Ciudad del Vaticano 2008, pp. 830. Este volumen contiene casi 50 contribuciones y se ha enriquecido con una importante nota bibliográfica sobre la Eucaristía.
La mayoría de las contribuciones teológicas sobre la Exhortación Apostólica - hemos recibido más de setenta - se han publicado en español e italiano.
No tenemos demasiadas publicaciones teológicas en ámbito ecuménico, pero consideramos importante señalar en esta sede dos contribuciones significativas. La revista norteamericana Ecumenical Trends ha publicado a lo largo del año 2007 una serie de artículos escritos por personas no católicas:
- D. PRASSAS, The Ecumenical Eucharist. A response to Sacramentum Caritatis, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 7, 8-11. La teóloga greco-ortodoxa considera que la Exhortación favorece una reflexión más profunda sobre la unidad de la Iglesia.
- L. HARRIS, Eavesdropping on an Apostolic Exhortation: One Anglican Considers Sacramentum Caritatis, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 7, 12-15.
- R. J. JESKE, Sacramentum Caritatis: A Response, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 8, 9-12.15. Desde la perspectiva luterana Jeske considera la importancia del nexo entre la acción litúrgica y el anuncio del Evangelio.
- O. C. EDWARDS Jr., An Anglican's Reaction to Sacramentum Caritatis, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 9, 6-9.15. El autor, sin negar las diferencias con la doctrina católica, subraya una fuerte unidad de espíritu.
- A. C. VRAME, An Orthodox Christian Reflection on Sacramentum Caritatis, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 10, 6-9.14. El artículo afirma la necesidad de detenerse a considerar la acción del Espíritu en el presente, no sólo a lo largo de la historia de la Iglesia.- R. D. BROADNAX, The Post-Synodal Apostolic Exhortation Sacramentum Caritatis: A Response from a Member of the African Methodist Episcopal Zion Church, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 10, 10. El texto insiste sobre la llamada a la santidad intrínseca a la Eucaristía.
Además, el pastor Gill Daudé, de la Federation Protestante de France, ha publicado en el Bulletin d'Information Protestante del 22 de marzo de 2007, un artículo titulado Exhortation apostolique de Benoît XVI sur l'Eucharistie, résultant du synode ordinaire des évêques (Vatican, octobre 2005). Une lecture protestante, no exento de críticas:
http://www.protestants.org/fpf/relations_oecumeniques/articles/68-070322-eucharistie.htm.
Desde el punto de vista de los temas afrontados, podemos clasificar las contribuciones teológicas en las siguientes categorías:
a) Presentaciones generales y sintéticas del documento pontificio. Algunos ejemplos:
- J.-L. BRUGUÉS, L'Eucharistie et l'urgence du mystère, en Nouvelle Revue Théologique 130 (2008) 3-25;
- J. THOMAS, L'exhortation apostolique "Sacramentum Caritatis", en Kephas (2007) n. 22, 117-123;
- G. SÁNCHEZ ROJAS, La Santísima Trinidad y la Eucaristía: Una aproximación a la "Sacramentum Caritatis" de Benedicto XVI, en Revista Teológica Limense 41 (2007) 301-316;
- N. BLÁZQUEZ, El sacramento del amor, en Studium 47 (2007) 171-202;
- A. PUIG - J. FONTBONA - R. SERRA - G. MORA, La Exhortación Apostólica "Sacramentum Caritatis" de Benedicto XVI. Sesión de estudios de la Facultad de Teología de Catalunya, en Phase (2007) n. 278, 93-118;
- G. BRAMBILLA, Sacramentum Caritatis, en Teologia 32 (2007) 115-122;
- R. FISICHELLA, Il sentiero per Emmaus. Commento teologico-pastorale alla Sacramentum caritatis, Lateran University Press, Ciudad del Vaticano 2007;
- A. SCOLA, L'esortazione apostolica postsinodale "Sacramentum caritatis": un atto di receptio dell'insegnamento conciliare, en Rassegna di Teologia 48 (2007) n. 2, 165-180.
Los autores de estas contribuciones intentan ofrecer al lector una presentación general de la estructura del documento y sus puntos más destacados. Normalmente, se pone de relieve la continuidad con el Magisterio pontificio precedente - específicamente con la Encíclica Deus caritas est y con Ecclesia de Eucharistia - y el recorrido colegial que ha llevado hasta la publicación de la Exhortación. Es especialmente importante que se subraye la unidad intrínseca de las tres partes del documento y, por consiguiente, la necesidad de no leerlas de manera yuxtapuesta. Además, los autores evidencian el horizonte trinitario y eclesial de las enseñanzas de la Sacramentum Caritatis sobre la Eucaristía, la importancia que se da a la ars celebrandi, la belleza litúrgica y la logikè latreia. Algún autor subraya algunos estudios doctrinales especializados de la Exhortación como el carácter de acción propio de la Eucaristía y el papel del Espíritu Santo que guía a la Iglesia en la evolución de la forma litúrgica.
b) Estudios especializados sobre la primera parte (Eucaristía, Misterio que se ha de creer). Algunos ejemplos:
- P. TURNER, Benedict XVI and the sequence of the sacraments of initiation, en Worship 82 (2008) n. 2, 132-140;
- D. SALADO MARTÍNEZ, Fe e identidad cristiana en "clave y versión eucarísticas" (notas-guía para una lectura sistemática de la Exhortación postsinodal "Sacramentum Caritatis", en Ciencia Tomista 135 (2008) 103-165;
- ID., Notas a propósito del "lenguaje formal" aplicado a la Eucaristía: cf. Exhortación postsinodal "Sacramentum Caritatis" n. 70ss, en Ciencia Tomista 135 (2008) 221-269;
- G. CAVAGNOLI, Il mistero dell'Eucaristia. Una rilettura di "Sacramentum Caritatis" (1), en La Nuova alleanza 113 (2008) n. 1, 3-12;
- ID., Eucaristia e Sacramenti. Una rilettura di "Sacramentum Caritatis" (2), en La Nuova alleanza 113 (2008) n. 3, 3-12.
- J. M. FERRER GRENESCHE, La Eucaristía en la Iniciación Cristiana, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 11-27.
En general, se trata de contribuciones de corte sistemático que analizan en profundidad algunos temas contenidos en los nºs. 6-33 de la Exhortación. Entre los temas que se han privilegiado podemos citar los siguientes: el horizonte trinitario de las enseñanzas del Papa con especial referencia a los temas del don del Padre, el sacrificio del Hijo y la obra del Espíritu; el carácter eclesial de la Eucaristía con los temas consiguientes de la causalidad eucarística de la Iglesia sacramento y el ecumenismo; la centralidad de la Eucaristía en el organismo sacramental y el orden de los sacramentos en la iniciación cristiana... A muchos de estos temas hacen referencia también las presentaciones de carácter general de la Exhortación.
c) Estudios especializados sobre la segunda parte (Eucaristía, Misterio que se ha de celebrar). Algunos ejemplos:
- R. GONZÁLEZ COUGIL, "Sacramentum Caritatis", desde la perspectiva litúrgica, en Phase (2007) n. 278, 119-126;
- M. GONZÁLEZ LÓPEZ-CORPS, El adagio "Lex orandi-lex credendi" en la exhortación apostólica "Sacramentum Caritatis", Publicaciones de la Facultad de Teología San Dámaso, Madrid 2007;
- ID. El diácono y su participación en la Misa. Al socaire de la Exhortación Sacramentum caritatis, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 165-186;
- E. MALNATI, "Sacramentum caritatis": "actuosa partecipatio", en Rivista Teologica di Lugano 12 (2007) 531-539;
- G. CAVAGNOLI, Sacramentum caritatis: note per una lettura (parte prima), en Rivista di Pastorale Liturgica 45 (2007) n. 5, 39-49;
- ID., Sacramentum caritatis: note per una lettura (parte segunda), en Rivista di Pastorale Liturgica 45 (2007) n. 6, 44-58;
- ID., La bellezza de la liturgia. Una rilettura di "Sacramentum Caritatis" (3), en La Nuova alleanza 113 (2008) n. 5, 3-12;
- S. GUITERAS VILANOVA, Eucaristía y mistagogía, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 57-72;
- M. FANJUL, Acercamiento a la riqueza espiritual y celebrativa del Misal de Pablo VI, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 99-117;
- J. GONZÁLEZ PADRÓS, Formar para una participación litúrgica plena, consciente y activa, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 119-134.
Se trata de contribuciones que han tenido sobre todo en cuenta las enseñanzas y las numerosas indicaciones litúrgicas de carácter práctico (aproximadamente unas cincuenta) presentes en la Exhortación Apostólica. A título de ejemplo podemos citar estos temas: la centralidad del acto eucarístico como fuente de la santidad y la vida de la Iglesia, la importancia de la belleza litúrgica, la relación ars celebrandi - actuosa partecipatio, aspectos particulares como la homilía, el canto...
d) Estudios especializados sobre la tercera parte (Eucaristía, Misterio que se ha de vivir). Algunos ejemplos:
- R. PELLITERO, La eficacia transformadora de la Eucaristía: Eucaristía, Iglesia y existencia cristiana en la exhortación apostólica "Sacramentum Caritatis", en Scripta Theologica40 (2008) 107-124;
- R. TREMBLAY, Attualità dell'esortazione apostolica "Sacramentum Caritatis" di Benedicto XVI, en Rivista di Teologia Morale 39 (2007) 547-554;
- M. SCHEUER, Eucaristie und Nächstenliebe: zur Bischofssynode über die Eucaristie (2005) und das nachsynodale Schreiben von Benedikt XVI.¸ en Heiliger Dienst 61 (2007) nn. 2-3, 79-84;
- S. TALTAVULL ANGLADA, Eucaristía y família, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 29-55;
- A. BRAVO, Eucaristía, misterio que se ha de vivir, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 73-97.
Este último grupo de contribuciones se detiene a considerar las afirmaciones del documento relativas a la capacidad transformadora de la Eucaristía y al culto espiritual o logiké latreia como específico de la vida cristiana. Son los temas que la Sacramentum Caritatis afronta cuando habla de la forma eucarística de la existencia cristiana y sus implicaciones antropológicas, sociales y cosmológicas. La aportación de los estudios en estos ámbitos tan importantes todavía es muy tímida, sobre todo en lo relativo a una comprensión unitaria del misterio creído, celebrado y vivido.
En conclusión, podemos afirmar que, a sólo 18 meses de la publicación de la Exhortación Apostólica, la receptio no sólo está en marcha, sino que en general es alentadora. La Sacramentum Caritatis ya ha tenido una cierta influencia y está contribuyendo para que la vida de las comunidades cristianas se centre de nuevo en mayor medida en la Eucaristía y, más en general, en la liturgia. En particular, se percibe una conciencia más clara del primado de la acción ritual como raíz de la forma eucarística de toda la existencia cristiana (logikē latreía).
Lógicamente, el camino que queda por recorres todavía es largo, tanto en el ámbito pastoral como en el litúrgico y el teológico.
[Texto original: italiano]
Por el cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia
CIUDAD DEL VATICANO, sábado 11 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la relación sobre la acogida de la exhortación apostólica post-sinodal Sacramentum caritatis, publicada tras la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia, presentada en la tarde de este viernes ante el Sínodo de los Obispos por el cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia. Tras la intervención, de las 18.00 a las 19.00 tuvo lugar una serie de intervenciones libres sobre esta presentación.
* * *
1. La necesaria receptio
El objetivo de esta intervención es proporcionar algunos datos, preferentemente de orden cuantitativo, acerca del proceso inicial de recepción de las enseñanzas pontificias, ofrecidas a toda la Iglesia, con la Exhortación Apostólica Post-sinodal Sacramentum Caritatis, del 22 de febrero de 2007. La traditio catholica mediante la que se comunica el ser, la vida y la misión de la Iglesia, requiere una actitud permanente de receptio por parte de todo el pueblo de Dios, debido en especial modo a los pronunciamientos del Magisterio. Para usar una feliz expresión del Siervo de Dios Juan Pablo II refiriéndose al Concilio Vaticano II, la receptio constituye un principio de "enriquecimiento de la fe en sentido objetivo y en sentido subjetivo" (cfr. K. Wojtyła, Alle fonti del rinnovamento: studio sull'attuazione del Concilio Vaticano II, Rubbettino, Soveria Mannelli 2007). Coloquemos en esta óptica los datos proporcionados preferentemente por los informes de las Conferencias Episcopales sobre la base de un cuestionario que envía la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, para subrayar que son expresión de la "vida de la Iglesia" en todo el mundo.Ante todo, es un deber destacar lo que evidencian no pocas de las respuestas: el periodo que se ha tomado en consideración (febrero de 2007 - septiembre de 2008) es demasiado breve para llevar a cabo una evaluación adecuada de la recepción de la Sacramentum Caritatis (este ha sido el juicio, por ejemplo, de las Conferencias Episcopales de Nueva Zelanda, Kazakistán, Estados Unidos y Madagascar). De todos modos, esta dificultad se puede superar en parte, como subrayan otras respuestas, ya que la Exhortación Apostólica se integra en el camino de intensa recuperación eucarística que ha caracterizado los últimos años. Se hace referencia a algunos documentos pontificios - la encíclica Ecclesia de Eucharistia, la carta apostólica Mane nobiscum Domine, la Instrucción Redemptionis Sacramentum de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos - y a determinados eventos eclesiales: el Gran Jubileo del 2000, el Año de la Eucaristía y el Congreso Eucarístico Internacional de Guadalajara en octubre de 2004. En este sentido se expresan, por ejemplo, las respuestas procedentes de Nueva Zelanda, Ghana, España, Bangladesh, Francia, Estados Unidos, Irlanda, Bélgica y Liechtenstein. El reciente Congreso Eucarístico Internacional que se llevó a cabo en Quebec, en Canadá, ha podido comprobar el enorme valor de la Sacramentum Caritatis.
2. La Sacramentum Caritatis en el Magisterio de Benedicto XVI
Su Santidad Benedicto XVI ha sido el primero en contribuir al proceso de recepción de la Exhortación Apostólica, retomando algunos de sus contenidos en diversas ocasiones. Damos la lista de las principales intervenciones del Santo Padre. Señalamos más de veinte:
- Con ocasión del rezo del Ángelus, de forma explícita el 18 de marzo de 2007 y el 10 de junio de 2007, e implícita el 11 de noviembre de 2007.
- En la Audiencia General del 14 de marzo de 2007.
- En algunas homilías especialmente significativas: la Homilía de la Solemnidad del Corpus Christi del 7 de junio de 2007 y la Homilía de la Santa Misa de Inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en el Santuario de Aparecida el 13 de mayo de 2007.
- En diversos discursos y alocuciones: a los miembros de la Papal Foundation el 20 de abril de 2007; a los Obispos de la Conferencia Episcopal de la República Centro-africana en Visita Ad limina apostolorum el 1 de junio de 2007; a los participantes en la Asamblea de la Reunión de las Obras para la Ayuda a las Iglesias Orientales el 21 de junio de 2007; a los participantes en el XII Congreso Mundial de la Comisión Internacional de la Pastoral Católica en las Cárceles el 6 de septiembre de 2007; a los miembros de la Conferencia Episcopal de Portugal en Visita Ad limina apostolorum el 10 de noviembre de 2007; a los Obispos de Corea y al Prefecto Apostólico de Ulaanbaatar (Mongolia) en Visita Ad limina apostolorum el 3 de diciembre de 2007; a los Obispos de la Conferencia Episcopal de Eslovenia en Visita Ad limina apostolorum el 24 de enero de 2008; a los participantes en la Asamblea Nacional de la Federación Italiana de Ejercicios Espirituales el 9 de febrero de 2008; en la Celebración de las Vísperas y Encuentro con los Obispos de los Estados Unidos el 16 de abril de 2008; a los Obispos de la Conferencia Episcopal de Pakistán en Visita Ad limina apostolorum el 19 de junio de 2008; a los Obispos de Nicaragua en Visita Ad limina apostolorum el 6 de septiembre de 2008.
- En algunos Mensajes: Mensaje para la XXIII Jornada Mundial de la Juventud del 20 de julio de 2007; Mensaje para la XVI Jornada del Enfermo del 11 de enero de 2008; Mensaje para la XLV Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones del 13 de abril de 2008.
- Por último, podemos citar algunas Cartas: Carta al Card. Friedrich Wetter Arzobispo Emérito de Munich, 1 de mayo de 2007; Carta a los Obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia Católica en la República Popular de China del 27 de mayo de 2007; Carta con ocasión del XVI Centenario de la muerte de San Juan Crisóstomo del 10 de agosto de 2007; Carta al Prior General de la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo con ocasión del Octavo Centenario de la entrega de la formula vitae del 14 de agosto de 2007; Carta con ocasión de la XII Sesión Pública de las Academias Pontificias del 8 de noviembre de 2007; Carta al Card. Josef Tomko, Legado Pontificio en la celebración del 49° Congreso Eucarístico Internacional del 9 de abril de 2008.
En esta sede es imposible incluso sólo hacer mención de los contenidos ofrecidos por el Santo Padre en sus intervenciones. Nos limitamos a señalar los dos más recurrentes y que vuelven a proponer los fundamentos de la doctrina sobre la Eucaristía: el hecho de que «en la Eucaristía Cristo quiso darnos su amor, que lo impulsó a ofrecer en la cruz su vida por nosotros» (Ángelus del 18 de marzo de 2007) y la conciencia de que «la adoración de Cristo nuestro Señor en el Santísimo Sacramento prolonga e intensifica aquella unión con Él que se realiza mediante la Celebración eucarística» (Celebración de las Vísperas y Encuentro con los Obispos de Estados Unidos el 16 de abril de 2008).
3. La recepción de la Sacramentum Caritatis en las Iglesias Particulares
¿Qué recepción tuvo la Exhortación Apostólica entre las Iglesias locales esparcidas por todo el mundo?
En fecha 25 de enero de 2008 la Secretaría General del Sínodo envió a las Conferencias Episcopales y los Dicasterios de la Curia Romana un cuestionario relativo a la recepción de la Sacramentum Caritatis.
Las preguntas planteadas eran las siguientes:
¿Se ha traducido la Exhortación Apostólica en la lengua local, para añadirla a las traducciones ya realizadas por la Santa Sede en latín, italiano, inglés, francés, portugués, polaco y alemán?
¿Cuántos ejemplares se han publicado?
¿Existe la posibilidad de acceder a ella por Internet?
¿Qué acogida ha tenido la Sacramentum Caritatis?
¿Qué impacto ha tenido en el ámbito de la Iglesia?
¿Ha favorecido una celebración de la Santa Misa más devota y participada?
¿Ha favorecido la adoración eucarística, incluso la perpetua?¿Cuál ha sido la percepción entre los miembros de Iglesias y comunidades cristianas que no están en plena comunión con la Iglesia Católica?
¿Se ha organizado alguna iniciativa inspirada en la Exhortación con una incidencia social?
Otras observaciones o consideraciones.
La Congregación de los Obispos en su informe a la Secretaría del Sínodo comunicó que muchas Conferencias Episcopales han estudiado el documento en sus asambleas. Por su parte, la Congregación del Culto Divino comunicó que se están estudiando diversas cuestiones que surgieron durante los trabajos del Sínodo (compendio eucarístico, material para las homilías temáticas, la colocación del signo de la paz, fórmulas alternativas al Ite Missa Est).
Hasta el 30 de septiembre pasado llegaron a la Secretaría General del Sínodo 62 respuestas a los 152 cuestionarios enviados: 17 respuestas procedentes de los 25 Dicasterios romanos consultados; 31 respuestas procedentes de las 113 Conferencias Episcopales; 3 respuestas procedentes de las 13 Iglesias Orientales consultadas; y la respuesta de la Unión de Superiores Generales. El porcentaje de respuestas es del 40,7%, más de un tercio. Proceden de todos los continentes, lo que refuerza la calidad de los datos ofrecidos.
Todas las respuestas recibidas - salvo dos (Países Escandinavos y Congregación del Clero) - en general constatan una buena y significativa acogida de la Exhortación Apostólica.
Importante prueba de ello es el hecho de que se hayan realizado otras traducciones respecto a las que pone a disposición directamente la Santa Sede en el momento de la publicación del documento. La Sacramentum Caritatis se ha traducido integralmente también en ruso, esloveno, catalán, danés, croata, húngaro, holandés, checo, lituano y árabe. Existe, además, una traducción parcial en sueco y en Ghana se han preparado pequeños resúmenes en lenguas locales. No pocas de las respuestas recibidas hablan de la necesidad de hacer un mayor esfuerzo en esta dirección (a este respecto, es significativa la respuesta de la Conferencia Episcopal de Filipinas y la de la Unión de Superiores Generales).
En cuanto a las iniciativas que ha suscitado la publicación de la Exhortación Apostólica merece la pena resaltar que las jornadas de presentación y estudio del documento, tanto en el ámbito pastoral como en el mundo académico (Facultad de Teología y Seminarios), han sido numerosas. El documento, además, ha sido objeto de profundización en los cursos de formación permanente del clero, en los institutos de teología para laicos y, lógicamente, entre los operadores litúrgicos. Por último, es especialmente significativo el hecho de que la Sacramentum Caritatis haya sido el tema central en retiros espirituales. Del estudio profundo realizado en estos tres ámbitos (pastoral-formativo, espiritual y académico) nos han llegado testimonios explícitos de Bolivia, Nueva Zelanda, Brasil, Eslovenia, España, Bangladesh, Rumanía, Congo, Francia, Bélgica, Bosnia-Herzegovina, Estados Unidos, Marruecos, Pakistán, Zambia, República Checa, Egipto, Inglaterra, India, Portugal, Perú, Australia, Filipinas y Benin.
En segundo lugar, el documento ha tenido un peso importante en los programas pastorales de algunas Conferencias Episcopales, Diócesis y parroquias (Bolivia, Nueva Zelanda, Inglaterra, Eslovenia, Bangladesh, Zambia y Portugal).
Por lo que respecta a la recepción de Sacramentum Caritatis en la práctica litúrgica de las Iglesias locales, en las respuestas encontramos dos datos que nos parecen significativos. En primer lugar, se subraya la influencia positiva que la Exhortación ha tenido en la ars celebrandi, sobre todo en las Eucaristías dominicales (Bolivia, Ghana, Brasil, España, Bosnia-Herzegovina, Irlanda, Rusia, Bélgica, Zimbabwe, Madagascar, Zambia, Portugal, Australia, Benin, Lituania y Perú). El segundo dato se refiere al fuerte impulso que la Exhortación ha dado a la adoración eucarística (Nueva Zelanda, Ghana, Bangladesh, Rumanía, Congo, Bosnia- Herzegovina, India, Estados Unidos, Irlanda, Marruecos, Pakistán, Rusia, Hungría, Zimbabwe, Bélgica, Corea, Madagascar, Perú y Lituania). Merece una atención muy especial la noticia del incremento de la práctica de la adoración por parte de los jóvenes (Consejo para los Laicos). Otras respuestas subrayan la contribución que la Exhortación está ofreciendo a la renovación de las devociones populares (Bolivia, España, Estados Unidos, Portugal, Filipinas y Consejo de la Cultura).
Desde el punto de vista ecuménico, las respuestas de las Conferencias Episcopales evidencian algunas dificultades. La mayoría, en relación a la pregunta "¿Cuál ha sido la percepción entre los miembros de Iglesias y comunidades cristianas que no están en plena comunión con la Iglesia Católica ?", declara que no ha tenido ningún eco (Bolivia, Brasil, Eslovenia, España, Bangladesh, Congo, Bosnia-Herzegovina, Estados Unidos, Marruecos, Pakistán, Hungría, Zimbabwe, Madagascar, Egipto, Liechtenstein, Australia, Portugal, Zambia, Filipinas y Perú). Cuando ha habido una respuesta, normalmente se centraba en el ámbito académico o especializado. Es el caso de Rumanía, Francia y Estados Unidos. Ha tenido una acogida positiva en la Iglesia Ortodoxa Rusa. En Nueva Zelanda el documento ha sido objeto de estudio por parte de una Comisión para el diálogo anglicano-católico. En cuanto a las reacciones de los especialistas, han sido de tenor diverso: algunos han subrayado la importancia de la Eucaristía como sacramento de la caridad (Ghana y Estados Unidos), otros, aun reconociendo la importancia del documento, han criticado la disciplina católica en materia de hospitalidad eucarística (Noruega, Francia, Australia y Estados Unidos). Por último, es útil tener presente la consideración de la Conferencia Episcopal Francesa acerca de la influencia negativa de la información de los medios de comunicación sobre la recepción del documento en general y en ámbito ecuménico.
Las respuestas a la pregunta "¿Se ha organizado alguna iniciativa inspirada en la Exhortación con una incidencia social?", hacen referencia, por un lado, a la excesiva brevedad del tiempo transcurrido para poder formular una evaluación, pero, por otro lado, constatan una cierta timidez a la hora de proponer la dimensión social de la acción eucarística. Algunas respuestas simplemente no afrontan la pregunta, otras reconocen que no tienen observaciones al respecto (Rumanía, Congo, Países Escandinavos, Estados Unidos, Pakistán, Rusia, Hungría, Madagascar, Egipto, Australia, Filipinas y Liechtenstein, Pontificio Consejo "Justicia y Paz"). En cambio, los que responden afirmativamente hacen referencia de modo particular al trabajo en situaciones de marginación y de necesidad - normalmente por iniciativa de la Caritas - (Bolivia, Bangladesh, Francia, Benin, India, Portugal, Perú y República Checa), al nexo Eucaristía-amor-paz (Ghana y Zambia), a los programas de pastoral social (Australia y Brasil), al trabajo de formación sobre la doctrina social de la Iglesia (Australia) y a los aspectos de salvaguardia de la creación (Francia y Perú). Una aportación significativa procede de España: se trata de la insistencia sobre las obras de caridad con ocasión de celebraciones de años jubilares en diversas Diócesis.
Puede enriquecer esta breve reseña alguna mención a cuestiones o problemas específicos. Las respuestas de las Conferencias Episcopales de Bangladesh, Congo y Pakistán recuerdan la importancia de la inculturación litúrgica. La Conferencia Episcopal Francesa ha notado una cierta dificultad en la recepción debido al breve espacio de tiempo transcurrido desde la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum. De Egipto llega la petición de ofrecer, en el futuro, soportes prácticos junto con los documentos y de Australia la de material para las homilías. En Hungría la Exhortación ha favorecido una ligera recuperación del uso del latín y el canto gregoriano. Por último, España resalta con fuerza la importancia de la "forma eucarística" de la vida cristiana, que tiene que llegar a la coherencia eucarística (cfr. Es también la respuesta del Consejo para la Familia).
4. La recepción de la Sacramentum Caritatis en la literatura teológica
Lo primero de todo debemos comunicar la publicación del volumen de las actas de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos titulado: La Eucaristía fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia (editor Roberto Nardin, Lateran University Press, Ciudad del Vaticano 2008, pp.1032).
Dos palabras sobre cómo la comunidad teológica ha acogido la Exhortación Apostólica. Obviamente, en esta sede no podemos tener en cuenta las numerosas introducciones (volúmenes o artículos en revistas pastorales o de gran divulgación) que han acompañado la publicación de las distintas traducciones de la Sacramentum Caritatis.
Entre los estudios teológicos, a título de ejemplo, podemos citar:
- A. MATTHEEUWS - A. MASSIE, Guide de lecture pour l'Exhortation apostolique post-synodale Sacramentum Caritatis, Éditions Fidelité, Bruselas 2007;
- B. LE PIVAIN, Le sacrament de l'amour, en Kephas (2007) n. 22;
- H. KALB - S. LEDERHILGER, Römisque Erlässe, in Theologisch-praktisque Quartalschrift 135 (2008) n. 1, 81-87;
- U. RUH, Unspektakülar: das nachsynodale Schreiben "Sacramentum Caritatis" Benedikts XVI, en Herder-Korrespondenz 61 (2007) n. 4, 166;
- G. MARCHESI, L'Eucaristia: "sacramento de la carità", en La Civiltà Cattolica 158 (2007) n. 3764, 169-178;
- G. CAMPANINI - F. MONACO - V. TRAPANI, Sacramento dell'amore, Paoline, Milán 2007;
- A. SCOLA, Il segno supremo dell'amore di Dio. Invito alla lettura di "Sacramentum Caritatis", en La Nuova alleanza 112 (2007) n. 4, 30-40;
- ID., L'insegnamento di "Sacramentum Caritatis", en La Nuova alleanza 113 (2008) n. 2, 26-33.
- R. NARDIN - R. TANGORRA (edd.), Sacramentum Caritatis. Studi e commenti sull'esortazione apostolica postsinodale, Lateran University Press, Ciudad del Vaticano 2008, pp. 830. Este volumen contiene casi 50 contribuciones y se ha enriquecido con una importante nota bibliográfica sobre la Eucaristía.
La mayoría de las contribuciones teológicas sobre la Exhortación Apostólica - hemos recibido más de setenta - se han publicado en español e italiano.
No tenemos demasiadas publicaciones teológicas en ámbito ecuménico, pero consideramos importante señalar en esta sede dos contribuciones significativas. La revista norteamericana Ecumenical Trends ha publicado a lo largo del año 2007 una serie de artículos escritos por personas no católicas:
- D. PRASSAS, The Ecumenical Eucharist. A response to Sacramentum Caritatis, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 7, 8-11. La teóloga greco-ortodoxa considera que la Exhortación favorece una reflexión más profunda sobre la unidad de la Iglesia.
- L. HARRIS, Eavesdropping on an Apostolic Exhortation: One Anglican Considers Sacramentum Caritatis, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 7, 12-15.
- R. J. JESKE, Sacramentum Caritatis: A Response, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 8, 9-12.15. Desde la perspectiva luterana Jeske considera la importancia del nexo entre la acción litúrgica y el anuncio del Evangelio.
- O. C. EDWARDS Jr., An Anglican's Reaction to Sacramentum Caritatis, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 9, 6-9.15. El autor, sin negar las diferencias con la doctrina católica, subraya una fuerte unidad de espíritu.
- A. C. VRAME, An Orthodox Christian Reflection on Sacramentum Caritatis, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 10, 6-9.14. El artículo afirma la necesidad de detenerse a considerar la acción del Espíritu en el presente, no sólo a lo largo de la historia de la Iglesia.- R. D. BROADNAX, The Post-Synodal Apostolic Exhortation Sacramentum Caritatis: A Response from a Member of the African Methodist Episcopal Zion Church, en Ecumenical Trends 36 (2007) n. 10, 10. El texto insiste sobre la llamada a la santidad intrínseca a la Eucaristía.
Además, el pastor Gill Daudé, de la Federation Protestante de France, ha publicado en el Bulletin d'Information Protestante del 22 de marzo de 2007, un artículo titulado Exhortation apostolique de Benoît XVI sur l'Eucharistie, résultant du synode ordinaire des évêques (Vatican, octobre 2005). Une lecture protestante, no exento de críticas:
http://www.protestants.org/fpf/relations_oecumeniques/articles/68-070322-eucharistie.htm.
Desde el punto de vista de los temas afrontados, podemos clasificar las contribuciones teológicas en las siguientes categorías:
a) Presentaciones generales y sintéticas del documento pontificio. Algunos ejemplos:
- J.-L. BRUGUÉS, L'Eucharistie et l'urgence du mystère, en Nouvelle Revue Théologique 130 (2008) 3-25;
- J. THOMAS, L'exhortation apostolique "Sacramentum Caritatis", en Kephas (2007) n. 22, 117-123;
- G. SÁNCHEZ ROJAS, La Santísima Trinidad y la Eucaristía: Una aproximación a la "Sacramentum Caritatis" de Benedicto XVI, en Revista Teológica Limense 41 (2007) 301-316;
- N. BLÁZQUEZ, El sacramento del amor, en Studium 47 (2007) 171-202;
- A. PUIG - J. FONTBONA - R. SERRA - G. MORA, La Exhortación Apostólica "Sacramentum Caritatis" de Benedicto XVI. Sesión de estudios de la Facultad de Teología de Catalunya, en Phase (2007) n. 278, 93-118;
- G. BRAMBILLA, Sacramentum Caritatis, en Teologia 32 (2007) 115-122;
- R. FISICHELLA, Il sentiero per Emmaus. Commento teologico-pastorale alla Sacramentum caritatis, Lateran University Press, Ciudad del Vaticano 2007;
- A. SCOLA, L'esortazione apostolica postsinodale "Sacramentum caritatis": un atto di receptio dell'insegnamento conciliare, en Rassegna di Teologia 48 (2007) n. 2, 165-180.
Los autores de estas contribuciones intentan ofrecer al lector una presentación general de la estructura del documento y sus puntos más destacados. Normalmente, se pone de relieve la continuidad con el Magisterio pontificio precedente - específicamente con la Encíclica Deus caritas est y con Ecclesia de Eucharistia - y el recorrido colegial que ha llevado hasta la publicación de la Exhortación. Es especialmente importante que se subraye la unidad intrínseca de las tres partes del documento y, por consiguiente, la necesidad de no leerlas de manera yuxtapuesta. Además, los autores evidencian el horizonte trinitario y eclesial de las enseñanzas de la Sacramentum Caritatis sobre la Eucaristía, la importancia que se da a la ars celebrandi, la belleza litúrgica y la logikè latreia. Algún autor subraya algunos estudios doctrinales especializados de la Exhortación como el carácter de acción propio de la Eucaristía y el papel del Espíritu Santo que guía a la Iglesia en la evolución de la forma litúrgica.
b) Estudios especializados sobre la primera parte (Eucaristía, Misterio que se ha de creer). Algunos ejemplos:
- P. TURNER, Benedict XVI and the sequence of the sacraments of initiation, en Worship 82 (2008) n. 2, 132-140;
- D. SALADO MARTÍNEZ, Fe e identidad cristiana en "clave y versión eucarísticas" (notas-guía para una lectura sistemática de la Exhortación postsinodal "Sacramentum Caritatis", en Ciencia Tomista 135 (2008) 103-165;
- ID., Notas a propósito del "lenguaje formal" aplicado a la Eucaristía: cf. Exhortación postsinodal "Sacramentum Caritatis" n. 70ss, en Ciencia Tomista 135 (2008) 221-269;
- G. CAVAGNOLI, Il mistero dell'Eucaristia. Una rilettura di "Sacramentum Caritatis" (1), en La Nuova alleanza 113 (2008) n. 1, 3-12;
- ID., Eucaristia e Sacramenti. Una rilettura di "Sacramentum Caritatis" (2), en La Nuova alleanza 113 (2008) n. 3, 3-12.
- J. M. FERRER GRENESCHE, La Eucaristía en la Iniciación Cristiana, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 11-27.
En general, se trata de contribuciones de corte sistemático que analizan en profundidad algunos temas contenidos en los nºs. 6-33 de la Exhortación. Entre los temas que se han privilegiado podemos citar los siguientes: el horizonte trinitario de las enseñanzas del Papa con especial referencia a los temas del don del Padre, el sacrificio del Hijo y la obra del Espíritu; el carácter eclesial de la Eucaristía con los temas consiguientes de la causalidad eucarística de la Iglesia sacramento y el ecumenismo; la centralidad de la Eucaristía en el organismo sacramental y el orden de los sacramentos en la iniciación cristiana... A muchos de estos temas hacen referencia también las presentaciones de carácter general de la Exhortación.
c) Estudios especializados sobre la segunda parte (Eucaristía, Misterio que se ha de celebrar). Algunos ejemplos:
- R. GONZÁLEZ COUGIL, "Sacramentum Caritatis", desde la perspectiva litúrgica, en Phase (2007) n. 278, 119-126;
- M. GONZÁLEZ LÓPEZ-CORPS, El adagio "Lex orandi-lex credendi" en la exhortación apostólica "Sacramentum Caritatis", Publicaciones de la Facultad de Teología San Dámaso, Madrid 2007;
- ID. El diácono y su participación en la Misa. Al socaire de la Exhortación Sacramentum caritatis, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 165-186;
- E. MALNATI, "Sacramentum caritatis": "actuosa partecipatio", en Rivista Teologica di Lugano 12 (2007) 531-539;
- G. CAVAGNOLI, Sacramentum caritatis: note per una lettura (parte prima), en Rivista di Pastorale Liturgica 45 (2007) n. 5, 39-49;
- ID., Sacramentum caritatis: note per una lettura (parte segunda), en Rivista di Pastorale Liturgica 45 (2007) n. 6, 44-58;
- ID., La bellezza de la liturgia. Una rilettura di "Sacramentum Caritatis" (3), en La Nuova alleanza 113 (2008) n. 5, 3-12;
- S. GUITERAS VILANOVA, Eucaristía y mistagogía, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 57-72;
- M. FANJUL, Acercamiento a la riqueza espiritual y celebrativa del Misal de Pablo VI, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 99-117;
- J. GONZÁLEZ PADRÓS, Formar para una participación litúrgica plena, consciente y activa, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 119-134.
Se trata de contribuciones que han tenido sobre todo en cuenta las enseñanzas y las numerosas indicaciones litúrgicas de carácter práctico (aproximadamente unas cincuenta) presentes en la Exhortación Apostólica. A título de ejemplo podemos citar estos temas: la centralidad del acto eucarístico como fuente de la santidad y la vida de la Iglesia, la importancia de la belleza litúrgica, la relación ars celebrandi - actuosa partecipatio, aspectos particulares como la homilía, el canto...
d) Estudios especializados sobre la tercera parte (Eucaristía, Misterio que se ha de vivir). Algunos ejemplos:
- R. PELLITERO, La eficacia transformadora de la Eucaristía: Eucaristía, Iglesia y existencia cristiana en la exhortación apostólica "Sacramentum Caritatis", en Scripta Theologica40 (2008) 107-124;
- R. TREMBLAY, Attualità dell'esortazione apostolica "Sacramentum Caritatis" di Benedicto XVI, en Rivista di Teologia Morale 39 (2007) 547-554;
- M. SCHEUER, Eucaristie und Nächstenliebe: zur Bischofssynode über die Eucaristie (2005) und das nachsynodale Schreiben von Benedikt XVI.¸ en Heiliger Dienst 61 (2007) nn. 2-3, 79-84;
- S. TALTAVULL ANGLADA, Eucaristía y família, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 29-55;
- A. BRAVO, Eucaristía, misterio que se ha de vivir, en Teología y Catequesis (2008) n. 106, 73-97.
Este último grupo de contribuciones se detiene a considerar las afirmaciones del documento relativas a la capacidad transformadora de la Eucaristía y al culto espiritual o logiké latreia como específico de la vida cristiana. Son los temas que la Sacramentum Caritatis afronta cuando habla de la forma eucarística de la existencia cristiana y sus implicaciones antropológicas, sociales y cosmológicas. La aportación de los estudios en estos ámbitos tan importantes todavía es muy tímida, sobre todo en lo relativo a una comprensión unitaria del misterio creído, celebrado y vivido.
En conclusión, podemos afirmar que, a sólo 18 meses de la publicación de la Exhortación Apostólica, la receptio no sólo está en marcha, sino que en general es alentadora. La Sacramentum Caritatis ya ha tenido una cierta influencia y está contribuyendo para que la vida de las comunidades cristianas se centre de nuevo en mayor medida en la Eucaristía y, más en general, en la liturgia. En particular, se percibe una conciencia más clara del primado de la acción ritual como raíz de la forma eucarística de toda la existencia cristiana (logikē latreía).
Lógicamente, el camino que queda por recorres todavía es largo, tanto en el ámbito pastoral como en el litúrgico y el teológico.
[Texto original: italiano]
viernes, 10 de octubre de 2008
Redacción Religión desde Alcalá - 05-10-08
Monseñor Mario Iceta, obispo auxiliar de Bilbao
Estas son algunas de las ideas principales de la ponencia:
La persona y su vocación al amor.
1. Hoy en día se confunde la persona con las actividades de la persona, con sus funciones. Para ser persona la única condición es pertenecer a la especie humana, esta en su “ser”, no en su actuar. El concepto de persona es una aportación del cristianismo. Se toma el término griego para hablar de las personas de la Santísima Trinidad. Vemos en este concepto que somos imagen de Dios. Dios que es amor es interpersonal, no cerrado en sí, sino una comunión de personas, tal y como Él mismo se nos ha revelado. El ser del Padre es generar al hijo por amor, el ser del Hijo es el amor filial al Padre, y el don entre ambos es un don personal, el Espíritu Santo. Cuando Cristo muere en la cruz entrega el espíritu al Padre, porque es una donación al Padre. Este es el misterio de la familia, porque la familia es icono de la Santísima Trinidad.
2. Así como Dios es amor, Dios ha querido entregar este ministerio del amor mutuo a la familia. Hoy en día, por desgracia, en nuestra sociedad, por el pensamiento hiper-moderno, esta noción de persona ha sido reducida a la categoría de individuo. No nos podemos realizar sino cuando amamos, por eso no somos meros individuos, sino personas. El dinamismo de la persona exige la entrega de la vida para ganarla.
3. Entregar la vida por una causa merece la pena, no a una causa. Los que dicen que la entregan a una causa, lo harán, a personas concretas, no a utopías. El amor no es una mera emoción. Esa es la causa del fracaso matrimonial -“ya no nos queremos”- se dice: se ha apagado la emoción primera. Pero eso no es el amor. Amar es entregar la vida. El símbolo del amor no es el corazón, sino la Cruz. Ese es modelo del amor, la entrega de la vida hasta el final, hasta darla.
4. Por eso la vida nace del acto conyugal, que es el acto más sagrado de los esposos después de la eucaristía. Si tu quieres saber cuanto amas debes preguntarte cuantas veces te has sacrificado por la persona humana.
5. Los obispos orientales, nos decían, en nombre de las familias de su Iglesia: vosotros los occidentales, porque es queréis, os casáis, Nosotros, porque nos casamos, nos queremos”.
6. No estamos llamados a vivir en la intemperie, sino en una vida, en Dios, que es amor, en quien nos movemos y existimos. Él es el que nos ha amado. Hasta cuando uno viene al mundo de la forma más sórdida, como una violación, Dios le ama, le ha llamado a la existencia. Y estamos llamados a una vida de plenitud, a una vida de amor en Dios. Sólo amando podemos crecer como personas.
7. Nuestro amor es falible. Por eso necesitamos dos cosas: primero ser perdonados. Es decir, darnos de nuevo, recreados. El perdón recrea siempre, salva siempre. El perdón es la sanación. Lo segundo que necesitamos es convertir el corazón.
El ministerio nupcial en relación a la paternidad y la maternidad.
1. El amor tiene dos aspectos: unitivo y creativo. Por eso el acto conyugal tiene estas dos dimensiones. Unirse y procrear no son dos actos distintos, y aunque técnicamente podamos separarlos, la contracepción falsifica el acto matrimonial, decía Pablo VI en la Humane Vite.
2. Hombre y Mujer los creo. Es una unidad dual, es una naturaleza humana en dos modos. Esta dualidad se expresa a todos los niveles, a nivel corporal, a nivel psicológico, a nivel afectivo. Existe una diferencia y una reciprocidad que son riqueza del matrimonio.
3. Hasta el sufrimiento por la muerte de un hijo es distinto en el padre y en la madre. Son rostros distintos. Cuando un niño se hace daño, aunque su padre sea medico, va a la madre.
4. La sociedad de hoy tiende a despersonalizar el cuerpo: “yo hago con mi cuerpo lo que quiero”, como algo que se tiene. Pero no es así: “yo soy cuerpo”, amo con el cuerpo, con el cuerpo ponemos signos. A una persona que no conoces le das la mano, si la conoces más, un abrazo, si es íntimo, un beso, y si estas llamado a darle tu vida, le das tu cuerpo. Ponemos signos con el cuerpo, y el acto conyugal es un signo del cuerpo.
5. La castidad en último término significa integrar todas las dimensiones de la persona: el amor, la intimidad, la corporalidad, los afectos, etc… La castidad es el modo de poder amar plenamente. Hoy hablas de la castidad y se echan a reír. Es un drama.
6. Hay que enseñar a amar de un modo verdadero. Muchos programas de televisión son devastadores porque enseñan a no amar. No hay dolor más grande que un fracaso afectivo. Nuestros jóvenes estan sometidos a vivir dramáticamente.
7. El matrimonio que es sacramento de la familia es lo que capacita para poder amar. El pecado original es evidente que existe. Es la fatiga en el amar, la confusión con nuestro amor propio, como una fuerza de introspección. En cambio, el matrimonio capacita para entregarse, para generar vida, fatigarse para hacer crecer a sus hijos. El sacramento del matrimonio capacita para amar.
La familia es el santuario de la vida.
1. Hoy en día que tanto se reivindica el espacio natural y su protección, hay que proteger a la familia como el habitat natural del hombre. Se habla de la familia como cédula básica de la sociedad, porque sin ella no existe la persona como sujeto.
2. Se hacen piruetas para resolver los problemas económicos y sociales, cuando la red que salva la sociedad, incluso económicamente, es la solidaridad familiar, es la familia que puede mantener y sostener la sociedad.
3. Los esposos son los ministros de la acción creadora de Dios. Dios mismo se implica en el amor de los esposos para engendrar una nueva persona. Es Él quien ha elegido a los padres. Es una vocación. Hay que tener la certeza de que si “Dios empezó en ti esta obra, Él mismo la llevará a término”.
4. El hijo es un don inmerecido, no un derecho. Los hijos son como la corona de un matrimonio, amados por si mismos. El hijo nunca puede ser un bien útil o instrumental. Se le debe querer por si mismo, no para colmar un vacío, ni menos, para “curar” a un hermano.
5. La educación es la prolongación de la procreación. No es algo accesorio a la misión de los padres, sino esencial a ellos. El tiempo de esta vida es el tiempo de nuestra creación, decía San Ireneo.
6. La familia es un espacio de comunión. Es un bien inmenso, que debemos tutelar. Sólo bajo la experiencia del amor se revela la persona. Que distinto es conocer a alguien al que se ama, que si no se ama. El amor es una luz insustituible, como es un hijo. Cuando falta el hueco está. Nada lo puede remplazar.
7. Nuestra sociedad que permite la eliminación de personas no nacidas, le falta la luz del amor. No se ve la malicia porque cuando no se ama no se ve la persona, sólo números, estadísticas. Que en el primer mundo sea donde hay más abortos es algo sarcástico, porque tenemos los medios para acoger todas esas vidas truncadas.
Monseñor Mario Iceta, obispo auxiliar de Bilbao
Estas son algunas de las ideas principales de la ponencia:
La persona y su vocación al amor.
1. Hoy en día se confunde la persona con las actividades de la persona, con sus funciones. Para ser persona la única condición es pertenecer a la especie humana, esta en su “ser”, no en su actuar. El concepto de persona es una aportación del cristianismo. Se toma el término griego para hablar de las personas de la Santísima Trinidad. Vemos en este concepto que somos imagen de Dios. Dios que es amor es interpersonal, no cerrado en sí, sino una comunión de personas, tal y como Él mismo se nos ha revelado. El ser del Padre es generar al hijo por amor, el ser del Hijo es el amor filial al Padre, y el don entre ambos es un don personal, el Espíritu Santo. Cuando Cristo muere en la cruz entrega el espíritu al Padre, porque es una donación al Padre. Este es el misterio de la familia, porque la familia es icono de la Santísima Trinidad.
2. Así como Dios es amor, Dios ha querido entregar este ministerio del amor mutuo a la familia. Hoy en día, por desgracia, en nuestra sociedad, por el pensamiento hiper-moderno, esta noción de persona ha sido reducida a la categoría de individuo. No nos podemos realizar sino cuando amamos, por eso no somos meros individuos, sino personas. El dinamismo de la persona exige la entrega de la vida para ganarla.
3. Entregar la vida por una causa merece la pena, no a una causa. Los que dicen que la entregan a una causa, lo harán, a personas concretas, no a utopías. El amor no es una mera emoción. Esa es la causa del fracaso matrimonial -“ya no nos queremos”- se dice: se ha apagado la emoción primera. Pero eso no es el amor. Amar es entregar la vida. El símbolo del amor no es el corazón, sino la Cruz. Ese es modelo del amor, la entrega de la vida hasta el final, hasta darla.
4. Por eso la vida nace del acto conyugal, que es el acto más sagrado de los esposos después de la eucaristía. Si tu quieres saber cuanto amas debes preguntarte cuantas veces te has sacrificado por la persona humana.
5. Los obispos orientales, nos decían, en nombre de las familias de su Iglesia: vosotros los occidentales, porque es queréis, os casáis, Nosotros, porque nos casamos, nos queremos”.
6. No estamos llamados a vivir en la intemperie, sino en una vida, en Dios, que es amor, en quien nos movemos y existimos. Él es el que nos ha amado. Hasta cuando uno viene al mundo de la forma más sórdida, como una violación, Dios le ama, le ha llamado a la existencia. Y estamos llamados a una vida de plenitud, a una vida de amor en Dios. Sólo amando podemos crecer como personas.
7. Nuestro amor es falible. Por eso necesitamos dos cosas: primero ser perdonados. Es decir, darnos de nuevo, recreados. El perdón recrea siempre, salva siempre. El perdón es la sanación. Lo segundo que necesitamos es convertir el corazón.
El ministerio nupcial en relación a la paternidad y la maternidad.
1. El amor tiene dos aspectos: unitivo y creativo. Por eso el acto conyugal tiene estas dos dimensiones. Unirse y procrear no son dos actos distintos, y aunque técnicamente podamos separarlos, la contracepción falsifica el acto matrimonial, decía Pablo VI en la Humane Vite.
2. Hombre y Mujer los creo. Es una unidad dual, es una naturaleza humana en dos modos. Esta dualidad se expresa a todos los niveles, a nivel corporal, a nivel psicológico, a nivel afectivo. Existe una diferencia y una reciprocidad que son riqueza del matrimonio.
3. Hasta el sufrimiento por la muerte de un hijo es distinto en el padre y en la madre. Son rostros distintos. Cuando un niño se hace daño, aunque su padre sea medico, va a la madre.
4. La sociedad de hoy tiende a despersonalizar el cuerpo: “yo hago con mi cuerpo lo que quiero”, como algo que se tiene. Pero no es así: “yo soy cuerpo”, amo con el cuerpo, con el cuerpo ponemos signos. A una persona que no conoces le das la mano, si la conoces más, un abrazo, si es íntimo, un beso, y si estas llamado a darle tu vida, le das tu cuerpo. Ponemos signos con el cuerpo, y el acto conyugal es un signo del cuerpo.
5. La castidad en último término significa integrar todas las dimensiones de la persona: el amor, la intimidad, la corporalidad, los afectos, etc… La castidad es el modo de poder amar plenamente. Hoy hablas de la castidad y se echan a reír. Es un drama.
6. Hay que enseñar a amar de un modo verdadero. Muchos programas de televisión son devastadores porque enseñan a no amar. No hay dolor más grande que un fracaso afectivo. Nuestros jóvenes estan sometidos a vivir dramáticamente.
7. El matrimonio que es sacramento de la familia es lo que capacita para poder amar. El pecado original es evidente que existe. Es la fatiga en el amar, la confusión con nuestro amor propio, como una fuerza de introspección. En cambio, el matrimonio capacita para entregarse, para generar vida, fatigarse para hacer crecer a sus hijos. El sacramento del matrimonio capacita para amar.
La familia es el santuario de la vida.
1. Hoy en día que tanto se reivindica el espacio natural y su protección, hay que proteger a la familia como el habitat natural del hombre. Se habla de la familia como cédula básica de la sociedad, porque sin ella no existe la persona como sujeto.
2. Se hacen piruetas para resolver los problemas económicos y sociales, cuando la red que salva la sociedad, incluso económicamente, es la solidaridad familiar, es la familia que puede mantener y sostener la sociedad.
3. Los esposos son los ministros de la acción creadora de Dios. Dios mismo se implica en el amor de los esposos para engendrar una nueva persona. Es Él quien ha elegido a los padres. Es una vocación. Hay que tener la certeza de que si “Dios empezó en ti esta obra, Él mismo la llevará a término”.
4. El hijo es un don inmerecido, no un derecho. Los hijos son como la corona de un matrimonio, amados por si mismos. El hijo nunca puede ser un bien útil o instrumental. Se le debe querer por si mismo, no para colmar un vacío, ni menos, para “curar” a un hermano.
5. La educación es la prolongación de la procreación. No es algo accesorio a la misión de los padres, sino esencial a ellos. El tiempo de esta vida es el tiempo de nuestra creación, decía San Ireneo.
6. La familia es un espacio de comunión. Es un bien inmenso, que debemos tutelar. Sólo bajo la experiencia del amor se revela la persona. Que distinto es conocer a alguien al que se ama, que si no se ama. El amor es una luz insustituible, como es un hijo. Cuando falta el hueco está. Nada lo puede remplazar.
7. Nuestra sociedad que permite la eliminación de personas no nacidas, le falta la luz del amor. No se ve la malicia porque cuando no se ama no se ve la persona, sólo números, estadísticas. Que en el primer mundo sea donde hay más abortos es algo sarcástico, porque tenemos los medios para acoger todas esas vidas truncadas.
jueves, 9 de octubre de 2008
Homilía de Benedicto XVI en la inauguración del sínodo.
Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas:
La primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías, así como al página del Evangelio según Mateo, han propuesto a nuestra asamblea litúrgica una sugerente imagen alegórica de la Sagrada Escritura: la imagen de la viña, de la que hemos ya escuchado hablar en los domingos precedentes. La perícopa inicial de la narración evangélica hace referencia al "cántico de la viña", que encontramos en Isaías. Se trata de un canto situado en el contexto otoñal de la vendimia: una pequeña obra maestra de la poesía judía, que debía resultar sumamente familiar a quienes escuchaban a Jesús, y de la que --como en otras referencias de los profetas (Cf. Oseas 10,1; Jeremías 2,21; Ezequiel 17,3-0; 19,10-14; Salmos 79,9-17)-- se comprendía que la viña hacía referencia a Israel. Dios dedica a su viña, al pueblo que ha escogido, los mismos cuidados que un esposo fiel ofrece a su esposa (cfr Ezequiel 16,1-14; Efesios 5,25-33).
La imagen de la viña, junto a la de las bodas, describe por tanto el proyecto divino de la salvación, y se presenta como una conmovedora alegoría de la alianza de Dios con su pueblo. En el Evangelio, Jesús retoma el cántico de Isaías, pero lo adapta a quienes le escuchan y a la nueva hora de la historia de la salvación. No se fija tanto en la viña, sino más bien en los viñadores, a quienes los "servidores" del dueño piden, en su nombre, el arrendamiento. Los servidores son maltratados e incluso asesinados. ¿Cómo no pensar en las vicisitudes del pueblo elegido y en la suerte reservada a los profetas enviados por Dios? Al final, el propietarios de la viña hace un último intento: manda a su propio hijo, convencido de que al menos a él le escucharán. Sin embargo, sucede lo contrario: los viñadores le matan porque es su hijo, es decir, el heredero, convencidos de apoderarse fácilmente de la viña. Nos encontramos, por tanto, ante un salto de calidad frente a la acusación de violación de la justicia social, como se puede ver en el cántico de Isaías. Aquí vemos con claridad cómo el desprecio por la orden impartida por el dueño se convierte en desprecio de él: no es simple desobediencia a un precepto divino, es un verdadero rechazo de Dios: aparece el misterio de la Cruz.
La denuncia de esta página evangélica interpela a nuestra manera de pensar y actuar. No habla sólo de la "hora" de Cristo, del misterio de la Cruz en aquel momento, sino de la presencia de la Cruz en todos los tiempos. Interpela, de manera especial, a los pueblos que han recibido el anuncio del Evangelio. Si contemplamos la historia, nos vemos obligados a constatar con frecuencia la frialdad y la rebelión de cristianos incoherentes. Como consecuencia, Dios, si bien nunca abandona su promesa de salvación, ha tenido que recurrir al castigo. En este contexto, el pensamiento se dirige espontáneamente al primer anuncio del Evangelio del que surgieron comunidades cristianas, en un primer momento florecientes, que después desaparecieron y que hoy sólo son recordadas por los libros de historia. ¿No podría suceder lo mismo en nuestra época? Naciones que en un tiempo tenían una gran riqueza de fe y vocaciones ahora están perdiendo su identidad, bajo la influencia deletérea y destructiva de una cierta cultura moderna. Hay quien, habiendo decidido que "Dios ha muerto", se declara a sí mismo "dios", considerándose el único agente de su propio destino, el propietario absoluto del mundo.
Desembarazándose de Dios, al no esperar de Él la salvación, el hombre cree que puede hacer lo que quiere y ponerse como la única medida de sí mismo y de su acción. Pero cuando el hombre elimina a Dios de su horizonte, cuando declara que Dios ha "muerto", ¿es verdaderamente feliz? ¿Se hace verdaderamente más libre? Cuando los hombres se proclaman propietarios absolutos de sí mismos y únicos dueños de la creación, ¿pueden verdaderamente construir una sociedad en la que reinen la libertad, la justicia y al paz? ¿O no sucede más bien --como lo demuestran cotidianamente las crónicas-- que se difunden el poder arbitrario, los intereses egoístas, la injusticia y el abuso, la violencia en todas sus expresiones? Al final el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida.
Pero en las palabras de Jesús hay una promesa: la viña no será destruida. Mientras abandona a su destino a los viñadores infieles, el dueño no abandona a su viña y la confía a otros servidores fieles. Esto indica que, si bien en algunas regiones la fe se debilita hasta extinguirse, siempre habrá otros pueblos dispuestos a acogerla. Precisamente por este motivo Jesús, citando el Salmo Salmo 117 [118] --"La piedra que desecharon los arquitectos es ahora piedra angular" (versículo 22)--, asegura que su muerte no será la derrota de Dios. Tras su muerte, no permanecerá en la tumba, es más, precisamente lo que parecerá un fracaso total, será el inicio de una victoria definitiva. A su dolorosa pasión y muerte le seguirá la gloria de la resurrección. La viña seguirá entonces dando uva y será arrendada por el dueño "a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo" (Mateo 21,41).
La imagen de la viña, con sus implicaciones morales, doctrinales y espirituales, volverá en el discurso de la Última Cena, cuando al despedirse de los apóstoles, el Señor dirá: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador.Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto" (Juan 15,1-2). A partir del acontecimiento pascual, la historia de la salvación experimentará, por tanto, un giro decisivo, y los protagonistas serán esos "nuevos labradores" que, injertados como brotes en Cristo, verdadera vid, llevará frutos abundantes de vida eterna (Cf. Colecta de la liturgia de este domingo). Entre estos "labradores" nos encontramos también nosotros, injertados en Cristo, quien quiso convertirse Él mismo en la "verdadera vid". Pidamos al Señor, quien nos entrega su sangre, a sí mismo, en la Eucaristía, que nos ayude a "dar fruto" para la vida eterna y para nuestro tiempo.
El consolador mensaje que recogemos de estos textos bíblicos es la certeza de que el mal y la muerte no tienen la última palabra, sino que al final Cristo vence. ¡Siempre! La Iglesia no se cansa de proclamar esta Buena Nueva, como sucede también hoy, en esta basílica dedicada al apóstol de las gentes, quien se convirtió en el primero en difundir el Evangelio en grandes regiones de Asia Menor y Europa. Renovaremos significativamente este anuncio durante la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que tiene por tema: "La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia". Quisiera saludaros con afecto cordial a todos vosotros, venerados padres sinodales, y a quienes participáis en este encuentro como expertos, auditores e invitados especiales. Acojo también con alegría a los delegados fraternos de otras iglesias y comunidades eclesiales. Al secretario general del Sínodo de los Obispos y a sus colaboradores les expreso el reconocimiento de todos por el comprometedor trabajo que han realizado en estos meses y por el cansancio que les espera en las próximas semanas.
Cuando Dios habla, siempre exige una respuesta; su acción de salvación exige la cooperación humana; su amor espera ser correspondido. Que no suceda nunca, queridos hermanos y hermanas, lo que narra el texto bíblico sobre la viña: "Esperó que diese uvas, pero dio agraces" (Cf. Isaías 5,2). Sólo la Palabra de Dios puede cambiar profundamente el corazón del hombre, por eso es importante que entremos en una intimidad cada vez mayor con ella tanto cada uno de los creyentes como las comunidades. La asamblea sinodal dirigirá su atención a esta verdad fundamental para la vida y la misión de la Iglesia. Alimentarse de la Palabra de Dios es para ella su primera y fundamental tarea. De hecho, si el anuncio del Evangelio constituye su razón de ser y su misión, es indispensable que la Iglesia conozca y viva lo que anuncia, para que su predicación sea creíble, a pesar de las debilidades y las pobrezas de los hombres que la conforman. Sabemos, además, que el anuncio de la Palabra, siguiendo a Cristo, tiene como contenido el Reino de Dios (Cf. Marcos 1,14-15), pero el Reino de Dios es la misma persona de Jesús, que con sus palabras y obras ofrece la salvación a los hombres de todas las épocas. En este sentido es interesante la consideración de san Jerónimo: "Quien no conoce las Escrituras, no conoce la potencia de Dios ni su sabiduría. Ignorar las Escrituras significa ignorar a Cristo" (Prólogo al comentario del profeta Isaías: PL 24,17).
En este Año Paulino escucharemos resonar con particular urgencia el grito del apóstol de las gentes: "¡ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1 Corintos 9,16); grito que para cada cristiano se convierte en una invitación insistente a ponerse al servicio de Cristo. "La mies es mucha" (Mateo 9,37), repite también hoy el Maestro divino: muchos todavía no le han encontrado y están en espera del primer anuncio de su Evangelio; otros, a pesar de que han recibido una formación cristiana, han perdido el entusiasmo y sólo mantienen un contacto superficial con la Palabra de Dios; otros se han alejado de la práctica de la fe y tienen necesidad de una nueva evangelización. No faltan, además, personas de recta conciencia que se plantean preguntas esenciales sobre el sentido de la vida y de la muerte, preguntas a las que sólo Cristo puede ofrecer respuestas convincentes. Se hace entonces indispensable el que los cristianos de todo continente estén dispuestos a responder a quien pida razón de la esperanza que les habita (Cf. 1 Pedro 3,15), anunciando con alegría la Palabra de Dios y viviendo sin compromisos el Evangelio.
Venerados y queridos hermanos, que el Señor nos ayude a plantearnos juntos, durante las próximas semanas de las sesiones sinodales, cómo hacer cada vez más eficaz el anuncio del Evangelio en nuestro mundo. Todos experimentamos la necesidad de poner en el centro de nuestra vida la Palabra de Dios, de acoger a Cristo como nuestro único Redentor, como Reino de Dios en persona, para hacer que su luz ilumine a todos los ámbitos de la humanidad: desde la familia hasta la escuela, desde la cultura hasta el trabajo, desde el tiempo libre hasta los demás sectores de la sociedad y de nuestra vida. Al participar en la celebración eucarística, experimentamos cada vez más el íntimo lazo que se da entre el anuncio de la Palabra de Dios y el Sacrificio eucarístico: es el mismo Misterio que se nos ofrece a nuestra contemplación. Por este motivo "la Iglesia -como subraya el Concilio Vaticano II-- ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia" (Dei Verbum, 21)
Con razón el Concilio concluye: "Como la vida de la Iglesia recibe su incremento de la renovación constante del misterio Eucarístico, así es de esperar un nuevo impulso de la vida espiritual de la acrecida veneración de la palabra de Dios que 'permanece para siempre'" (Dei Verbum, 26).
Que el Señor nos permita acercarnos con fe a la doble mesa de la Palabra y del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Que nos alcance este don María Santísima, quien "guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lucas 2,19). Que ella nos enseñe a escuchar las Escrituras y a meditarlas en un proceso interior de maduración, que nunca separe la inteligencia del corazón. Que nos ayuden también los santos, en particular el apóstol Pablo, a quien estamos descubriendo cada vez más este año como intrépido testigo y heraldo de la Palabra de Dios. ¡Amén!
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
queridos hermanos y hermanas:
La primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías, así como al página del Evangelio según Mateo, han propuesto a nuestra asamblea litúrgica una sugerente imagen alegórica de la Sagrada Escritura: la imagen de la viña, de la que hemos ya escuchado hablar en los domingos precedentes. La perícopa inicial de la narración evangélica hace referencia al "cántico de la viña", que encontramos en Isaías. Se trata de un canto situado en el contexto otoñal de la vendimia: una pequeña obra maestra de la poesía judía, que debía resultar sumamente familiar a quienes escuchaban a Jesús, y de la que --como en otras referencias de los profetas (Cf. Oseas 10,1; Jeremías 2,21; Ezequiel 17,3-0; 19,10-14; Salmos 79,9-17)-- se comprendía que la viña hacía referencia a Israel. Dios dedica a su viña, al pueblo que ha escogido, los mismos cuidados que un esposo fiel ofrece a su esposa (cfr Ezequiel 16,1-14; Efesios 5,25-33).
La imagen de la viña, junto a la de las bodas, describe por tanto el proyecto divino de la salvación, y se presenta como una conmovedora alegoría de la alianza de Dios con su pueblo. En el Evangelio, Jesús retoma el cántico de Isaías, pero lo adapta a quienes le escuchan y a la nueva hora de la historia de la salvación. No se fija tanto en la viña, sino más bien en los viñadores, a quienes los "servidores" del dueño piden, en su nombre, el arrendamiento. Los servidores son maltratados e incluso asesinados. ¿Cómo no pensar en las vicisitudes del pueblo elegido y en la suerte reservada a los profetas enviados por Dios? Al final, el propietarios de la viña hace un último intento: manda a su propio hijo, convencido de que al menos a él le escucharán. Sin embargo, sucede lo contrario: los viñadores le matan porque es su hijo, es decir, el heredero, convencidos de apoderarse fácilmente de la viña. Nos encontramos, por tanto, ante un salto de calidad frente a la acusación de violación de la justicia social, como se puede ver en el cántico de Isaías. Aquí vemos con claridad cómo el desprecio por la orden impartida por el dueño se convierte en desprecio de él: no es simple desobediencia a un precepto divino, es un verdadero rechazo de Dios: aparece el misterio de la Cruz.
La denuncia de esta página evangélica interpela a nuestra manera de pensar y actuar. No habla sólo de la "hora" de Cristo, del misterio de la Cruz en aquel momento, sino de la presencia de la Cruz en todos los tiempos. Interpela, de manera especial, a los pueblos que han recibido el anuncio del Evangelio. Si contemplamos la historia, nos vemos obligados a constatar con frecuencia la frialdad y la rebelión de cristianos incoherentes. Como consecuencia, Dios, si bien nunca abandona su promesa de salvación, ha tenido que recurrir al castigo. En este contexto, el pensamiento se dirige espontáneamente al primer anuncio del Evangelio del que surgieron comunidades cristianas, en un primer momento florecientes, que después desaparecieron y que hoy sólo son recordadas por los libros de historia. ¿No podría suceder lo mismo en nuestra época? Naciones que en un tiempo tenían una gran riqueza de fe y vocaciones ahora están perdiendo su identidad, bajo la influencia deletérea y destructiva de una cierta cultura moderna. Hay quien, habiendo decidido que "Dios ha muerto", se declara a sí mismo "dios", considerándose el único agente de su propio destino, el propietario absoluto del mundo.
Desembarazándose de Dios, al no esperar de Él la salvación, el hombre cree que puede hacer lo que quiere y ponerse como la única medida de sí mismo y de su acción. Pero cuando el hombre elimina a Dios de su horizonte, cuando declara que Dios ha "muerto", ¿es verdaderamente feliz? ¿Se hace verdaderamente más libre? Cuando los hombres se proclaman propietarios absolutos de sí mismos y únicos dueños de la creación, ¿pueden verdaderamente construir una sociedad en la que reinen la libertad, la justicia y al paz? ¿O no sucede más bien --como lo demuestran cotidianamente las crónicas-- que se difunden el poder arbitrario, los intereses egoístas, la injusticia y el abuso, la violencia en todas sus expresiones? Al final el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida.
Pero en las palabras de Jesús hay una promesa: la viña no será destruida. Mientras abandona a su destino a los viñadores infieles, el dueño no abandona a su viña y la confía a otros servidores fieles. Esto indica que, si bien en algunas regiones la fe se debilita hasta extinguirse, siempre habrá otros pueblos dispuestos a acogerla. Precisamente por este motivo Jesús, citando el Salmo Salmo 117 [118] --"La piedra que desecharon los arquitectos es ahora piedra angular" (versículo 22)--, asegura que su muerte no será la derrota de Dios. Tras su muerte, no permanecerá en la tumba, es más, precisamente lo que parecerá un fracaso total, será el inicio de una victoria definitiva. A su dolorosa pasión y muerte le seguirá la gloria de la resurrección. La viña seguirá entonces dando uva y será arrendada por el dueño "a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo" (Mateo 21,41).
La imagen de la viña, con sus implicaciones morales, doctrinales y espirituales, volverá en el discurso de la Última Cena, cuando al despedirse de los apóstoles, el Señor dirá: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador.Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto" (Juan 15,1-2). A partir del acontecimiento pascual, la historia de la salvación experimentará, por tanto, un giro decisivo, y los protagonistas serán esos "nuevos labradores" que, injertados como brotes en Cristo, verdadera vid, llevará frutos abundantes de vida eterna (Cf. Colecta de la liturgia de este domingo). Entre estos "labradores" nos encontramos también nosotros, injertados en Cristo, quien quiso convertirse Él mismo en la "verdadera vid". Pidamos al Señor, quien nos entrega su sangre, a sí mismo, en la Eucaristía, que nos ayude a "dar fruto" para la vida eterna y para nuestro tiempo.
El consolador mensaje que recogemos de estos textos bíblicos es la certeza de que el mal y la muerte no tienen la última palabra, sino que al final Cristo vence. ¡Siempre! La Iglesia no se cansa de proclamar esta Buena Nueva, como sucede también hoy, en esta basílica dedicada al apóstol de las gentes, quien se convirtió en el primero en difundir el Evangelio en grandes regiones de Asia Menor y Europa. Renovaremos significativamente este anuncio durante la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que tiene por tema: "La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia". Quisiera saludaros con afecto cordial a todos vosotros, venerados padres sinodales, y a quienes participáis en este encuentro como expertos, auditores e invitados especiales. Acojo también con alegría a los delegados fraternos de otras iglesias y comunidades eclesiales. Al secretario general del Sínodo de los Obispos y a sus colaboradores les expreso el reconocimiento de todos por el comprometedor trabajo que han realizado en estos meses y por el cansancio que les espera en las próximas semanas.
Cuando Dios habla, siempre exige una respuesta; su acción de salvación exige la cooperación humana; su amor espera ser correspondido. Que no suceda nunca, queridos hermanos y hermanas, lo que narra el texto bíblico sobre la viña: "Esperó que diese uvas, pero dio agraces" (Cf. Isaías 5,2). Sólo la Palabra de Dios puede cambiar profundamente el corazón del hombre, por eso es importante que entremos en una intimidad cada vez mayor con ella tanto cada uno de los creyentes como las comunidades. La asamblea sinodal dirigirá su atención a esta verdad fundamental para la vida y la misión de la Iglesia. Alimentarse de la Palabra de Dios es para ella su primera y fundamental tarea. De hecho, si el anuncio del Evangelio constituye su razón de ser y su misión, es indispensable que la Iglesia conozca y viva lo que anuncia, para que su predicación sea creíble, a pesar de las debilidades y las pobrezas de los hombres que la conforman. Sabemos, además, que el anuncio de la Palabra, siguiendo a Cristo, tiene como contenido el Reino de Dios (Cf. Marcos 1,14-15), pero el Reino de Dios es la misma persona de Jesús, que con sus palabras y obras ofrece la salvación a los hombres de todas las épocas. En este sentido es interesante la consideración de san Jerónimo: "Quien no conoce las Escrituras, no conoce la potencia de Dios ni su sabiduría. Ignorar las Escrituras significa ignorar a Cristo" (Prólogo al comentario del profeta Isaías: PL 24,17).
En este Año Paulino escucharemos resonar con particular urgencia el grito del apóstol de las gentes: "¡ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1 Corintos 9,16); grito que para cada cristiano se convierte en una invitación insistente a ponerse al servicio de Cristo. "La mies es mucha" (Mateo 9,37), repite también hoy el Maestro divino: muchos todavía no le han encontrado y están en espera del primer anuncio de su Evangelio; otros, a pesar de que han recibido una formación cristiana, han perdido el entusiasmo y sólo mantienen un contacto superficial con la Palabra de Dios; otros se han alejado de la práctica de la fe y tienen necesidad de una nueva evangelización. No faltan, además, personas de recta conciencia que se plantean preguntas esenciales sobre el sentido de la vida y de la muerte, preguntas a las que sólo Cristo puede ofrecer respuestas convincentes. Se hace entonces indispensable el que los cristianos de todo continente estén dispuestos a responder a quien pida razón de la esperanza que les habita (Cf. 1 Pedro 3,15), anunciando con alegría la Palabra de Dios y viviendo sin compromisos el Evangelio.
Venerados y queridos hermanos, que el Señor nos ayude a plantearnos juntos, durante las próximas semanas de las sesiones sinodales, cómo hacer cada vez más eficaz el anuncio del Evangelio en nuestro mundo. Todos experimentamos la necesidad de poner en el centro de nuestra vida la Palabra de Dios, de acoger a Cristo como nuestro único Redentor, como Reino de Dios en persona, para hacer que su luz ilumine a todos los ámbitos de la humanidad: desde la familia hasta la escuela, desde la cultura hasta el trabajo, desde el tiempo libre hasta los demás sectores de la sociedad y de nuestra vida. Al participar en la celebración eucarística, experimentamos cada vez más el íntimo lazo que se da entre el anuncio de la Palabra de Dios y el Sacrificio eucarístico: es el mismo Misterio que se nos ofrece a nuestra contemplación. Por este motivo "la Iglesia -como subraya el Concilio Vaticano II-- ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia" (Dei Verbum, 21)
Con razón el Concilio concluye: "Como la vida de la Iglesia recibe su incremento de la renovación constante del misterio Eucarístico, así es de esperar un nuevo impulso de la vida espiritual de la acrecida veneración de la palabra de Dios que 'permanece para siempre'" (Dei Verbum, 26).
Que el Señor nos permita acercarnos con fe a la doble mesa de la Palabra y del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Que nos alcance este don María Santísima, quien "guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lucas 2,19). Que ella nos enseñe a escuchar las Escrituras y a meditarlas en un proceso interior de maduración, que nunca separe la inteligencia del corazón. Que nos ayuden también los santos, en particular el apóstol Pablo, a quien estamos descubriendo cada vez más este año como intrépido testigo y heraldo de la Palabra de Dios. ¡Amén!
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
lunes, 6 de octubre de 2008
Homilia de Benedicto XVI
Homilía de Benedicto XVI en la clausura del 49 Congreso Eucarístico Internacional Quebec
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Escrito por Ecclesia Digital
lunes, 23 de junio de 2008
OMELIA DEL SANTO PADRE
Messieurs les Cardinaux,
Excellences,
Chers Frères et Sœurs,
Alors que vous êtes réunis pour le quarante-neuvième Congrès eucharistique international, je suis heureux de vous rejoindre par le moyen de la télévision et de m’associer ainsi à votre prière. Je voudrais tout d’abord saluer Monsieur le Cardinal Marc Ouellet, Archevêque de Québec, et Monsieur le Cardinal Jozef Tomko, Envoyé spécial pour le Congrès, ainsi que tous les cardinaux et évêques présents. J’adresse aussi mes salutations cordiales aux personnalités de la société civile qui ont tenu à prendre part à la liturgie.
Ma pensée affectueuse rejoint les prêtres, les diacres et tous les fidèles présents, de même que tous les catholique du Québec, de l’ensemble du Canada et des autres continents. Je n’oublie pas que votre pays célèbre cette année le quatre centième anniversaire de sa fondation. C’est une occasion pour que chacun se rappelle les valeurs qui ont animé les pionniers et les missionnaires dans votre pays.
«L’Eucharistie, don de Dieu pour la vie du monde», tel est le thème choisi pour ce nouveau Congrès eucharistique international. L’Eucharistie est notre plus beau trésor. Elle est le sacrement par excellence; elle nous introduit par avance dans la vie éternelle; elle contient tout le mystère de notre salut; elle est la source et le sommet de l’action et de la vie de l’Église, comme le rappelait le Concile Vatican II (Sacrosanctum Concilium, n. 8). Il est donc particulièrement important que les pasteurs et les fidèles s’attachent en permanence à approfondir ce grand sacrement. Chacun pourra ainsi affermir sa foi et remplir toujours mieux sa mission dans l’Église et dans le monde, se rappelant qu’il y a une fécondité de l’Eucharistie dans sa vie personnelle, dans la vie de l’Église et du monde. L’Esprit de vérité témoigne dans vos cœurs; témoignez, vous aussi, du Christ devant les hommes, comme le dit l’antienne de l’alléluia de cette Messe. La participation à l’Eucharistie n’éloigne donc pas de nos contemporains, au contraire, parce qu’elle est l’expression par excellence de l’amour de Dieu, elle nous appelle à nous engager avec tous nos frères pour faire face aux défis présents et pour faire de la planète un lieu où il fait bon vivre. Pour cela, il nous faut sans cesse lutter pour que toute personne soit respectée depuis sa conception jusqu’à sa mort naturelle, que nos sociétés riches accueillent les plus pauvres et leur redonnent toute leur dignité, que toute personne puisse se nourrir et faire vivre sa famille, que la paix et la justice rayonnent dans tous les continents. Tels sont quelques défis qui doivent mobiliser tous nos contemporains et pour lesquels les chrétiens doivent puiser leur force dans le mystère eucharistique.
"The Mystery of Faith": this we proclaim at every Mass. I would like everyone to make a commitment to study this great mystery, especially by revisiting and exploring, individually and in groups, the Council’s text on the Liturgy, Sacrosanctum Concilium, so as to bear witness courageously to the mystery. In this way, each person will arrive at a better grasp of the meaning of every aspect of the Eucharist, understanding its depth and living it with greater intensity. Every sentence, every gesture has its own meaning and conceals a mystery. I sincerely hope that this Congress will serve as an appeal to all the faithful to make a similar commitment to a renewal of Eucharistic catechesis, so that they themselves will gain a genuine Eucharistic awareness and will in turn teach children and young people to recognize the central mystery of faith and build their lives around it. I urge priests especially to give due honour to the Eucharistic rite, and I ask all the faithful to respect the role of each individual, both priest and lay, in the Eucharistic action. The liturgy does not belong to us: it is the Church’s treasure.
Reception of the Eucharist, adoration of the Blessed Sacrament – by this we mean deepening our communion, preparing for it and prolonging it – is also about allowing ourselves to enter into communion with Christ, and through him with the whole of the Trinity, so as to become what we receive and to live in communion with the Church. It is by receiving the Body of Christ that we receive the strength "of unity with God and with one another" (Saint Cyril of Alexandria, In Ioannis Evangelium, 11:11; cf. Saint Augustine, Sermo 577). We must never forget that the Church is built around Christ and that, as Saint Augustine, Saint Thomas Aquinas and Saint Albert the Great have all said, following Saint Paul (cf. 1 Cor 10:17), the Eucharist is the sacrament of the Church’s unity, because we all form one single body of which the Lord is the head. We must go back again and again to the Last Supper on Holy Thursday, where we were given a pledge of the mystery of our redemption on the Cross. The Last Supper is the locus of the nascent Church, the womb containing the Church of every age. In the Eucharist, Christ’s sacrifice is constantly renewed, Pentecost is constantly renewed. May all of you become ever more deeply aware of the importance of the Sunday Eucharist, because Sunday, the first day of the week, is the day when we honour Christ, the day when we receive the strength to live each day the gift of God.
Je voudrais aussi inviter les pasteurs et les fidèles à une attention renouvelée à leur préparation à la réception de l’Eucharistie. Malgré notre faiblesse et notre péché, le Christ veut faire en nous sa demeure, lui demandant la guérison. Pour cela, il nous faut faire tout ce qui est en notre pouvoir pour le recevoir dans un cœur pur, en retrouvant sans cesse, par le sacrement du pardon, la pureté que le péché a entaché, «mettant en accord notre âme et notre voix», selon l’invitation du Concile (cf. Sacrosanctum Concilium, n. 11). En effet, le péché, surtout le péché grave, s’oppose à l’action de la grâce eucharistique en nous. D’autre part, ceux qui ne peuvent pas communier en raison de leur situation trouveront cependant dans une communion de désir et dans la participation à l’Eucharistie une force et une efficacité salvatrice.
L’Eucharistie a une place toute spéciale dans la vie des saints. Rendons grâce à Dieu pour l’histoire de sainteté du Québec et du Canada, qui a contribué à la vie missionnaire de l’Église. Votre pays honore particulièrement ses martyrs canadiens, Jean de Brébeuf, Isaac Jogues et leurs compagnons, qui ont su donner leur vie pour le Christ, s’associant ainsi à son sacrifice sur la Croix. Ils appartiennent à la génération des hommes et des femmes qui ont fondé et développé l'Église au Canada, avec Marguerite Bourgeoys, Marguerite d'Youville, Marie de l'Incarnation, Marie-Catherine de Saint-Augustin, Mgr François de Laval, fondateur du premier diocèse en Amérique du Nord, Dina Bélanger et Kateri Tekakwitha. Mettez-vous à leur école; comme eux, soyez sans crainte; Dieu vous accompagne et vous protège; faites de chaque jour une offrande à la gloire de Dieu le Père et prenez votre part dans la construction du monde, vous souvenant avec fierté de votre héritage religieux et de son rayonnement social et culturel, et prenant soin de répandre autour de vous les valeurs morales et spirituelles qui nous viennent du Seigneur.
L’Eucharistie n’est pas qu’un repas entre amis. Elle est mystère d’alliance. «Les prières et les rites du sacrifice eucharistique font sans cesse revivre devant les yeux de notre âme, au fil du cycle liturgique, toute l'histoire du salut, et nous en font pénétrer toujours davantage la signification» (S. Thérèse-Bénédicte de la Croix, [Edith Stein], Wege zur inneren Stille Aschaffenburg, 1987, p. 67). Nous sommes appelés à entrer dans ce mystère d’alliance en conformant chaque jour davantage notre vie au don reçu dans l’Eucharistie. Elle a un caractère sacré, comme le rappelle le Concile Vatican II: «Toute célébration liturgique, en tant qu’œuvre du Christ prêtre et de son Corps qui est l’Église, est l’action sacrée par excellence, dont nulle autre action de l’Église n’égale l’efficacité au même titre et au même degré» (Sacrosanctum Concilium, n. 7). D’une certaine manière, elle est une «liturgie céleste», anticipation du banquet dans le Royaume éternel, annonçant la mort et la résurrection du Christ, jusqu’à ce qu’il vienne (cf. 1 Co 11, 26).
Pour que jamais le peuple de Dieu ne manque de ministres pour lui donner le Corps du Christ, il nous faut demander au Seigneur de faire à son Église le don de nouveaux prêtres. Je vous invite aussi à transmettre l’appel au sacerdoce aux jeunes garçons, pour qu’ils acceptent avec joie et sans peur de répondre au Christ. Ils ne seront pas déçus. Que les familles soient le lieu primordial et le berceau des vocations.
Avant de terminer, c’est avec joie que je vous annonce le rendez-vous du prochain Congrès eucharistique international. Il se tiendra à Dublin en Irlande, en 2012. Je demande au Seigneur de vous faire découvrir à chacun la profondeur et la grandeur du mystère de la foi. Que le Christ, présent dans l’Eucharistie, et l’Esprit Saint, invoqué sur le pain et le vin, vous accompagnent sur votre route quotidienne et dans votre mission. Qu’à l’image de la Vierge Marie, vous soyez disponible à l’œuvre de Dieu en vous. Vous confiant à l’intercession de Notre-Dame, de sainte Anne, patronne du Québec, et de tous les saints de votre terre, je vous accorde à tous une affectueuse Bénédiction apostolique, ainsi qu’à toutes les personnes présentes, venues des différents pays du monde.
Dear friends, as this significant event in the life of the Church draws to a conclusion I invite you all to join me in praying for the success of the next International Eucharistic Congress, which will take place in 2012 in the city of Dublin! I take this opportunity to greet warmly the people of Ireland, as they prepare to host this ecclesial gathering. I am confident that they, together with all the participants at the next Congress, will find it a source of lasting spiritual renewal.
[00987-XX.01] [Testo originale: Plurilingue]
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Escrito por Ecclesia Digital
lunes, 23 de junio de 2008
OMELIA DEL SANTO PADRE
Messieurs les Cardinaux,
Excellences,
Chers Frères et Sœurs,
Alors que vous êtes réunis pour le quarante-neuvième Congrès eucharistique international, je suis heureux de vous rejoindre par le moyen de la télévision et de m’associer ainsi à votre prière. Je voudrais tout d’abord saluer Monsieur le Cardinal Marc Ouellet, Archevêque de Québec, et Monsieur le Cardinal Jozef Tomko, Envoyé spécial pour le Congrès, ainsi que tous les cardinaux et évêques présents. J’adresse aussi mes salutations cordiales aux personnalités de la société civile qui ont tenu à prendre part à la liturgie.
Ma pensée affectueuse rejoint les prêtres, les diacres et tous les fidèles présents, de même que tous les catholique du Québec, de l’ensemble du Canada et des autres continents. Je n’oublie pas que votre pays célèbre cette année le quatre centième anniversaire de sa fondation. C’est une occasion pour que chacun se rappelle les valeurs qui ont animé les pionniers et les missionnaires dans votre pays.
«L’Eucharistie, don de Dieu pour la vie du monde», tel est le thème choisi pour ce nouveau Congrès eucharistique international. L’Eucharistie est notre plus beau trésor. Elle est le sacrement par excellence; elle nous introduit par avance dans la vie éternelle; elle contient tout le mystère de notre salut; elle est la source et le sommet de l’action et de la vie de l’Église, comme le rappelait le Concile Vatican II (Sacrosanctum Concilium, n. 8). Il est donc particulièrement important que les pasteurs et les fidèles s’attachent en permanence à approfondir ce grand sacrement. Chacun pourra ainsi affermir sa foi et remplir toujours mieux sa mission dans l’Église et dans le monde, se rappelant qu’il y a une fécondité de l’Eucharistie dans sa vie personnelle, dans la vie de l’Église et du monde. L’Esprit de vérité témoigne dans vos cœurs; témoignez, vous aussi, du Christ devant les hommes, comme le dit l’antienne de l’alléluia de cette Messe. La participation à l’Eucharistie n’éloigne donc pas de nos contemporains, au contraire, parce qu’elle est l’expression par excellence de l’amour de Dieu, elle nous appelle à nous engager avec tous nos frères pour faire face aux défis présents et pour faire de la planète un lieu où il fait bon vivre. Pour cela, il nous faut sans cesse lutter pour que toute personne soit respectée depuis sa conception jusqu’à sa mort naturelle, que nos sociétés riches accueillent les plus pauvres et leur redonnent toute leur dignité, que toute personne puisse se nourrir et faire vivre sa famille, que la paix et la justice rayonnent dans tous les continents. Tels sont quelques défis qui doivent mobiliser tous nos contemporains et pour lesquels les chrétiens doivent puiser leur force dans le mystère eucharistique.
"The Mystery of Faith": this we proclaim at every Mass. I would like everyone to make a commitment to study this great mystery, especially by revisiting and exploring, individually and in groups, the Council’s text on the Liturgy, Sacrosanctum Concilium, so as to bear witness courageously to the mystery. In this way, each person will arrive at a better grasp of the meaning of every aspect of the Eucharist, understanding its depth and living it with greater intensity. Every sentence, every gesture has its own meaning and conceals a mystery. I sincerely hope that this Congress will serve as an appeal to all the faithful to make a similar commitment to a renewal of Eucharistic catechesis, so that they themselves will gain a genuine Eucharistic awareness and will in turn teach children and young people to recognize the central mystery of faith and build their lives around it. I urge priests especially to give due honour to the Eucharistic rite, and I ask all the faithful to respect the role of each individual, both priest and lay, in the Eucharistic action. The liturgy does not belong to us: it is the Church’s treasure.
Reception of the Eucharist, adoration of the Blessed Sacrament – by this we mean deepening our communion, preparing for it and prolonging it – is also about allowing ourselves to enter into communion with Christ, and through him with the whole of the Trinity, so as to become what we receive and to live in communion with the Church. It is by receiving the Body of Christ that we receive the strength "of unity with God and with one another" (Saint Cyril of Alexandria, In Ioannis Evangelium, 11:11; cf. Saint Augustine, Sermo 577). We must never forget that the Church is built around Christ and that, as Saint Augustine, Saint Thomas Aquinas and Saint Albert the Great have all said, following Saint Paul (cf. 1 Cor 10:17), the Eucharist is the sacrament of the Church’s unity, because we all form one single body of which the Lord is the head. We must go back again and again to the Last Supper on Holy Thursday, where we were given a pledge of the mystery of our redemption on the Cross. The Last Supper is the locus of the nascent Church, the womb containing the Church of every age. In the Eucharist, Christ’s sacrifice is constantly renewed, Pentecost is constantly renewed. May all of you become ever more deeply aware of the importance of the Sunday Eucharist, because Sunday, the first day of the week, is the day when we honour Christ, the day when we receive the strength to live each day the gift of God.
Je voudrais aussi inviter les pasteurs et les fidèles à une attention renouvelée à leur préparation à la réception de l’Eucharistie. Malgré notre faiblesse et notre péché, le Christ veut faire en nous sa demeure, lui demandant la guérison. Pour cela, il nous faut faire tout ce qui est en notre pouvoir pour le recevoir dans un cœur pur, en retrouvant sans cesse, par le sacrement du pardon, la pureté que le péché a entaché, «mettant en accord notre âme et notre voix», selon l’invitation du Concile (cf. Sacrosanctum Concilium, n. 11). En effet, le péché, surtout le péché grave, s’oppose à l’action de la grâce eucharistique en nous. D’autre part, ceux qui ne peuvent pas communier en raison de leur situation trouveront cependant dans une communion de désir et dans la participation à l’Eucharistie une force et une efficacité salvatrice.
L’Eucharistie a une place toute spéciale dans la vie des saints. Rendons grâce à Dieu pour l’histoire de sainteté du Québec et du Canada, qui a contribué à la vie missionnaire de l’Église. Votre pays honore particulièrement ses martyrs canadiens, Jean de Brébeuf, Isaac Jogues et leurs compagnons, qui ont su donner leur vie pour le Christ, s’associant ainsi à son sacrifice sur la Croix. Ils appartiennent à la génération des hommes et des femmes qui ont fondé et développé l'Église au Canada, avec Marguerite Bourgeoys, Marguerite d'Youville, Marie de l'Incarnation, Marie-Catherine de Saint-Augustin, Mgr François de Laval, fondateur du premier diocèse en Amérique du Nord, Dina Bélanger et Kateri Tekakwitha. Mettez-vous à leur école; comme eux, soyez sans crainte; Dieu vous accompagne et vous protège; faites de chaque jour une offrande à la gloire de Dieu le Père et prenez votre part dans la construction du monde, vous souvenant avec fierté de votre héritage religieux et de son rayonnement social et culturel, et prenant soin de répandre autour de vous les valeurs morales et spirituelles qui nous viennent du Seigneur.
L’Eucharistie n’est pas qu’un repas entre amis. Elle est mystère d’alliance. «Les prières et les rites du sacrifice eucharistique font sans cesse revivre devant les yeux de notre âme, au fil du cycle liturgique, toute l'histoire du salut, et nous en font pénétrer toujours davantage la signification» (S. Thérèse-Bénédicte de la Croix, [Edith Stein], Wege zur inneren Stille Aschaffenburg, 1987, p. 67). Nous sommes appelés à entrer dans ce mystère d’alliance en conformant chaque jour davantage notre vie au don reçu dans l’Eucharistie. Elle a un caractère sacré, comme le rappelle le Concile Vatican II: «Toute célébration liturgique, en tant qu’œuvre du Christ prêtre et de son Corps qui est l’Église, est l’action sacrée par excellence, dont nulle autre action de l’Église n’égale l’efficacité au même titre et au même degré» (Sacrosanctum Concilium, n. 7). D’une certaine manière, elle est une «liturgie céleste», anticipation du banquet dans le Royaume éternel, annonçant la mort et la résurrection du Christ, jusqu’à ce qu’il vienne (cf. 1 Co 11, 26).
Pour que jamais le peuple de Dieu ne manque de ministres pour lui donner le Corps du Christ, il nous faut demander au Seigneur de faire à son Église le don de nouveaux prêtres. Je vous invite aussi à transmettre l’appel au sacerdoce aux jeunes garçons, pour qu’ils acceptent avec joie et sans peur de répondre au Christ. Ils ne seront pas déçus. Que les familles soient le lieu primordial et le berceau des vocations.
Avant de terminer, c’est avec joie que je vous annonce le rendez-vous du prochain Congrès eucharistique international. Il se tiendra à Dublin en Irlande, en 2012. Je demande au Seigneur de vous faire découvrir à chacun la profondeur et la grandeur du mystère de la foi. Que le Christ, présent dans l’Eucharistie, et l’Esprit Saint, invoqué sur le pain et le vin, vous accompagnent sur votre route quotidienne et dans votre mission. Qu’à l’image de la Vierge Marie, vous soyez disponible à l’œuvre de Dieu en vous. Vous confiant à l’intercession de Notre-Dame, de sainte Anne, patronne du Québec, et de tous les saints de votre terre, je vous accorde à tous une affectueuse Bénédiction apostolique, ainsi qu’à toutes les personnes présentes, venues des différents pays du monde.
Dear friends, as this significant event in the life of the Church draws to a conclusion I invite you all to join me in praying for the success of the next International Eucharistic Congress, which will take place in 2012 in the city of Dublin! I take this opportunity to greet warmly the people of Ireland, as they prepare to host this ecclesial gathering. I am confident that they, together with all the participants at the next Congress, will find it a source of lasting spiritual renewal.
[00987-XX.01] [Testo originale: Plurilingue]
lunes, 06 de octubre de 2008
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TODO SOBRE EL SÍNODO DE LA PALABRA
“La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, tema de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el vigésimo segundo Sínodo del Concilio Vaticano II
Con una solemne Eucaristía, en la basílica romana de San Pablo Extramuros, presidida por el Papa Benedicto XVI, comenzaba el domingo 5 de octubre la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Es el vigésimo segundo Sínodo de los obispos, tras el Concilio Vaticano II.
La Asamblea sinodal se prolonga durante tres semanas. Su clausura tendrá lugar también con una Eucaristía, ahora en la basílica vaticana, en la mañana del domingo 26 de octubre. La continuidad, la novedad y un fuerte acento ecuménico caracterizan la asamblea.
Participantes: presencias y ausencias
El día anterior a la clausura del Sínodo, sábado 25, se presentará a la opinión pública las conclusiones de esta Asamblea, en la que las intervenciones previstas de los padres sinodales se recortarán tres minutos -de ocho minutos hasta ahora a cinco minutos en este Sínodo- para incluir intervenciones espontáneas al final de las sesiones vespertinas congregaciones generales, entre las 18 y las 19 horas. También se reducirá el tiempo del trabajo sinodal en los círculos menores lingüísticos y se introducirán algunas otras novedades metodológicas. Con ello, se pretende agilizar el desarrollo de los trabajos, como ya aconteció en el Sínodo de octubre de 2005.
El número de participantes asciende a 253 padres sinodales representantes de 113 conferencias episcopales, de 13 Iglesias orientales católicas “sui iuris”, los responsables de los 25 dicasterios de la Curia Romana y 10 representantes de la Unión de los Superiores Generales. También asistirán 41 expertos procedentes de 21 países y 37 auditores de 26 países. Entre los expertos hay 6 mujeres y las auditoras son 19, una más que los auditores.
Lamentablemente no podrán asistir al Sínodo obispos de China continental, al serles denegado el preceptivo permiso gubernativo. Sí habrá, en cambio, sinodales de Macao y de Hong Kong.
Bartolomé I y el Rabino de Haifa
Participan asimismo –como es habitual- algunos delegados fraternos representantes de 10 Iglesias y comunidades eclesiales. Uno de ellos es el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I. Además del patriarcado ecuménico están representados los patriarcados de Moscú, de Serbia y de Rumania, la Iglesia Ortodoxa de Grecia y la Iglesia Apostólica Armenia, así como la Comunión Anglicana, la Federación Luterana Mundial, la Iglesia de los Discípulos de Cristo y el Consejo Mundial de Iglesias.
También asisten a los trabajos sinodales tres invitados especiales del Santo Padre: el Rabino jefe de Haifa, Shear Yashyv Cohen, que en la tarde del 6 de octubre habla a los padres sinodales sobre cómo el Pueblo Judío lee e interpreta la Sagrada Escritura. Es la primera vez que un rabino y un no cristiano se dirigen a los participantes en el sínodo. Los otros dos invitados especiales son el reverendo A. Millar Milloy, secretario general de las “United Bible Societies” y el hermano Alois, prior de la Comunidad Ecuménica de Taizé.
El 18 de octubre habrá un importante y significativo acto y encuentro ecuménico: el Papa y el Patriarca de Constantinopla, líder de la Iglesia Ortodoxa, Bartolomé I, presidirán en el Aula del Sínodo las primera vísperas del domingo XXIX del tiempo ordinario y pronunciarán un discurso sobre el tema de la Palabra de Dios, con particular referencia al Año Paulino. Es la primera vez que el patriarca ecuménico se dirige a los padres sinodales.
La asamblea conocerá cómo se percibe la Palabra de Dios en los cinco continentes y evaluará además el anterior Sínodo, el de 2005 dedicado a la Eucaristía. El lunes 6 de octubre por la tarde hay discusión libre tras las cinco relaciones -cada una de diez minutos- en las que cinco obispos pondrán de relieve cómo el tema sinodal se percibe en los cinco continentes. Por último, está prevista una intervención de unos 30 minutos sobre la recepción de la exhortación apostólica postsinodal “Sacramentum caritatis” de Benedicto XVI, a la que seguirá una discusión libre sobre este tema.
“La Biblia, noche y día”
Como actividad extra sinodal, pero paralela y complementaria esta, a partir de la siete de la tarde del domingo 5 de octubre la RAI 2 –el segundo canal de la televisión pública italiana- emitirá una lectura ininterrumpida de toda la Biblia. La actividad dura siete días y seis noches: desde la tarde del domingo 5 hasta la noche del sábado día 11. El Papa Benedicto XVI abre el turno de lectores de la Palabra de Dios, con el primer capítulo de Génesis.
Hay 1.200 lectores, algunos de ellos conocidas personalidades eclesiales, sociales y culturales. Otros son hermanos cristianos no católicos y hay también voluntarios. Representan a medio centenar de países. La basílica romana de la Santa Cruz de Jerusalén es la sede esta iniciativa televisiva.
Bajo el signo de Pablo, bajo el signo de los santos
“La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia” es el tema de la asamblea, que se presenta, de este modo, con un objetivo claramente pastoral: que la Iglesia conozca más y mejor la Palabra de Dios, que se nutra más y mejor de ella.
Quizás por este motivo y en coincidencia con el segundo milenario del nacimiento del apóstol San Pablo, desde el pasado 28 de junio y hasta el próximo 29 de junio, la Iglesia celebra, por decisión del Papa Benedicto XVI, un especial Año Jubilar Paulino. Pablo es el autor de catorce libros del Nuevo Testamento y protagonista, en buena media, de otro. Decir Pablo es decir Palabra de Dios y bajo su signo se va a desarrollar el Sínodo, que es, a su vez, una de las principales actividades del Año Santo. Como hecho significativo, la misa de apertura del Sínodo ha sido en la basílica de San Pablo Extramuros, donde se conservan y veneran las reliquias del apóstol de las gentes, el apóstol de la Palabra. Ha sido la primera vez en la historia de los Sínodos de los Obispos que la misa de apertura de una asamblea sinodal es un lugar distinto a la basílica vaticana.
Además, siguiendo con una praxis de anteriores Sínodos, en el transcurso de esta Asamblea habrá también canonizaciones. Será en la plaza de San Pedro el domingo 12 de octubre. Benedicto XVI inscribirá en el libro de los santos a la terciaria clarisa Alfonsa de la Inmaculada Concepción -la primera santa india-, al sacerdote italiano Gaetano Errico, a la religiosa suiza María Bernarda Bütler y a la laica ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo Morán.
Otra celebración especial que tiene lugar durante el transcurso del Sínodo es la Eucaristía del jueves 9 de octubre en el cincuenta aniversario de la muerte del Papa Pío XII (1939-1958). El Papa Benedicto XVI preside en la basílica vaticana una misa, a partir de las 11,30 horas.
Lo que es un Sínodo de Obispos
En el espíritu del Concilio Vaticano II, nacían, a través del Motu Propio del Papa Pablo VI Apostolica sollicitudo, los Sínodos de los obispos. Era el año 1965. El mismo Pablo VI definía precisa y espléndidamente lo qué es un Sínodo: "Es una institución eclesiástica establecida tras el Concilio Vaticano II para favorecer la unión y la colaboración de los obispos de todo el mundo con la Sede Apostólica, mediante un estudio común de las condiciones de la Iglesia y las soluciones pertinentes sobre las cuestiones relativas a su misión. No es un Concilio, no es un Parlamento, sino que el Sínodo tiene su propia y particular naturaleza". Son palabras pronunciadas por el Papa Montini en el "Angelus" del 22 de septiembre de 1974.
Como una "expresión particularmente fructuosa y como un instrumento de la colegialidad episcopal" definía al Sínodo de los obispos el Papa Juan Pablo II en 1983. La etimología de la palabra "Sínodo" es de origen griego: "syn" signfica "juntos" y "hodos" significa "camino". El Sínodo es, pues, "caminar juntos". Es un medio aptísimo de ayuda y de colaboración con el Papa para el gobierno de la Iglesia y conlleva el intercambio de experiencias y de informaciones y la búsqueda y propuestas al Papa de soluciones pastorales conjuntas que tengan validez y vigencia para toda la Iglesia.
Benedicto XVI acaba de recordar las cuatro finalidades del Sínodo de los obispos: favorecer una estrecha unión y colaboración entre el Papa y los obispos de todo el mundo; ofrecer información directa y exacta acerca de la situación y de los problemas de la Iglesia; promover y facilitar el acuerdo y la coordinación sobre la doctrina y la acción pastoral; y afrontar temáticas de gran importancia y actualidad.
Cuatro tipos de Sínodos
Hay cuatro tipos de Sínodos de obispos: general ordinario, general extraordinario, particular y especial. Desde 1967, se han celebrado veintiuna Asambleas Sinodales Episcopales. Esta de octubre de 2008 sobre la Palabra de Dios es la vigésimo segunda, la duodécima general ordinaria y la segunda de Benedicto XVI.
En 1969 y 1985 tuvieron lugar sendas Asambleas extraordinarias; en 1980, una Asamblea particular, concretamente para la Iglesia en Holanda; y otras siete especiales, dos para Europa, una para Líbano, para África, para Asia y para Oceanía.
En principio, los Sínodos de los Obispos, en sus asambleas generales ordinarias, son convocados cada tres años, si bien en la década de los noventa del siglo XX hubo ocho Sínodos, la mayoría de ellos especiales en preparación al Gran Jubileo del Año 2000.
Son padres sinodales –con derecho a voz y a voto- aquellas personas nombradas directamente por él, los jefes de los dicasterios de la Curia Romana, los representantes de las Conferencias Episcopales y diez representantes de los Congregaciones religiosas clericales. Hay también –con voz, pero sin voto- expertos, auditores y delegados fraternos de otras Iglesias y Confesiones cristianas, amén del personal auxiliar y de servicios que coordina la secretaría del Sínodo. En total, el número de participantes en los Sínodos nunca ha rebasado los trescientos.
Sínodos Ordinarios
En los Sínodos Ordinarios se han abordado temas como la evangelización, la catequesis, la familia, la reconciliación, el laicado, la formación sacerdotal, la vida consagrada y el ministerio episcopal. Estos Sínodos tuvieron lugar en los años 1974, 1977, 1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001, respectivamente. Son los Sínodos “sectoriales”, recogidos después en las exhortaciones apostólicas Evangelii nuntiandi, Catechesi tradendae, Familiaris consortio, Reconciliatio et paenitentia, Christifidelis laici, Pastores dabo vobis, Vita consecrata y Pastores gregis, respectivamente.
En 2005 comenzaron los Sínodos “temáticos” con la Eucaristía –Sacramentum caritatis es el título de la correspondiente exhortación apostólica postsinodal- y ahora con la Palabra de Dios.
En el otoño de 1985 se desarrolló la Asamblea general extraordinaria dedicada al XX aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II. No se emanó después exhortación apostólica.
Sínodos especiales
En la primavera de 1994 tenía lugar la I Asamblea Especial para Africa. Fue el primer Sínodo continental previo al Gran Jubileo del año 2000. En septiembre de 1995, el Papa Juan Pablo II hacía público en tres países del continente negro la exhortación apostólica postsinodal "Ecclesia in Africa", a modo de conclusión de la Asamblea sinodal, cuyo tema se tituló "La Iglesia en Africa y su misión evangelizadora hacia el año 2000: Seréis mis testigos". Ya está convocado el segundo Sínodo para Africa. «La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz. ‘Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo» es su tema. Se celebrará en el Vaticano del 4 al 28 de octubre de 2009.
En diciembre de 1995, tuvo lugar otra Asamblea Especial para la Iglesia en El Líbano, traducida después, en mayo de 1998, a la exhortación apostólica Una speranza nouva per Il Libano, promulgada en Beirut.
A finales de otoño de 1997 se celebraba el Sínodo para América, titulado "Encuentro con Jesús vivo: el camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América". En Guadalupe (México), en enero de 1999, el Papa Juan Pablo II presentaba la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America.
En la primavera de 1998 tenía lugar el Sínodo para Asia, cuya exhortación apostólica correspondiente fue hecha pública en el 6 de noviembre de 1999, en el transcurso del viaje del Papa Juan Pablo II a la India. "Jesucristo el Salvador y su misión de amor y servicio en Asia: para que tengamos vida y la tengamos en abundancia" fue el lema del Sínodo.
En el final del otoño de 1998 llegó el turno para la Asamblea Especial sobre Oceanía, el más reciente de los continentes. La exhortación apostólica postsinodal correspondiente se hizo pública en noviembre de 2001 -a través de internet y del correo electrónico- bajo el título Ecclesia in Oceania. "Jesucristo y los pueblos de Oceanía: siguiendo su camino, proclamando su verdad y viviendo su vida" fue el tema de la Asamblea.
En octubre de 1999, se celebró la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, el último Sínodo previo al Gran Jubileo del Año 2000. "Jesucristo, vivo en su Iglesia, fuente de esperanza para Europa" fue su lema. El 29 de junio de 2003 se publicaba la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Europa. Sobre Europa, tras la caída del muro de Berlín, hubo otra Asamblea sinodal episcopal, diciembre de 1991, que no se tradujo en ningún documento pontificio específico.
La “mesa” del Sínodo 2008
El Papa es el presidente nato del Sínodo. El debe convocarlo y sancionarlo y puede presidirlo por sí mismo y mediante delegados. Los Papas, aun asistiendo a la práctica totalidad de las Congregaciones generales de las Asambleas Sinodales, nombran también a tres presidentes delegados.
Para esta XII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos serán presidentes delegados los cardenales William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de nacionalidad norteamericana; el brasileño Pedro Odilio Scherer, arzobispo de Sao Paulo; y George Pell, arzobispo de Sydney (Australia), quien ha sustituido en este servicio al indio Oswald Gracias, cardenal arzobispo de Bombay, nombrado inicialmente, que no puede asistir a la Asamblea.
El relator general del Sínodo -una figura muy importante en el desarrollo sinodal, a cuyo cargo están la ponencia o relación antes del debate y posterior al debate- será el cardenal Marc Ouellet, arzobispo de Québec, religioso sulpiciano, experto teólogo y organizador del último Congreso Eucarístico Internacional. El secretario especial será monseñor Laurent Monsengwo Pasinya, arzobispo de Kinshasa (República Democrática del Congo). Había designado para esta función el arzobispo italiano Wilhelm Emil Egger, arzobispo de Bolzano y fraile capuchino, quien fallecía repentinamente el pasado 16 de agosto. Días antes había sido el anfitrión de las vacaciones del Papa.
Completa esta “mesa” del Sínodo, su “staff” otros tres altos prelados. El cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, arzobispo de Cape Coast (Ghana) y presidente de la Asamblea de Conferencias Episcopales de África Occidental (ACEAO), que preside la Comisión de Información. El italiano Gianfranco Ravasi, destacado teólogo y biblista, actual arzobispo presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, preside la Comisión para el Mensaje. Por fin, el norteamericano Raymond Leo Burke, presidente del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y arzobispo emérito de San Luis, preside la Comisión para las Controversias o Comisión Disciplinar.
Esta “mesa” del Sínodo representan la universalidad de la Iglesia: cuatro continentes y la "especialidad" del tema en cuestión durante el Sínodo: la teología y la pastoral.
El Sínodo 2008 será el segundo del actual secretario general del Sínodo de los obispos, el arzobispo croata Nikola Eterovic, nombrado para el cargo en febrero de 2004, en sustitución del cardenal belga Jan P. Schotte, que había rebasado los 75 años de edad y que falleció en enero de 2005. El cardenal Schotte dirigió y coordinó los Sínodos -y sus trabajos previos y posteriores- durante cerca de dos décadas. Sustituyó al cardenal eslovaco Josef Tomko.
Veinte españoles en el Sínodo de la Palabra
Veinte españoles participan en este Sínodo. Representan a la CEE Antonio María Rouco (cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la CEE), Ricardo Blázquez (obispo de Bilbao y vicepresidente de la CEE) y Antonio Cañizares Llovera (cardenal arzobispo de Toledo). Monseñor Cañizares suple a Fernando Sebastián (arzobispo emérito de Pamplona), que había elegido por la CEE, pero que ha renunciado a participar en el Sínodo. Monseñor Sebastián, de cerca de 79 años, es el comisario pontificio de la Unión Lumen Dei.
Hay en el Sínodo otros cinco obispos españoles. Por designación directa del Santo Padre se halla el prelado del Opus Dei, Javier Echevarria. El canario Jesús Pérez Rodríguez, fraile franciscano y arzobispo de Sucre, representa a la Conferencia Episcopal de Bolivia. El escolapio riojano Félix Lázaro Martínez, obispo de Ponce, lo hace por la Conferencia Episcopal de Puerto Rico. El misionero comboniano Miguel Angel Sebastián, obispo de Laï, por la Conferencia Episcopal de Chad; y el misionero de IEME José Alberto Serrano Antón, obispo de Huange, por la Conferencia Episcopal de Zimbabwe. Estos dos últimos son aragoneses.
Ha ya también otros tres religiosos como padres sinodales: el gallego José Rodríguez Carballo, ministro general de los Franciscanos; y el catalán José Abella Batlle, superior general de los Misioneros Claretianos, en representación de la Unión de Superiores Generales (USG); y el general de la Compañía de Jesús, el palentino Adolfo Nicolás, nombrado directamente por el Papa. Es también padre sinodal, por designación directa del Papa, el sacerdote Julián Carrón, presidente de Comunión y Liberación.
La lista se completa con cuatro expertos -Nuria Calduch, religiosa catalana; Jorge Juan Fernández Sangrador, sacerdote diocesano de Oviedo y director de la BAC; Juan Javier Flores, monje benedictino; y Salvador Pié, sacerdote diocesano de Barcelona-; y el laico Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal.
Por último, forman parte de la Asamblea como colaboradores de la secretaría general del Sínodo el periodista vitoriano Jesús Colina Miranda, director de la Agencia Zenit, como portavoz para los periodistas de lengua española; y los sacerdotes estudiantes en Roma Miguel López Varela y Jorge Zazo Rodríguez.
Los quince documentos de los Sínodos de los Obispos
Aunque no es preceptivo los Sínodos son material que después el Papa hace suyo y amplia en un documento llamado exhortación apostólica postsinodales. Así ha acontecido en quince ocasiones. En otras el documento del Sínodo es fue mensaje final o, en el caso del primer Sínodo (1967), la instrucción Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis. He aquí la relación de las quince exhortaciones apostólicas postsinodales. Entre paréntesis va el nombre del Papa que promulgó el documento, el año del Sínodo –la primera fecha- y el año de la exhortación.
1.- Evangelii nuntiandi (Pablo VI, 1974-1975)
2.- Catechesi tradendae (Juan Pablo II, 1978-1979)
3.- Familiaris consortio (Juan Pablo II, 1980-1981)
4.- Reconciliatio et paenitentia (Juan Pablo II, 1983-1984)
5.- Cristifidelis laici (Juan Pablo II, 1987-1988)
6.- Pastores dabo vobis (Juan Pablo II, 1990-1992)
7.- Ecclesia in Africa (Juan Pablo VI, 1994-1995)
8.- Vita Consecrata (Juan Pablo II, 1994-1996)
9.- Una speranza nouva per il Libano (Juan Pablo II, 1995-1997)
10.-Ecclesia in America (Juan Pablo II, 1997-1999)
11.-Ecclesia in Asia (Juan Pablo II, 1998-1999)
12.-Ecclesia in Oceanía (Juan Pablo II, 1998-2001)
13.-Ecclesia in Europa (Juan Pablo II, 1999-2003)
14.-Pastores gregis (Juan Pablo II, 2001-2003)
15.-Sacramentum caritatis (Benedicto XVI, 2005-2007)
Jesús de las Heras Muela
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